Había comenzado a operar en 1948
Zanella debió izar la bandera de remate
La fábrica de motos puso en venta su marca y remata todos sus bienes y maquinaria. En los últimos meses se había achicado para tratar de salir adelante, pero finalmente no pudo sobrevivir al macrismo.
El dueño de Zanella, Walter Steiner, se había mostrado como un gran entusiasta por la llegada de Macri a la presidencia.El dueño de Zanella, Walter Steiner, se había mostrado como un gran entusiasta por la llegada de Macri a la presidencia.El dueño de Zanella, Walter Steiner, se había mostrado como un gran entusiasta por la llegada de Macri a la presidencia.El dueño de Zanella, Walter Steiner, se había mostrado como un gran entusiasta por la llegada de Macri a la presidencia.El dueño de Zanella, Walter Steiner, se había mostrado como un gran entusiasta por la llegada de Macri a la presidencia.
El dueño de Zanella, Walter Steiner, se había mostrado como un gran entusiasta por la llegada de Macri a la presidencia. 

Cuatro años de políticas económicas de Cambiemos llevaron a la quiebra definitiva a Zanella, la emblemática fábrica de motovehículos, con 71 años de historia. La empresa había realizado en los últimos meses reducción de personal y producción para evitar bajar sus persianas, pero el ajuste no le alcanzó para sobrevivir al macrismo. Ahora puso en venta su marca y remata todos sus bienes y maquinaria. La firma se escuda en su adhesión al programa preventivo de crisis para ofrecerle a sus trabajadores pagarles la mitad de las indemnizaciones adeudadas en ocho cuotas.

El 11 de febrero de 1948 Zanella comenzó su actividad en el país como un taller metalúrgico, fabricando aberturas, y rápidamente se convirtió en proveedores de autopartes para Fiat y Peugeot. En la década del 50 ya se especializaba en piezas para motos en el mercado local y llegó a producir motos de baja cilindrada cien por ciento nacionales y a exportar sus productos a Uruguay, Chile, Brasil, Cuba y países africanos. También desarrolló una línea blanca para el hogar.

El dueño de Zanella, Walter Steiner, se había mostrado como un gran entusiasta por la llegada de Macri a la presidencia. En 2017, la firma fue autorizada a desarrollar su primer camión –de diseño chino—e incursionar el segmento automotor como una terminal más. Pero la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el incremento de los costos, la apertura comercial y los constantes saltos devaluatorios –que la afectaron particularmente por importar hoy todas sus partes— colocaron a la empresa contra las cuerdas. Según comunicó la firma, para el 27 de diciembre próximo está prevista una Asamblea General de Accionistas en San Luis, para poner en "consideración la venta de la marca Zanella y otras marcas y derechos de propiedad de la sociedad y autorización de muebles e inmuebles”.

El 5 de diciembre había hecho un primer remate de maquinaria, este jueves continuará con su flota de camiones, grupos electrógenos, autos y semirremolques y el viernes será el turno de las motos, los utilitarios de carga, los areneros, los cascos y los cuatriciclos, entre otros bienes. En el año había hecho otros recortes que le permitieron ganar tiempo pero que no fueron la respuesta al deterioro que generó Cambiemos. La venta de motovehículos cayó en los primeros once meses del año 44,3 por ciento respecto de igual lapso de 2018, mientras que Zanella fue la más golpeada con un desplome de 65,3 por ciento.

En octubre había cerrado su histórica planta de Caseros (administrativa y de producción) y despidió a 75 trabajadores, la mitad de la nómina laboral. La fábrica estaba paralizada hacía más de un mes, aunque sus operarios seguían presentándose a cumplir horario, en los que no les asignaban tareas y sólo estaban realizando asambleas. Previamente había cerrado sus plantas de Mar del Plata y Cruz de Eje (Córdoba) y redujo las operaciones en la de San Luis, alegando que sus ventas se han visto afectadas por la caída del mercado interno, con el consecuente despido de 32 trabajadores de esa fábrica. La firma presentó un preventivo de crisis y adelantó que pagará sólo el 50 por ciento de las indemnizaciones, algo que desde entonces es rechazado por el gremio.

El cierre definitivo se produce mientras la empresa continúa negociando las indemnizaciones. “La empresa les adeuda parte de las indemnizaciones a los que ya despidió y les ofrece el 50 por ciento a quienes les notificó que no continuarán”, aseguró Félix Aranda, representante gremial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Tres de Febrero. 

Las suspensiones comenzaron el año pasado, pero desde fines de junio la compañía no paga la totalidad de los salarios ni tampoco abonó el último aguinaldo. “Le pediremos a Zanella que nos detalle cómo seguirá el proceso y le demandaremos, nuevamente, el pago de las deudas. Hay gente que fue desvinculada y todavía no recibió su indemnización", aseguró Aranda, el delegado de la planta de Caseros.

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