Sacando el batitraje del armario

Batwoman: la superheroína lesbiana llegó a la TV 

La serie Batwoman es la primera serie protagoniszada por una superheroína super (abiertamente) lesbiana. Está interpretada por la sensual actriz y DJ torta Ruby Rose, y la productora también es un ícono lésbico de la industria: Caroline Dries. La serie narra las luchas cuerpo a cuerpo de la superheroína de DC, mientras tiene citas con chicas intentando olvidar un gran amor. Un personaje que nació en los años cincuenta para ser la novia de Batman y se convirtió en un ícono LGBTIQ. Estrenada en Estados Unidos el 6 de octubre de 2019, la ya despertó la ira de varixs espectadorxs conservadorxs con sus primeros 9 episodios. 
Ruby Rose es Batwoman, la superheroína torta que oculta su rostro bajo una máscaraRuby Rose es Batwoman, la superheroína torta que oculta su rostro bajo una máscaraRuby Rose es Batwoman, la superheroína torta que oculta su rostro bajo una máscaraRuby Rose es Batwoman, la superheroína torta que oculta su rostro bajo una máscaraRuby Rose es Batwoman, la superheroína torta que oculta su rostro bajo una máscara
Ruby Rose es Batwoman, la superheroína torta que oculta su rostro bajo una máscara 

"¿Cómo se supone que voy a despertar cada mañana y ocultar quién soy?", se pregunta desorientada Kate Kane, ahora convertida en la superheroína de Ciudad Gótica: Batwoman. Interpretada por la belleza adictiva de Ruby Rose, el personaje de la serie de TV abandona su entrenamiento de supervivencia en el que se refugió muy lejos por cinco años y regresa a su ciudad para salvar a su ex novia, Sophie. El gran amor de su vida que fue su cómplice y aliada durante tres años en la academia militar, hasta que traicionó a Kate por cobardía. ¿Cuan impune puede ser el miedo a la hora de lastimar? Cuando el instructor descubre su relación lésbica amenaza con expulsarlas de la academia a una semana de graduarse si no firman un documento donde nieguen su homosexualidad. El temor a que se termine su carrera es más grande que el pacto que hace con Kate para no ocultar su amor, y quiénes son. "Don´t ask, don´t tell" (DADT) es la expresión conocida popularmente acerca de la política sobre homosexualidad de las fuerzas armadas en USA, empleada desde 1993 hasta 2010 cuando fue derogada por Barack Obama. Una Ley que prohibía a cualquier soldadx ser gay durante el ejército. Kate eligió la honestidad consigo misma y fue echada del ejército, pero esa decisión es apenas un detalle al lado de la inmensa soledad que sintió cuando Sophie firmó un papel que aseguraba que era 100% hétero. Aquel dolor que arrastra como una mochila de acero, la ruda Kate, con su mirada seca pero no por eso menos hipnótica, es la excusa que necesita para encontrar su propia misión: ser la vigilante y justiciera de una ciudad paralizada por tantos crímenes. Campera de cuero motoquera de día, traje negro bien ajustado en el culo por las noches. Kate Kane es la prima de Batman, conexión que le hará más sencillo encontrar el camino para confeccionar su uniforme, insignia y armas de defensa. Un batitraje oscuro hecho de un material resistente a puñaladas y balas, flameando una capa más fuerte que el acero con nanotubos de Carbono. Murciélago en el pecho color rojo, haciendo juego con la peluca que oculta su cabello corte garcon. Una pieza que hizo nada más y nada menos que Colleen Atwood, la diseñadora y vestuarista de Tim Burton que construyó en los años 90 el traje gótico del Joven manos de tijeras y que trasvistió a Johnny Depp en Ed Wood. Ganadora del premio Oscar por su inconfundible corte en Chicago, Memorias de una Geisha, Alicia en el País de las Maravillas y Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Series de superhéroes abundan en el cable y las plataformas de streaming, pero Batwoman es la primera superheroína protagonista abiertamente lesbiana. Producida por una showrunner torta, Caroline Cries, encargada en el pasado de The Vampire Diaries y Smalville. Y con una actriz y DJ, Ruby Rose, que se presentó en la industria orgullosa de ser torta e identificarse como género fluido. Cuatro años antes, la chica de pelo corto y sesenta tatuajes en su piel se volvió fantasía lésbica cuando, bajo la piel de Stella Cardin, se convirtió en la amante de Piper. Durante nueve episodios de Orange is the New Black Ruby Rose, con su jopo peinado para el costado, desfiló en tetas por el baño de la cárcel de Litchfield, subiendo la temperatura adentro y afuera de la prisión federal de mujeres. Pero cuando en 2018 se anunció que ahora se pondría el traje de Batwoman la polémica no tardó en estallar: desde el colectivo llegaron quejas afirmando que Ruby Rose no era lo "suficientemente lesbiana" para interpretar a semejante ícono torta. Mientras que el público femenino heterosexual expresó su descontento por el pánico a volverse gay, perturbadas al sentirse seducidas por los ojos claros de la actriz australiana de treinta y tres años. La serie ni siquiera había comenzado y el escándalo ya estaba en la puertas del clóset. Iniciada el 6 de octubre de 2019, luego de haber asomado las orejas en el Arrowverso de Warner Channel, Batwoman ya cosechó sus odiadorxs de turno porque la identidad sexual de la superheroína está en primer plano. Entre correr tras su hermana villana Alicia y algún malhechor menor siempre le hace espacio al placer con alguna candidata espontánea. Intentando olvidar que aún ama demasiado a la agente Sophie Moore. 

