Primeras medidas que apuntan a la reactivación

Cómo salir de la recesión "a la Keynes"

El paquete inicial de medidas económicas del gobierno de Alberto Fernández busca mejorar el consumo de los sectores más postergados para cortar con la espiral recesiva heredada de la gestión anterior.
El consumo como motor de crecimientoEl consumo como motor de crecimientoEl consumo como motor de crecimientoEl consumo como motor de crecimientoEl consumo como motor de crecimiento
El consumo como motor de crecimiento 

Desde el principio de su mandato, el nuevo gobierno aumentó los ingresos monetarios de algunos sectores que en los últimos años debieron disminuir su demanda de bienes y servicios, empobrecidos por el anterior gobierno. Esto constituye una ruptura con las políticas de austeridad implementadas por Macri.

En su artículo “La pobreza en la abundancia: ¿El sistema económico se autorregula?”, el economista británico John Maynard Keynes expuso por primera vez que luego de una disminución del gasto, la demanda global puede resultar insuficiente para absorber el conjunto de la oferta. Esto se explica por la incertidumbre que lleva a que los más ricos pospongan la inversión y atesoren o, como fue el caso durante el gobierno de Macri, que fuguen los capitales. En cualquiera de los casos, quedará un stock de bienes no vendidos y en el siguiente período los capitalistas reducirán la oferta para adaptarla a la demanda, con lo cual aumentará el desempleo junto a la capacidad instalada ociosa. En este corto texto, Keynes ponía en duda la capacidad de autorregulación de la economía a través del libre juego de la oferta y la demanda.

Keynes explicó que en un proceso como el descripto, no son los precios los que se adaptan sino las cantidades. En consecuencia, se produce un nuevo equilibrio con un volumen de factores desempleados. La agudeza de Keynes estriba en que no sólo demostró que el nuevo equilibrio es estable a pesar del desempleo de los factores capital y trabajo sino que estableció que por un lado los capitalistas eran los únicos responsables de la situación y que la incertidumbre que los inquieta y aquieta sus “espíritus animales” hace que el Estado sea el único ente capaz de proponer y aplicar medidas que permitan de incrementar la demanda y reducir el desempleo. La expansión del gasto del Estado induce a que los propietarios del capital reconsideren la situación constatando que la incertidumbre ha disminuido y decidan incrementar la cantidad de factores utilizados, capital y trabajo y así aumentar la oferta.

Tanto la mayoría de los economistas ortodoxos que critican a Keynes, como los heterodoxos que se inspiran en sus propuestas, postulan que frente a una insuficiencia de la demanda es necesaria una intervención del Estado a través del presupuesto. Los ortodoxos afirman que se deben disminuir los impuestos de los más ricos ya que estos utilizarán el incremento de sus ingresos disponibles para invertir y crear nuevos puestos de trabajo. Es lo que hizo Macri, lo cual tuvo como resultado el desfinanciamiento del Estado sin expansión económica. Los economistas llamamos a estas medidas una política de la oferta y su principal escollo es que los empresarios que disponen de mayores recursos no invertirán si no anticipan un crecimiento de la demanda. Así mismo, imaginar que los más ricos consumirán el incremento del ingreso obtenido por la disminución de sus impuestos no es sensato ya que sólo gastan en consumo una parte muy pequeña del mismo.

Por el contrario, los economistas heterodoxos postulan que se deben incrementar los ingresos de los sectores más humildes ya que estos gastan todo lo que reciben y por lo tanto estamos seguros de que la demanda aumentará.

La decisión inicial del Presidente Fernández fue crear las condiciones macroeconómicas para reactivar la economía a través de la expansión de la demanda global, al tiempo que ideó un aumento de los ingresos fiscales a los efectos de disminuir el déficit fiscal, que a término significa incrementar la deuda del Estado. Se incrementaron los ingresos monetarios de los sectores sociales postergados, aumentando las ayudas financieras del Estado para los más necesitados y a los jubilados. Se decretó un incremento de emergencia de los salarios en el sector privado y se elevaron los salarios del sector público. Se estabilizó el precio de los combustibles y las tarifas y disminuyó la tasa de interés, todas medidas que están orientadas a incrementar la demanda para reactivar la economía paralizada por la crisis macrista.

Paradójicamente, algunos economistas ortodoxos, así como los comentadores económicos conservadores, consideraron que había una continuidad en las políticas económicas entre el gobierno de Macri y el de Alberto Fernández. Es más, afirmaron que es un "ajuste" el incremento de los impuestos hacia los sectores más adinerados. Pero como hemos señalado más arriba, el incremento de los ingresos de las categorías sociales más humildes constituye un aumento de la demanda global y, por lo tanto, el inicio de proceso expansivo que agranda la dimensión de la economía en lugar de reducirla.

* Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de París. Autor de “La economía oligárquica de Macri”, Ed. Ciccus, mayo 2019.

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