A un año del violento desalojo de un feriazo en Plaza Constitución

La foto que contó la Macrisis

El 15 de febrero de 2019, la Unión de Trabajadores de la Tierra fue reprimida cuando intentaba vender verduras a bajo precio. La imagen de una jubilada levantando berenjenas del suelo, registrada por un fotógrafo de PáginaI12, resultó emblemática de la situación que vivía el país. “Hoy las ferias del productor al consumidor son política pública", destacan desde la UTT.
El fotógrafo que tomó la imagen fue detenido y golpeado por la policía.El fotógrafo que tomó la imagen fue detenido y golpeado por la policía.El fotógrafo que tomó la imagen fue detenido y golpeado por la policía.El fotógrafo que tomó la imagen fue detenido y golpeado por la policía.El fotógrafo que tomó la imagen fue detenido y golpeado por la policía.
El fotógrafo que tomó la imagen fue detenido y golpeado por la policía. 
Imagen: Bernardino Avila

El 15 de febrero de 2019, la Unión de Trabajadores de la Tierra instaló uno de sus feriazos en la Plaza Constitución y fue violentamente desalojada por la policía. Del operativo quedó una imagen emblemática de la Macrisis. La tomó el fotógrafo de PáginaI12 Bernardino Avila, que registró el momento en que, contra un cordón de policías impidiendo la feria, una jubilada levantaba del piso las berenjenas que los policías acaban de desparramar a patadas. A un año de aquella represión, la UTT reivindica su propuesta. “Nos reprimieron por ir a vender verdura barata; hoy las ferias del productor al consumidor son política pública del nuevo gobierno, impulsada por el Estado nacional, aunque todavía más en el discurso que en lo concreto”, señala Nahuel Levaggi.

El coordinador de la UTT dice que en esta etapa, su organización va a reimpulsar el proyecto de ley de créditos blandos para el acceso a la tierra --una suerte de Procrear Rural-- y la creación de colonias agroecológicas en tierras que el Estado tiene sin uso.

“La UTT tiene seis colonias agroecológicas y varias de ellas se hicieron de esa manera, con comodatos. Venimos demostrando que se puede hacer, que es un modelo exitoso. Va además de la mano de la discusión del hambre: si no modificamos la matriz productiva y la de comercialización, podés repartir mucha plata en tarjetas, pero no vas a cambiar nada. Hay que cambiar la matriz concentrada de producción y distribución de los alimentos. Por eso planteamos que, al mismo tiempo que se empieza a dar plata para que la gente pueda comer, hay que democratizar la matriz productiva. Y para hacerlo hay que garantizar el acceso a la tierra a los pequeños productores”, apunta Levaggi.

En la UTT señalan que la concentración de tierras en pocas manos creció exponencialmente en los últimos veinte años. El Censo Nacional Agropecuario de 2018 mostró que solamente entre 2002 y 2018 desaparecieron el 25,5 por ciento de las explotaciones agropecuarias. “La desaparición de las chacras (extensiones menores a 100 hectáreas) convirtió al campo en un virtual desierto. No hay personas --prácticamente-- en relación a la densidad. Sólo monocultivos que mayormente no son alimento humano”, advierten en una publicación reciente. Las explotaciones agropecuarias menores a 100 hectáreas son el 54,6 por ciento del total (125.023 fincas), con sólo el 2,25 de la tierra, producto del avance del agronegocio, un modelo que se desarrolló en los 90, fue profundizado en las últimas décadas y liberalizado por el macrismo.

“La propuesta de las colonias arrancó hace seis años. La impulsamos a través de los gobiernos municipales, provinciales y nacionales. Hicimos muchas actividades, desde tomas de tierra a movilizaciones y ferias, incluido un acampe en la Autopista Buenos Aires La Plata en 2014. De ahí en mas hubo un proceso de diálogo con el gobierno de Cristina en el que planteamos que había tierras del Estado que estaban sin uso y podían ser cultivadas. La colonia de Luján, que es una de las que más tiempo tiene, está en tierras que son del Ministerio de Desarrollo Social. Son 52 hectáreas en donde producen 46 familias, que viven y trabajan agroecológicamente y venden su producción a almacenes de la UTT y con su comercializadora local. En base a este modelo escribimos la propuesta de ley del Procrear rural, que incluye a las colonias, que presentamos en 2016 con una verdurazo. A partir de ahí llevamos las propuestas a los municipios”, contó Agustín Suárez. En Gualeguaychú abrieron una colonia con el apoyo de la intendencia. En Máximo Paz inauguraron otra en 5 hectáreas del frigorífico recuperado de la localidad, la cooperativa Frigocarne.

Con las colonias cada familia produce su parcela, pero compran los insumos en común, la maquinaria es colectiva, comparten un mismo centro de empaque. Tienen colegios y salas de cuidado para los niños.

Como parte del balance del año que pasó, la UTT pone en el haber la apertura de nuevos almacenes --tienen seis-- y un mercado mayorista de verdura, en Avellaneda. En cuanto a la produccióna agroecológica, pasaron a 600 hectáreas de producción intensiva. 

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