De novia de Batman a batalladora tortillera

Es curioso el origen y las vueltas del personaje de Batwoman: nació como el interés romántico del caballero de la noche y terminó convertida en una superheroína lesbiana que tiene mucho levante. ¿Cómo es eso posible? El personaje de DC, Batwoman, debutó en 1956, en las páginas de Detective Comics # 233, de la mano de Edmond Hamilton y Sheldon Moldoff. La versión original era muy distinta a la actual: su traje era amarillo, con una capa roja, pero su pelo era negro azabache. Dos años antes, en 1954, un libro moralista y prejuicioso había cambiado algunas reglas de los cómics estadounidenses: el psiquiatra alemán Fredric Wertham publicó Seduction of the Innocent, donde alertaba a los padres y autoridades educativas y políticas de que las historietas de superhéroes (en conjunto con las de ciencia ficción, terror y las novelas pulp) eran las responsables de la deriva moral, espiritual y sexual de lxs adolescentes. Corrompiendo la mentalidad de lxs niñxs de la nación americana. Wertham afirmó en las páginas de su libro que la dinámica entre Batman y Robin escondía "el sueño de dos homosexuales que viven juntos". En pleno auge del Comics Code Authority (un reglamento de autocensura para que historietas no sean prohibidas o señaladas como daño moral), Batwoman fue creado en National Comics (la editorial predecesora de DC) para silenciar los rumores de que Batman era puto, y Robin era su chongo. Y para despejar cualquier duda que haya quedado flotando, en 1961 llegó la primera versión de Batgirl, la sobrina de Batwoman e interés romántico de Robin. La Bat-Familia, con Bat-Sabueso incluído, que pretendía acallar las fantasías de los lectores gays. Sin embargo, el plan llegó a su fin en 1964, echando de las viñetas a las supuestas novias del Dúo Dinámico porque la familia tradicional hizo que bajen las ventas. Puede que haya metido las narices el machismo que no quiere personajes femeninos en los cómics, y más en los años sesenta, pero también existía un público que no quería ninguna intromisión entre los cuerpos de Batman y Robin. Con el correr de los años, volvieron a aparecer cada tanto, para volver a borrarse, hasta que Batwoman reencarnó en una nueva imagen y personalidad en 2007, en la publicación de la serie semanal 52. 

