La cantautora pop se vistió con el sonido de una banda indie en su disco Lo que quedó
Carolina Donati y la canción como ansiolítico
Para combatir la urgencia de la época, Donati ahonda en los desencuentros amorosos, entre la nostalgia y un beat sostenido.
Carolina Donati trabajó su disco debut, Lo que quedó, con Pablo Giménez, de El Zar, a cargo de la producción.Carolina Donati trabajó su disco debut, Lo que quedó, con Pablo Giménez, de El Zar, a cargo de la producción.Carolina Donati trabajó su disco debut, Lo que quedó, con Pablo Giménez, de El Zar, a cargo de la producción.Carolina Donati trabajó su disco debut, Lo que quedó, con Pablo Giménez, de El Zar, a cargo de la producción.Carolina Donati trabajó su disco debut, Lo que quedó, con Pablo Giménez, de El Zar, a cargo de la producción.
Carolina Donati trabajó su disco debut, Lo que quedó, con Pablo Giménez, de El Zar, a cargo de la producción. 
Imagen: Cecilia Salas

Si algo le interesó hacer a Carolina Donati en su primer disco fue “sacarle data” a su voz para que sonara “aireada, suave, imperfecta”. Lo dice ella y es una definición posible del clima que logra en las diez canciones de Lo que quedó , el álbum que produjo Pablo Giménez, de El Zar, y que presentará el 29 de noviembre en el Centro Cultural Richards. Quizás el desafío a la hora de producirla –y esto sólo lo sabrá quien anduvo en las perillas– haya sido reconvertir a una cantante que funciona bien a solas con su guitarra en un formato indie popero más actual, sin perder la cuña intimista.

 

Muchos se siguen preguntando qué es “sonar indie”, si acaso existe eso. ¿Sería rendir pleitesía a una escena o una banda emblema, como El Mató, por ejemplo? ¿Una forma de instrumentación? ¿Una actitud en el escenario? ¿Un modo de autogestión que excede lo musical? Para Caro Donati, es “una cuestión de sonoridad a la hora de producir las canciones, que se cocina entre las guitarras y los sintes, que tiene una referencia vintage, pero también moderna”. Así lo define, y valora la mirada del productor: “Pablo Giménez hizo que el disco sonara como las bandas indie de ahora”.

Desde que empezaron a trabajar juntos, a principios de 2018, estuvieron seis meses en la fase de preproducción. En ese tiempo, algunos temas, como Premonición, pasaron del rock cincuentoso a las bases programadas. “Pero quedó forzado y volvimos a los ’50, pero los lavamos”, trata de explicar Carolina, sentada a la ventana de un bar, con campera Adidas azul y aros casi tan grandes como sus lentes dorados.

Donati habla casi tan suave como canta. Estudió la carrera de Composición en un conservatorio clásico y viene de un mundo acústico, sin tanta máquina, en el que se mueve muy bien como solista, con un universo lírico de desencuentros amorosos, un poco melancólico, un poco oscuro.

Y podría haber seguido así, como una versión drexleriana de sí misma, pero quería acercarse al pop, más que al rock. Buscaba “moverse un poco con las canciones” y que la gente pudiera bailar. “El disco es beatero y popero por un lado y más íntimo por el otro”, describe, y cita a Natalia Lafourcade, Esmeralda Escalante de Ainda Dúo , Juana Molina y PJ Harvey entre las influencias que más valora.

“Me interesa salir de ese lugar virtuoso que se daba a la voz de la mujer en el pop”, entiende, y se desespera porque, pese a que está en plena etapa de presentaciones, el disco ya le suena viejísimo. “Tengo que controlar la ansiedad, en el verano empiezo a hacer cosas nuevas”, planea la cantante, que una vez fantaseó con ser arquitecta pero eligió estudiar música cuando el abuelo copado de la familia le dijo, básicamente, “hacé lo que te guste”.

* Carolina Donati presentará Lo que quedó el 29 de noviembre en el Centro Cultural Richards, Honduras 5272.

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