Emotivo concierto en la Ciudad Cultural Konex

El Marcapiel, canciones de Spinetta en puro presente

La cuarta edición del encuentro tuvo una emotividad especial, por el 70° aniversario del nacimiento del Flaco y la salida del disco "Ya no mires atrás".
León Gieco cantó "Todas las hojas son del viento" junto a Los Tipitos.León Gieco cantó "Todas las hojas son del viento" junto a Los Tipitos.León Gieco cantó "Todas las hojas son del viento" junto a Los Tipitos.León Gieco cantó "Todas las hojas son del viento" junto a Los Tipitos.León Gieco cantó "Todas las hojas son del viento" junto a Los Tipitos.
León Gieco cantó "Todas las hojas son del viento" junto a Los Tipitos. 

"Y deberás plantar y ver así a la flor nacer / y deberás crear si quieres ver a tu tierra en paz", cantan al unísono más de dos mil gargantas y las canciones escritas por Luis Alberto Spinetta parecen haber florecido en infinidad de jardines. Los versos de "Quedándote o yéndote" terminan de conmover, ya en los bises, a un público que se dio cita en Ciudad Cultural Konex para celebrar la obra musical, poética y humana de uno de los músicos más trascendentales del país (y más allá). La cuarta edición de El Marcapiel, una vez más, propuso un recorrido de canciones por el amplio abanico musical que construyó el homenajeado, desde Almendra hasta Los Amigo, con la participación de compañeros y compañeras de camino.

Con la dirección general de Javier Malosetti, el concierto transitó distintos climas sonoros, pero logró siempre mantener un hilo musical cohesivo y dinámico. Y ésa variedad, claro, tuvo mucho que ver con la impronta de cada uno de los participantes. La energía iba cambiando. Desde las manos mágicas de Baltasar Comotto en "Tu vuelo al fin" y "Yo miro tu amor" hasta el histrionismo de Fabiana Cantilo en "Jardín de gente" y "Cuando el arte ataque" -"gracias por dejarme hacer esto", dijo Cantilo-, pasando por la elegancia de Leo Sujatovich -en varios temas de la lista-, la precisión de Machi Rufino o la entrega constante de Rodolfo García, que tocó la batería en una rockerísima "Cementerio Club", cantó en "Ana no duerme" y también se puso la camiseta de anfitrión.

Rodolfo García cantó, tocó la batería y ofició de anfitrión (Imagen: Julio Mancini)

Se cantó, claro, el feliz cumpleaños al Flaco, que este jueves hubiera cumplido 70 años. Pero predominó más la escucha atenta que la euforia, los cánticos o la arenga. Quizás el clima espeso de verano o solo la armonía que provoca la música de Spinetta. Por ejemplo, un momento de hipnotismo general sucedió con "Todas las hojas son del viento", un clásico inoxidable de Luis (firmado por cuestiones contractuales por Pescado Rabioso) que Los Tipitos llevaron a su terreno con la ayuda de León Gieco. "Es el tema country de Spinetta", lanzó el santafecino. A los de La Paternal sí se los notaba excitados por compartir escenario con sus ídolos de la adolescencia. “Fue uno de los mejores músicos argentinos”, lanzó Willy Piancioli antes de la versión frenética de “Ropa violeta”.

Directo desde el álbum Privé (1986), la cantante y compositora Celsa Mel Gowland le imprimió su fuerza vocal a "No seas fanática" y "Pobre amor, llámenlo", dos canciones que supo abordar en vivo como corista de Spinetta. Aquí se repartió el micrófono con Dhani Ferrón, quien también estuvo presente en varias canciones, con varios instrumentos. Como en la guitarra de "Durazno sangrando", por caso, que sonó bellísima y súper intimista en la voz de Machi Rufino, ex Invisible. Algo similar pasó con “Vida siempre”, de Spinetta Jade, que Leo Sujatovich tocó con preciosismo y soltura en su teclado. De fondo, las visuales mostraban una lluvia poética de duraznos. Cada canción, de hecho, contó con la proyección de videos diseñados para la ocasión, un aspecto clave en tiempos de stories.

Luego llegó el “momento Almendra” de la noche. Con Rodolfo García y Emilio del Guercio en el escenario, la primera en sonar fue “Leves instrucciones”. Y ahí nomás Malosetti contó que también se estaban cumpliendo 50 años de la existencia del grupo. Pero la perlita del segmento sucedió con la interpretación de “Toma al tren hacia el sur”, una canción rockera con pulso afro que, según Del Guercio, solo habían tocado una vez en la presentación de Almendra II (2070). Los fanáticos y melómanos, agradecidos.

La oportunidad también fue propicia para difundir la labor de la organización Conduciendo a Conciencia, que trabaja para concientizar sobre la seguridad vial. Por eso, tuvo un lugar importante en el concierto la canción "8 de octubre", escrita por Spinetta y León Gieco, en memoria de los nueve estudiantes y la docente del colegio Ecos fallecidos en un accidente vial en 2006. "Estamos muy conmovidos, sentimos que la luz de Luis está presente acá", dijo una de las madres que integra Conduciendo a Conciencia. Además, la organización recolectó en el concierto más de mil cuadernos escolares que serán donados a escuelas del norte del país.

Entre las novedades de la noche, dos de los músicos que integraron la formación Los Amigo, Dhani Ferrón y Rodolfo García, recibieron en el escenario una placa de reconocimiento de parte de Sony Music, ya que el material grabado en 2011 en La Diosa Salvaje y publicado en 2015 se convirtió en Disco de Oro. "Esa experiencia fue imborrable para todos nosotros. Por eso queríamos compartir ese material, hubiera sido egoísta de nuestra parte si no lo hubiéramos publicado", dijo emocionado García. Entonces, con Malosetti, Sujatovich y Comotto también en las filas, se largaron con “Iris”, aquella canción que podría repetir su estribillo hasta el infinito.

Un rato más tarde, Malosetti propuso escuchar una de las canciones nuevas que se dieron a conocer ayer, "Ya no mires atrás", que se proyectó en pantalla gigante y generó un momento intimista de escucha colectiva. Algunos filmaban, otros se dejaban envolver por el mandala del video y otros comentaban cuál era su canción preferida del disco. No hay caso: Spinetta sigue escribiendo para el futuro. ¿Aparecerán más canciones? ¿Quedarán más tesoros escondidos? De nuevo en el presente, todas y todos los protagonistas de El Marcapiel, este clásico de verano porteño, se abrazan, cantan y bailan juntes “Rutas argentinas”. “Llevamos buenas cosas, llevamos buenas cosas”, dice el coro mientras se despide. Y es la pura verdad.



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