Ese paso exitoso le dio al personaje un título propio (Batwoman), a cargo de Greg Rucka y J.H. Williams III. Quienes le sacarían a Batwoman el mandato de hacerlo ver bien macho a Batman, para vivir una sexualidad lésbica sin necesidad de esconderse tras la capa. ¿Qué pensaría desde su tumba el psiquiatra alemán Fredric Wertham de tanta inmoralidad toda junta dibujada en la misma página? Por su bien que no estuvo vivo para ver cómo Kate Kane, o Batwoman, iba detrás del uniforme de Renee Montoya, detective lesbiana del Departamento de Policía de Ciudad Gótica. Pero no solo de psiquiatras alemanes homofóbicos viven los escándalos: luego de escribir y dibujar a Batwoman desde 2011 en la serie New 52, William Haden Blackman (el nuevo guionista) y Williams III renunciaron en 2013, cuando la editorial DC impidió que lleven adelante el número donde Kate Kane se casaba con su prometida, Maggie Sawyer. ¿El motivo? Según ellos, las vidas privadas de héroes y heroínas no venden. Sin embargo, años después, el 4 de julio de 2018, Batman se casó con Catwoman. ¿Las vidas privadas de héroes y heroínas solo venden cuando son héteros? La revancha de Batwoman se proyecta por TV. 

Luchar con las botas puestas

"La ciudad necesita a Batman y yo no soy Batman. Pero tal vez sea mejor, porque yo estoy aquí", dice Kate Kane luego de darse cuenta de que necesita su propio traje para salir a combatir el crimen. Para que nadie descubra que debajo de la máscara se encuentra la hija de Jacob Kane, ex comandante del ejército y actual guardián de la seguridad de Ciudad Gótica, oprime un botón del batitraje y distorsiona su voz. ¿Cómo olvidar el color de voz del susurro de Ruby Rose? Al personaje le cuesta mucho ocultar su identidad de superheroína, porque ella nunca se escondió en el clóset. "Si voy a abrazar al murciélago, entonces voy a tener que abrazar el esconder una parte de mí misma del mundo exterior. Vivir esta doble vida es un sacrificio. Pero nuestra ciudad lo vale", recita mirando el cielo mientras entre las nubes se imprime la batiseñal. Ruby Rose es boxeadora amateur, por eso las escenas de lucha de la serie parecen haber nacido para que nos demuestre la fuerza y precisión de sus puños al golpear a un hombre que dobla su peso. Envuelta en su batitraje que funciona como una segunda piel, al igual que su primo Batman no tiene habilidades metahumanas. No obstante, su educación militar le otorgó una tolerancia alta para el dolor. Salvo que se trate de desilusiones amorosas. Si Ruby Rose, con su look andrógino al estar de civil como Kate Kane, es tan convincente al entregar patadas voladoras es porque no está pendiente de seducir al espectador, ni de hacerse la linda frente a la pantalla. Batwoman da mortales para atrás y vuela por los aires saltando de edificio en edificio gracias a su pistola de agarre para ascensos rápidos. La serie tiene altas dosis de acción física, desde artes marciales hasta chapes por doquier.

 "¿Dónde estaba Batwoman cuando ocurrió el tercer robo en Tiffany? ¿Se estaba rizando el cabello...?", se pregunta una periodista misógina. Kate apaga con un brazo la radio, envolviendo su cuerpo desnudo en una sábana gris. Con el otro abraza a su nueva chonga, de pelo largo y rubio brillante. Se besan apasionadamente fusionando sus rostros con maquillaje corrido por la almohada, chocando sus narices, preparando el terreno para el primer mañanero. "Llegas muy tarde y te vas antes del desayuno. Siento que podría salir contigo y empezar un nuevo pasatiempo", le dice su amante. "Te compensaré" se excusa antes de huir para volver a su papel de superheroína. Batwoman vive el mismo conflicto que Batman: es difícil tener una vida sexual plena cuando tenés que calzarte el batitraje a mitad de la noche

