Un ministro para la emergencia sanitaria
Ginés González García, el hombre que "sabe todo" sobre salud
Alberto Fernández lo convocó porque ante la urgencia "no hay tiempo para aprender". Quién es González García, las batallas que ya dio, las que tiene por delante.
Ginés González García ya fue ministro de salud con Duhalde y Kirchner.Ginés González García ya fue ministro de salud con Duhalde y Kirchner.Ginés González García ya fue ministro de salud con Duhalde y Kirchner.Ginés González García ya fue ministro de salud con Duhalde y Kirchner.Ginés González García ya fue ministro de salud con Duhalde y Kirchner.
Ginés González García ya fue ministro de salud con Duhalde y Kirchner. 

“Soy Ginés González García, ex-Ministro de Salud de la Nación y ex embajador en Chile. Peronista y genéticamente de Racing”, dice escuetamente en su perfil de Twitter. Aunque escueto no es una palabra que vaya con él. No solo su currículum es enorme, sino que su perfil confrontativo lo coloca entre quienes tienen una de las miradas más políticas y lúcidas sobre lo que la salud implica para una nación.

En sus pasos por distintas gestiones públicas, el próximo ministro de Salud de la Nación dejó sentadas las bases para temas y leyes cruciales de la salud. Como ministro de la provincia de Buenos Aires entre 1988 y 1991, durante la gobernación de Antonio Cafiero, puso en acción una mesa de concertación sanitaria de las que surgieron normas que, años más tarde, serían el embrión de leyes fundamentales en el gobierno de Eduardo Duhalde en 2002. Es el caso de la Ley Nacional de Prescripción de Medicamentos por su Nombre Genérico, que a poco de andar consiguió un abaratamiento en el costo de los medicamentos. Ya como ministro de Salud de Néstor Kirchner (2002-2007), el otro gran hito fue la ley que creó el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, promulgada en noviembre de 2002. Incluso antes de sancionada la ley, al comienzo de su gestión implementó el programa de salud reproductiva que, por primera vez en el país, garantizó el acceso universal a los anticonceptivos

Todas estas batallas no fueron fáciles, pero es un hombre que no le teme a los conflictos y es capaz de articular intereses diversos en pos de políticas públicas universales e igualitarias. González García no concebía el programa de salud reproductiva desligado de la educación sexual integral (ESI) como modo de evitar los embarazos adolescentes, que siguen siendo su desvelo. Por eso también impulsó la ley para que la ESI llegara a las escuelas. 

Su compromiso con la legalización del aborto lo convirtió en un aliado fundamental del movimiento feminista (tanto es así que su pérdida durante la gestión de Cristina Fernández se vivió como un retroceso importante) y enemigo de la Iglesia Católica. Todavía es posible recordar aquella frase funesta que le dedicó el obispo castrense Antonio Baseotto en 2005, cuando dijo que merecería que “le cuelguen una piedra de molino al cuello y lo tiren al mar” por repartir preservativos entre jóvenes. Leída como una alegoría de los trágicos “vuelos de la muerte” durante la dictadura, Néstor Kirchner lo removió de su cargo en el vicariato castrense. Ginés repetía que “soy el ministro de Salud de la Nación, no el ministro de religión”. 

Su otra máxima, “un funcionario público debe ser decente, docente y dicente”, se puede ver en todas sus decisiones. En 2007 también puso en marcha el Protocolo nacional de aborto no punible. Por eso su participación en el debate que se dio el año pasado en el Congreso Nacional por la aprobación del proyecto de legislación del aborto fue muy celebrada por el movimiento feminista. Allí les recordó a los diputados peronistas que “nuestra obligación política es defender a los más débiles, que son las mujeres, que son las jóvenes y que son las que menos capacidades tienen cultural, económica y socialmente”. Luego del rechazo al proyecto por parte de Senadores, se lamentó por la "oportunidad histórica" que se perdió. Por todo esto para el movimiento feminista su vuelta es el encuentro con un propio, alguien que estará del lado de las mujeres.

Su mirada estadista también se desplegó en el plano internacional, donde bregó desde la estructura del Mercosur por la compra conjunta de medicamentos para abaratar sus costos, y en tal sentido construyó lazos formales con los entonces presidentes Luiz Inacio “Lula” da Silva (Brasil), Alejandro Toledo (Perú), Michelle Bachelet (Chile) y Evo Morales (Bolivia). Ginés fue entonces designado embajador argentino en Chile (2007 – 2015), función en la que favoreció las políticas de integración entre ambos países y los acuerdos comerciales entre las provincias argentinas limítrofes con el país trasandino.

González García nació en San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires y se graduó de cirujano en la Universidad Nacional de Córdoba en 1969. En septiembre, la casa de estudios que lo vio formarse, le otorgó el título de doctor Honoris Causa. Lo mismo hizo la UBA el martes pasado. Allí mismo, el presidente electo, Alberto Fernández confirmó su vuelta a la gestión. “Lo llamé a mi oficina y le dije: 'Hice lo imposible para no tener que convocarte, pero te necesita la Argentina, no yo'”, contó Fernández al tomar la palabra. “Te necesita la Argentina que se ha vuelto a enfermar de sarampión, de varicela, de tuberculosis”, afirmó el futuro mandatario, quien justificó la designación del sanitarista porque “los pobres no tienen tiempo, no hay tiempo para perder y vos todo lo sabés”.

Ginés González García es además de esos hombres que se ríen todo el tiempo y que te hacen sentir que todo es posible. Como funcionario encarnó su propio ideal: ser una especie de predicador, que convenza a la gente, y que la gente sienta que está protegida con él.

La vuelta de este gran sanitarista que "todo lo sabe" sobre salud, viene a poner las cosas en su lugar. Con él, se jerarquiza un ministerio que nunca debió haber dejado de existir, no solo porque retoma su nombre con todas las funciones que esto implica, sino porque la trayectoria de quien lo encabezará, reconocida desde la política, la academia y los movimientos sociales, permitirá tomar las decisiones urgentes que la salud del país reclama

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