Quieren ser un cuerpo intermedio entre la política y la sociedad civil italiana
Las Sardinas antifascistas invadieron Roma
El movimiento progresista se ha difundido y agrandado rápidamente en el país y el sábado hizo su primera manifestación multitudinaria en Roma, en la plaza San Giovanni.
Manifestantes antifascistas despliegan sus dibujos de sardinas en el centro de Roma.Manifestantes antifascistas despliegan sus dibujos de sardinas en el centro de Roma.Manifestantes antifascistas despliegan sus dibujos de sardinas en el centro de Roma.Manifestantes antifascistas despliegan sus dibujos de sardinas en el centro de Roma.Manifestantes antifascistas despliegan sus dibujos de sardinas en el centro de Roma.
Manifestantes antifascistas despliegan sus dibujos de sardinas en el centro de Roma. 

Desde Roma. No quieren transformarse en un partido político. Pero quieren innovar los contenidos de la política e involucrar cada vez más a la gente, transformándose en un cuerpo intermedio entre la política y la sociedad civil. Así se definen las Sardinas, un movimiento de jóvenes - y no tan jóvenes como se vio este sábado en Roma- progresistas, antifascistas, respetuosos de los derechos del hombre sin importarle el color de la piel o el sexo. El movimiento se ha difundido y agrandado rápidamente en Italia y el sábado hizo su primera manifestación multitudinaria en Roma, en el lugar tradicionalmente dedicado a las manifestaciones de la izquierda, plaza San Giovanni.

La idea de las Sardinas surgió de un grupo de jóvenes de Bolonia - una de las ciudades más progresistas de Italia- hace pocos meses, para desafiar a la ultraderechista Liga y su líder Matteo Salvini que entonces estaba en el gobierno. El movimiento está teniendo un éxito que pocos esperaban. Desde hace un mes, cuando se hizo la primera manifestación multitudinaria en Bolonia, han logrado hacer manifestaciones en 113 plazas de ciudades italianas, entre ellas Nápoles, Milán, Mantova, Salerno, Sorrento, Florencia, Perugia y Turin. Pero también en algunas capitales europeas como París y Bruselas, aunque de hecho la presencia en éstas fue menos numerosa.

Para todas estas manifestaciones hicieron una especie de decálogo que subraya entre otros puntos: no a las banderas, no a los insultos, la cabeza debe estar antes que la panza, los números valen más que la propaganda, el cambio empieza por nosotros.

¿Por qué el movimiento se llama Sardinas? “Simplemente porque queríamos enviar un mensaje: estaremos amontonados como las sardinas porque seremos muchos”, explicó uno de sus fundadores, Mattia Santori, hoy uno de los coordinadores del movimiento. Nacido en Bolonia hace 32 años, ha estudiado Ciencias Políticas y luego Economía y Derecho en la Universidad. Hoy tiene un trabajo part time en una empresa de energía. Pero su pasión son las Sardinas.

“Las manifestaciones de las sardinas levantan valores que han despertado a la izquierda”, contó Santori en un encuentro con periodistas extranjeros en Roma. Y hablando ante la multitud este sábado subrayó: “Existen personas que no son indiferentes y toman una posición, cerebros que valen más de un millón de “like” en Internet. No pretendemos robarle la plaza a nadie, no queremos sustituir a los políticos, sólo queremos ser ‘agregadores’ de pensamientos”. Además hizo varias propuestas de cambios como “abrogar el decreto seguridad” que montó Salvini cuando estaba en el gobierno anterior y que se ensaña con los inmigrantes y todas las organizaciones no gubernamentales que los ayuden a los que desesperadamente traten de atravesar el Mediterráneo. Las Sardinas proponen también que quien ha sido elegido cumpla con su rol político y no ande siempre en campaña electoral (como hacía Salvini por lo demás), que los ministros comuniquen con la gente solo a través de las vías institucionales (y no por las redes sociales como también hacía Salvini), que la política sea transparente en el uso de las redes sociales, que la prensa sea fiel a los hechos, que la violencia sea excluida de la política y que la violencia oral sea equiparada a la física.

Santori se llevó los aplausos y los gritos de aprobación de la plaza donde según los organizadores hubo cerca de 100.000 personas y donde se veían carteles con sardinas pintadas o chicas que llevaban un dibujo de sardina pegado en la frente o en el pelo. Algunos carteles decían “Resistencia. Roma no se pliega al odio” o “Roma no se Liga”, en tácita alusión a la Liga de Salvini. La música acompañó la manifestación todo el tiempo. En primer lugar estuvo “Bella Ciao” la canción de la Resistencia antifascita durante la Segunda Guerra Mundial. Pero luego se escucharon temas de mitos de la música italiana como Lucio Dalla y Francesco de Gregori.

El secretario del Partido Democrático (centro izquierda), Nicola Zingaretti, también les dio su apoyo: "Gracias por la pasión y por pedir una política sana. Importantes las propuestas que han lanzado. Haré todo lo posible por realizarlas y estar a la altura del compromiso de ustedes. Cambiemos juntos nuestra bella Italia”, twiteo. Exponentes de la Liga en cambio caracterizaron la manifestación como una simple “sopa de pescado”.

Para dar su contribución y adhesión a las Sardinas llegaron también otros invitados de renombre como el médico y hoy diputado europeo Pietro Bartolo, famoso por haber atendido durante 28 años en la isla de Lampedusa a varios cientos de miles de migrantes, entre los rescatados en el mar y los que llegaron allí a duras penas en lanchas inflables. “Me siento una sardina, una sardina como ustedes. Estamos contra el odio, las discriminaciones, las desigualdades. Por eso me uní a ustedes” , dijo. Y después de haber criticado las leyes anti inmigrantes existentes en Italia concluyó: “El mar es muy malo, muy agresivo. Pero es mucho peor el mar de la indiferencia”.

Otros participantes fueron Giorgia Alinardi, portavoz de la organización See Watch, a cuya nave fue impedido repartir luego del incidente con la capitana Carola Rackete que ancló su barco con migrantes en un puerto italiano pese a la prohibición de Salvini, una representante de organismos de la Resistencia, una joven transexual y otra musulmana. "La nuestra es una protesta pacífica, animada por ciudadanos contrarios a una política que lleva a la gente al odio”, dijo por su parte Stephen Ogongo, periodista originario del Kenia y uno de los portavoces romanos del movimiento. Ogongo y otros inmigrantes se dicen miembros de las “Sardinas Negras”. 

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