Ella desea enamorarse, y poder dejar atrás la punzante desilusión de Sophie, pero sus relaciones fracasan debido a sus constantes mentiras. La showrunner, Caroline Cries, declaró que se siente feliz de hacer la serie que tanto necesitó ver a los quince años, pudiéndose identificar con una superheroína lesbiana. Pero la consuela el hecho de poder alegrar la vida de los centenialls queer. La productora aclara una y otra vez que ella no hizo torta al personaje, simplemente lo trasladó a la pantalla chica. No dudó un segundo en elegir a la sensual Ruby Rose como Batwoman porque, según ella, su actitud y la forma en la que mira a las personas y sostiene su cuerpo la destinó a ser una superheroína. Ambas comparten un mismo sentimiento: el de poder crear aquello que tanto anhelaron cuando de adolescentes buscaban referentes queer. Batwoman se parece mucho a Ruby Rose, quien al entrar a la cruel industria adoptó el lema "Sé la persona que necesitabas cuando eras joven". Y así lo hizo. 

Donde hubo fuego cenizas quedan

Sophie sabe que debajo del batitraje de Batwoman se esconde Kate. "Te queda bien el rojo", le dice cuando la ve con su ropa de día. Reconoce sus ojos claros bajo la máscara, y su aliento fresco cuando la superheroína la rescata de la muerte. ¿De la que provoca una bala o de la falta de pasión que tiene con su marido? Apenas se reencuentran, Katy Kane descubre que su ex novia se casó con un hombre. "¿Sos feliz?", le pregunta a Sophie, sorprendida. "Soy feliz. No hay un nosotras. Tienes que seguir adelante", le responde. Sin embargo, sus ojos se ponen húmedos cada vez que encuentra a Kate con otra chica. No es nostalgia, es amor. Un amor tan potente que volverá paranoico al marido de Sophie, cuando descubra el pasado torta de su mujer. Un pasado que se hace presente y futuro. Y es que a pesar de que entre las ex novias prevalece los reproches y la desilusión, también las une una complicidad que no venció con el paso del tiempo, ni siquiera con la traición de Sophie. "Se que las cosas entre nosotras han estado un poco tensas, pero siempre hacemos un buen equipo", le dice a Kate en su uniforme de agente de seguridad. Sophie y Kate se viven salvando mutuamente, ¿pero quién rescata la llama que sigue prendida entre las dos? La Agente Moore debería abrir los ojos y despejar los miedos al qué dirán porque no es la única candidata lesbiana en Ciudad Gótica: también está Julia Pennyworth, hija del mayordomo Alfred, una rubia que protege la espalda de Kate-Batwoman desde lejos, y a veces no tanto. No obstante, Ciudad Gótica no es gay friendly. En un restaurant italiano Kate es echada por el dueño cuando le toma la mano a Sophie sentada en una mesa. La rubia motoquera no siempre necesita ponerse el batitraje para luchar contra la injusticia: apenas piden que se retire arma un escándalo asegurando que no la discriminan por sus zapatillas (las mismas que tiene un hombre de otra mesa) sino por lesbiana. Sophie se avergüenza de los gritos y de las miradas de los comensales. Kate, en cambio, siente que no es suficiente lección. Su deliciosa venganza es comprar el local de enfrente y colgar la bandera LGBTIQ para finalmente inaugurar un bar gay que saque de sus casillas conservadoras al empresario gastronómico. "Incluso la gente que amamos siguen siendo personas al final del día. Actúan por miedo, orgullo, esperanza, dolor. Y a veces nos defraudan", dice en voz alta Kate, siendo conciente de que a pesar de saber que Sophie la ama, una vez más no será la elegida. Y es que los supérhéroes y supérheroínas hacen carne el sufrimiento porque lo llevan como parte de su uniforme, y Batwoman no es la excepción. Sin embargo, si algo no le falta es sexo y lujuria, un entrenamiento que energiza sus músculos para patear culos revoleando su peluca peliroja. Muy atrás quedó el mandato de Batwoman de ser la novia de Batman. Y, quién te dice, tal vez el personaje televisivo inspire a más de una espectadora a sacar el batitraje del clóset. 

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