Desde la Rosada volvieron a atribuirle fines electorales a la manifestación de la CGT
En el Gobierno no escucharon el reclamo
Los macristas negaron que hubiera un clima de hartazgo social y trataron de desacreditar a los sindicalistas. Dijeron que los incidentes prueban que “hay mucho conflicto político” entre quienes se movilizaron.
Mauricio Macri se reunió ayer con sus ministros en Olivos para analizar la situación.Mauricio Macri se reunió ayer con sus ministros en Olivos para analizar la situación.Mauricio Macri se reunió ayer con sus ministros en Olivos para analizar la situación.Mauricio Macri se reunió ayer con sus ministros en Olivos para analizar la situación.Mauricio Macri se reunió ayer con sus ministros en Olivos para analizar la situación.
Mauricio Macri se reunió ayer con sus ministros en Olivos para analizar la situación. 
Imagen: DyN

Lejos de los sonidos y la furia de la marcha, el presidente Mauricio Macri encabezó una reunión de gabinete en Olivos ayer por la mañana. Según uno de los asistentes, primó una “mirada optimista” en estos días de marchas y conflictos. Los ministros de Trabajo y Educación dieron su informe del área y hubo una evaluación sobre “la mala imagen” que tienen ante la sociedad los sindicalistas. Más tarde, en el Gobierno sostuvieron ese punto de vista: interpretaron los incidentes al final de acto como la prueba de que se trató de una marcha con conflictos entre sectores políticos y negaron que haya un clima de hartazgo social. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera, fueron los voceros de la respuesta a la CGT. La dieron a través de las redes sociales. “La política electoral se está mezclando”, sostuvo Peña. 

No hubo una voz en el Gobierno que mostrara preocupación ante lo ocurrido al final del acto de la CGT. Los macristas, antes de leer el desborde como un peligro, lo vieron como la oportunidad. “Este es el pasado que queremos dejar”, resumió el diputado PRO Eduardo Amadeo. En Balcarce 50 compartían esa mirada. “Pudimos comprobar que hay mucho conflicto político detrás de un reclamo razonable de los trabajadores”, comentó a este diario un ministro que asistió al encuentro de Olivos.

La reunión que encabezó el Presidente se dio en un contexto de máxima tensión: con el segundo día de un paro docente que impactó en todo el país, en las vísperas de la marcha de la CGT y del paro internacional de mujeres de hoy. Pese a esto, uno de los asistentes indicó que en el encuentro “primó el optimismo”. “Hablamos del cambio y de lo difícil que es. Pero hay convicción en seguir en el mismo rumbo”, indicó otro participante. Tanto Esteban Bullrich como Jorge Triaca dieron informes de sus respectivas áreas. Cuando se habló de la CGT, el planteo fue que sus referentes son “impresentables para la sociedad”. Esta mirada se reiteró al concluir la marcha. “Muchos de los rostros que se vieron durante años no le trajeron soluciones a los trabajadores”, indicaron en el Ministerio de Trabajo. 

Hubo en el encuentro quien se preocupó por la gobernabilidad. Quien lo expresó con más énfasis en público fue el jefe del bloque de Cambiemos en Diputados, Mario Negri: “Quieren sitiar al Gobierno y empujarlo. A Alfonsín le hacían paros cuando estaba en juego la democracia”, afirmó el radical.

Ante la CGT, la postura oficial es que están “abiertos al diálogo”. En concreto, ¿convocarán a la CGT en los próximos días? Nadie sabía precisar si está en los planes, menos aún luego de la huida de las masas que protagonizaron sus dirigentes. El Gobierno PRO no parece haber hecho una lectura fina de qué implica que la CGT se vea desbordada. 

Los funcionarios insistieron en que el diagnóstico que tienen sobre las importaciones y el empleo es muy distinto al que hace la CGT y en que no hay motivos ni para una marcha ni para un paro general. Peña y Cabrera se ocuparon de explicitarlo por Twitter en discursos casi gemelos.  

“Muchos dirigentes gremiales no están siendo lo más francos posibles sobre el rumbo económico del país”, sostuvo el jefe de Gabinete, quien negó que haya una “apertura indiscriminada” de importaciones: dijo que la apertura es “estratégica”. “El 80 por ciento de los bienes que ingresan son bienes indispensables para la producción. De hecho, en 2016 las importaciones fueron 7 por ciento menores que en 2015 y 25 por ciento más bajas que en el pico de mayor importación que fue el año 2011”, afirmó. En la misma línea siguió Cabrera: “Creamos empleo después de años de perderlo. La CGT equivoca su diagnóstico”, aseguró. En el Ministerio de Trabajo, incluso, estimaron ante este diario que los empleos perdidos el año pasado se estarían terminando de recuperar en estos meses. “Hay 12.100.000 trabajadores registrados, la cifra más alta de los últimos 4 años. 2016 cerró con 80.929 empleos más que en diciembre de 2015”, indicó Cabrera, quien no mencionó la incidencia de los monotributistas en esa cifra. Los cierres de empresas no figuraron tampoco en esa lectura de lo que está ocurriendo. “Este año vamos a crecer y eso no se va a frenar con una marcha. Seguimos trabajando para atraer las inversiones que generen empleo genuino”, concluyó el ministro.

En el frente docente, Bullrich aseguró que convocará a los gremios cuando dejen de hacer paro. En el Ministerio de Educación aclararon que no será para hablar de la paritaria docente nacional (que consideran cerrada), sino de “otras cuestiones”.