La banda de Erlend Øye tocará hoy en el Konex
The Whitest Boy Alive, en tiempo de autocelebración
El laboratorio sonoro del noruego junto a sus compañeros alemanes regresó por sorpresa para tocar sus dos discos, hoy mojones del indie. Será su primera presentación en Buenos Aires.
Luego de los shows de The Whitest Boy Alive, Øye volverá a grabar como solista.Luego de los shows de The Whitest Boy Alive, Øye volverá a grabar como solista.Luego de los shows de The Whitest Boy Alive, Øye volverá a grabar como solista.Luego de los shows de The Whitest Boy Alive, Øye volverá a grabar como solista.Luego de los shows de The Whitest Boy Alive, Øye volverá a grabar como solista.
Luego de los shows de The Whitest Boy Alive, Øye volverá a grabar como solista. 

Luego de aprovechar unas vacaciones en 2007 para debutar de forma unipersonal en los escenarios porteños, Erlend Øye regresó al país a través de diversas encarnaciones. Primero lo hizo con The King of Convenience, el dúo de indie folk que lo hizo conocido en todo el mundo; más tarde volvió de la mano de su segundo disco solista, Legao (2014); y en 2018 actuó en Buenos Aires, Córdoba y Mendoza con La Comitiva, cuarteto con sabor a Mediterráneo que diseñó tras establecerse en ciudad italiana de Siracusa.

Sin embargo, el artista noruego, quien le confesó a este diario el año pasado que no se consideraba un icono de la música indie, por más que es un ídolo en ese circuito, regresa hoy a la capital argentina con su laboratorio sonoro más esperado: The Whitest Boy Alive. Si no sucedió antes es porque hace un lustro que el proyecto creado en Berlín en 2003, y cuyo nombre está inspirado en el imaginario de un “chico tímido del norte de Europa”, había decidido separarse, justo en el mejor momento de su carrera.

Hace unos meses, el grupo anunció de forma sorpresiva, a través de su perfil de Facebook, que se reunía: “Tuvimos un ensayo en el patio trasero de Erlend, en el que tocamos las canciones de nuestros dos álbumes”, comenzaba el posteo. “De repente, nos pareció una buena idea ir a algún lugar, preferiblemente uno que estuviera muy lejos, para hacer uno o dos recitales y celebrar así lo bueno que son esos discos”. Pese a que la afirmación pueda pecar de arrogante, no deja de ser certera, porque a la banda le bastaron Dreams (2006) y especialmente Rules (2009) para influir a toda una generación de artistas.

“Nuestras expectativas con estos shows en la Argentina son altas”, advierte Øye (según él, se pronuncia “Oh, yeah”), antes de subirse esta noche, a partir de las 19, al escenario de la Ciudad Cultural Konex, a lo que le secundará su participación en la segunda fecha del festival cordobés La Nueva Generación, el domingo. “Además de tener una gran debilidad por el baile, sé que al público argentino le gusta arengar y cantar las melodías de las canciones. Es medio inusual esto porque conocen la música y la tararean depende del instrumento que se esté tocando. Y creo que todas estas cosas representan a The Whitest Boy Alive”.

Al momento de explicar las razones que motivaron su separación, el cantautor nórdico explica: “Tratamos de hacer un tercer álbum, pero en ese momento la dirección en la que íbamos no congeniaba con las ideas musicales de cada uno de nosotros. Entonces se nos complicó componer las letras para los temas. Y a eso se sumó que tuve un problema en los oídos y ya no podía resistir más el sonido fuerte de la música”.

-The Whitest Boy Alive nació como un proyecto de música electrónica, pero luego se convirtió en un grupo orgánico, sin elementos programados. ¿Por qué tomaron esa decisión?

-Las primeras composiciones se hicieron así, pero al momento de llevarlas al vivo no se parecían. A raíz de eso, lo que intentamos hacer fue generar un formato que mantuviera ese espíritu electrónico, aunque con instrumentos en lugar de computadoras.

-La gira coincide con la celebración de los 10 años de su último álbum de estudio, Rules, grabado en México. ¿Cuánto influyó mudarse a América latina para hacerlo?

-El disco lo grabamos en México porque teníamos un material increíble y ésa fue la forma que encontramos para concentrarnos, mejorar lo que teníamos y estar más unidos. Y la verdad es que tomamos la decisión acertada.

-Mientras Rules es groovero, Dreams tiene un perfil más indie a la manera europea. Por eso el primero pareciera haber calado mejor entre el público. ¿Estás de acuerdo?

-Las opiniones son bastante variadas con respecto al disco. Aunque existe esa sensación de que a la gente le gusta más Rules, lo cierto es que se trata de un álbum más fantasioso. Además, Daniel (Nentwig), el tecladista, tuvo un gran protagonismo. Me parece que el éxito de este trabajo, si bien cada uno de nosotros tenía sus propios proyectos, tuvo que ver con todos estábamos en la misma sintonía.

-Llama la atención el arte de tapa de ambos álbumes porque ofrece una coherencia conceptual, que se traduce en la propuesta musical del grupo, al apelar por el minimalismo, el dibujo y el uso del blanco y negro. ¿Ésa fue la intención?

-El concepto de la tapa está inspirado en Iron Maiden, porque a lo largo de su carrera mantuvieron la figura de Eddie the Head. No importa el disco que fuera, siempre estaba. Y conseguimos a Geoff McFetridge, que fue el artista que aportó esa cuota de homogeneidad.

-¿Cómo sigue la bitácora de The Whitest Boy Alive tras estos shows?

-Lo único que puedo decir por el momento es que grabaré muchas cosas como solista y sacaré un disco en ese formato. También estamos preparando el nuevo material de The King of Convenience. No saldré tanto de gira sino que más bien pasaré más tiempo en el estudio. 

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