Los precios a salida de fábrica subieron 58,5 por ciento el año pasado

La inflación mayorista genera más presión

El aumento de costos empresarios superó por 5 puntos la suba de precios al consumidor en 2019. Eso implica que hay un componente inflacionario que aún puede llegar a las góndolas. 
Entre los alimentos básicos, los aceites y grasas vegetales avanzaron un 409 por ciento en cuatro años. Entre los alimentos básicos, los aceites y grasas vegetales avanzaron un 409 por ciento en cuatro años. Entre los alimentos básicos, los aceites y grasas vegetales avanzaron un 409 por ciento en cuatro años. Entre los alimentos básicos, los aceites y grasas vegetales avanzaron un 409 por ciento en cuatro años. Entre los alimentos básicos, los aceites y grasas vegetales avanzaron un 409 por ciento en cuatro años. 
Entre los alimentos básicos, los aceites y grasas vegetales avanzaron un 409 por ciento en cuatro años.  

Los precios a nivel mayorista (a la salida de fábrica) registraron en diciembre un aumento del 3,7 por ciento en la comparación mensual y acumularon un incremento del 58,5 por ciento a lo largo del año pasado, según el Indec. La suba mensual equiparó a la marcha de los precios en el segmento minorista, aunque en el acumulado del año los mayoristas superaron en cinco puntos el movimiento observado en las góndolas. Esto implica que hay un componente inflacionario que todavía no se sintió en el bolsillo pero que está presente a lo largo de la cadena de comercialización. La inflación de enero no sería inferior al 3 por ciento, a causa de la reposición del IVA en alimentos de la canasta básica y a pesar del acuerdo con empresas para moderar las subas.

En el nivel minorista, es decir, si se evalúan los precios en las góndolas de los comercios, la inflación de diciembre fue del 3,7 por ciento, con lo cual el 2019 cerró con un alza de precios del 53,8 por ciento. Se trata de la inflación más abultada desde 1991, cuando la hiperinflación daba sus últimos coletazos. Sin embargo, en la medición de precios de carácter mayorista, que suele ilustrarse como el precio del producto a la salida de la fábrica o del campo, el récord de inflación se registró en 2018, con un incremento del 73 por ciento, unos 25 puntos por encima de la variación de los precios minoristas de ese año (47,6 por ciento). Semejante diferencia se explica por una enorme suba de los costos producto de la devaluación y los incrementos tarifarios que en aquel momento se trasladaron sólo parcialmente a los precios minoristas. La propia crisis del consumo actuó como dique de contención de los incrementos de los costos.

A lo largo de los cuatro años del gobierno de Cambiemos, la inflación mayorista fue del 340 por ciento, unos 40 puntos por arriba de la inflación minorista, lo cual explica que a pesar del enorme encarecimiento de la vida en general, miles de empresas tengan números en rojo por caída de la rentabilidad que obliga a suspender personal, aplicar despidos o directamente cerrar la persiana. Las sucesivas rondas de devaluaciones, la política de suba de tarifas de electricidad, gas, agua, transporte público y peajes, la eliminación de controles y regulaciones y las altísimas tasas de interés, todo montado sobre una dinámica de precios al alza que venía muy afianzada, son los componentes centrales que explican el comportamiento de la inflación.

En la comparación con 2015,  uno de los rubros que según las cifras oficiales más aumentó a nivel mayorista es sustancias químicas básicas, con el 580 por ciento. Los precios de los alimentos balanceados se multiplicaron por seis, casi como lo hicieron los conductores eléctricos. Entre los alimentos básicos, los aceites y grasas vegetales avanzaron un 409 por ciento (se multiplicaron por cinco) y las harinas lo hicieron en un 337 por ciento. Las conservas de pescado subieron un 381 por ciento; los productos lácteos, un 328 por ciento; cervezas, 334 por ciento, y carne, 227 por ciento.

En los últimos cuatro años, los precios de las pinturas se multiplicaron por cinco, al igual que los productos farmacéuticos y veterinarios. Las cubiertas de caucho subieron un 467 por ciento; la cerámica no refractaria, un 411 por ciento; cemento y cal, un 466 por ciento y los rodamientos, un 434 por ciento. Los precios de los autos se multiplicaron por 5,3. En la cima de la pirámide de la inflación mayorista está la energía eléctrica, que casi se multiplicó por nueve.

En diciembre y en relación al mes previo, los precios mayoristas estuvieron impulsados por petróleo crudo y gas (8,4 por ciento), alimentos y bebidas (4,3), cuero y marroquinería (4,2), impresiones (7,3), minerales no metálicos (5,6) y autos (3,3). En cambio, los productos importados bajaron un 0,4 por ciento gracias al comportamiento estable del tipo de cambio oficial en un contexto de fuertes restricciones a la compra de la divisa para atesoramiento y viajes al exterior. La energía eléctrica se mantuvo estable por el congelamiento de tarifas que se mantiene vigente desde antes de las PASO.

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