Lo más preocupante de Jojo Rabbit no es que sea una fábula pavota sino que por su condición de fábula puede pavotizar al prójimo. A su lado, La vida es bella parece casi una película realista, en tanto más allá de su derivación hacia la negación de la realidad, hasta el momento en que ello ocurre narra, con apego a los hechos históricos, el ascenso del nazismo y la situación de los judíos en la Alemania del Tercer Reich. Producción de Hollywood dirigida por un neozelandés, Jojo Rabbit transcurre, en cambio, en un mundo alterno, soñado en buena medida por un niño nazi que copia rasgos y signos del lugar y la época, reconvirtiéndolos a la modalidad de una comedia banalizadora, con final ejemplarizador.

Jojo Rabbit fue nominada a dos Globos de Oro (Mejor Película – Comedia y Mejor Actor en una Comedia) y es candidata, según se rumorea, a entrar en las nominaciones al Oscar. Está basada en una novela y dirigida por Taika Waititi (parece un apodo pero es su nombre) y tiene por protagonista a Jojo Betzler (Roman Griffin Davis), hijo de un soldado que marchó a Francia y de una militante disidente (Scarlet Johansson). Uniformado, Jojo milita en algo así como las Fuerzas Infantiles del Reich. Nazi convencido, está chocho con entrenamientos donde aprende el culto del coraje y la virilidad, hasta que unos superiores lo obligan a asesinar un conejito y el chico sale corriendo, ganándose su apodo de “Conejo Jojo”. En los momentos de debilidad cuenta con la ayuda de su amigo imaginario, que no es otro que Adolf Hitler (el propio Waititi, en la interpretación más irritante de la película).

El Adolf de Jojo es un descerebrado entusiasta y autoconfiado, eventualmente gritón, que lo anima a afrontar las circunstancias difíciles pero es también un pusilánime. Así sucede en presencia de Rosie, la mamá de Jojo, mujer moderna que no las manda a decir. Allí Adolf arruga y hace mutis por el foro. A todo esto, Rosie tiene refugiada, en una habitación sellada, a una figura que pondrá en cuestión la fe de Jojo, que parece haberle caído del cielo. Porque su padre tampoco es nazi, según parece. Como todas estas fábulas forzadísimas, Jojo Rabbit es de un arbitrio absoluto, que incluye anacronismos a granel, una mujer con dieciocho hijos (la comediante Rebel Wilson, que hace de oficial nazi) y una aparición de “Hitler”, independiente de la imaginación de su creador.

No se trata de que Jojo Rabbit “no sea verosímil”. Waititi construye un verosímil que le arranca a lo real personajes y circunstancias delicadísimas, y lo retuerce tanto como quiere. Está en su derecho de hacerlo. Este verosímil se implanta en medio de una gelatina histórica, dominada por la tontería. Waititi remplaza lo real por un simulacro banal en el que Hitler es un payaso y una disidente del régimen puede meterle una trompada a un alto oficial, sin consecuencias. En 1942, durante la guerra, Ernst Lubitsch hizo transcurrir su comedia Ser o no ser en medio de la Polonia ocupada, sin ahorrar referencias a la ocupación auténtica. En esa situación, el tercer personaje protagónico era un soldado del ejército polaco, que andaba en busca de un espía alemán. La llave para resolver el dilema es, como siempre en cine, la adopción del punto de vista. En Ser o no ser es el del soldado polaco, así como de dos actores con los que se vincula.

El punto de vista de Jojo Rabbit es el de un niño nazi, que hasta caer de esa pompa ve el mundo como un simulacro bélico, como una farsa en tiempo real. Un problema es que la imaginación de Jojo no da más que para poblar ese mundo de patanes. Otra cosa son la mamá, claro (¿hay algún chico de 10 años que no idealice a su mamá?) y la Hannah Frank de detrás de la pared, que le dará vuelta la cabeza. Eso salva el espíritu y la ideología de la película pero no a la propia película, que a esa altura fue corroída irremisiblemente por la estupidización y la mistificación.

JOJO RABBIT 4 PUNTOS

República Checa/Nueva Zelanda/EE.UU., 2019

Dirección y guion: Taika Waititi, sobre novela de Christine Leunens

Duración: 108 minutos

Intérpretes: Roman Griffin Davis, Thomasin McKenzie, Scarlet Johansson, Taika Waititi, Sam Rockwell, Rebel Wilson, Stephen Merchant.