La flota presidencial es una muestra más de la situación de abandono en la que el macrismo dejó el Estado. Con el viaje a Brasilia que realizó entre semana el canciller Felipe Solá, se terminaron las últimas horas de vuelo disponible del Tango 10 y ya no hay ningún avión para usar, quedaron todos para el service. Luego de muchas horas de vuelo en el viaje a Israel y de gira por Europa con distintas aerolíneas comerciales -incluyendo un tramo en una low cost española-, los colaboradores de Alberto Fernández se habrían convencido de la necesidad de reacondicionar el Tango 01, inactivo desde hace cuatro años. Si bien la inversión para ponerlo de nuevo en funciones es elevada -calculan entre 18 y 20 millones de dólares-, especialmente en estos momentos de escasez, es la décima parte de lo que cuesta un máquina nueva similar. La última palabra la tendrá la secretaría general de la Presidencia que mandó a elaborar los informes técnicos. 

El sitio aviaciononline recordó días atrás que desde enero de 2016 que el avión presidencial salió de funcionamiento y nunca se hizo la inversión necesaria para ponerlo a punto. Durante su gestión, en varias ocasiones Mauricio Macri amagó iniciar el proceso para la compra de un nuevo avión, pero nunca terminó de dar el paso por las críticas que sabría que levantaría el gasto en una administración que planteaba el recorte de presupuesto estatal como una de sus principales metas. Macri empezó viajando en vuelos línea y al final muchas veces alquilaba aviones privados, a un alto costo.

El Tango 01 es un Boeing 757-200 que ya tiene 28 años y no parecía no tener sentido invertir tanto en ponerlo a punto. Es una máquina que gasta mucho combustible y tiene poca autonomía de vuelo. Pero hubo cuestiones que hicieron cambiar de parecer. De movida, la imposibilidad ya absoluta de adquirir un nuevo avión, lo mismo que de vender el Tango, que tendría muy bajo valor en el mercado. Por otro lado, es lógico que alguna de las aeronaves de la flota presidencial esté disponible, incluso para los viajes al interior que el Presidente arrancará el mes próximo en el plan de visitas a las capitales alternativas. A diferencia de un avión de línea, en el Tango el Presidente y sus ministros pueden ir trabajando, por lo que el viaje puede aprovecharse mejor por más horas que dure. Además, algo que los sorprendió, en las varias horas que pasaron en los últimos tiempos en aeropuertos con especialistas en el tema aviación, recibieron comentarios muy elogiosos sobre la calidad de aparato que es el Tango 01. 

Todo eso los hizo ponerse a estudiar la posibilidad de reacondicionarlo, cuestión que se terminará de resolver cuando tengan listos los estudios. En cuanto a lo tecnológico, el avión está actualizado. Lo que necesita aggiornarse son cuestiones mecánicas y se le agregarían tanques de combustible para mejorar su autonomía, que actualmente es de 7.400 kilómetros, lo que obliga a una escala en caso de un viaje a Europa o a Estados Unidos. Los arreglos, según informa el sitio web, se realizarían en el sector militar de la Base Aérea de El Palomar, donde se asienta el Grupo 1 de Transporte de la Fuerza Aérea Argentina. Calculan que luego del reacondicionamiento puede tener otros diez años de vida útil. 

Cuiosamente, uno de los principales aliados de Fernández a nivel internacional, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se encuentra en el proceso inverso. Como tomó la decisión de no hacer viajes al exterior hasta que la situación económica de México mejore, quiere vender el avión presidencial por sus altos costos de mantenimiento. Ante las dificultades de conseguir un comprador que pague los 130 millones de dólares que lo cotizaron los especialistas de la ONU, AMLO decidió rifarlo. Por estos días se encuentra tentando a empresarios para interesarlos en la propuesta, por la que firmarán un compromiso de compras de boletos por sumas que van de los 20 a los 200 millones de pesos mexicanos. Lo que se recaude, anunció, se destinará a la compra de equipamiento médico para hospitales.