Los disfraces del macrismo

Te conozco, mascarita­­­  

Compadeudoras, choznos y choznas que pagaran la deudujovna, ciudadanes a quienes el FMI reconoce haber hecho algún daño del que de ninguna manera se hará cargo; burlados, burladas y burlades por los cuatro años macricientos: buen día.

Quiero decirles que son tiempos de confusión. Al menos, para mí. A partir de esa extraña madeja de dichos y hechos cotidianos, intenté algunas reflexiones para salir de la confusión. Aparecieron algunas; aquí van:

Primera reflexión

Leo, veo y escucho que, según su propio abogado defensor, los acusados de matar al joven Fernando en Villa Gessell “no saben por qué están presos”.

· ¿No deberían saber, siendo mayores de edad, que matar a alguien es un delito, y que quien lo comete va preso?

· ¿No debería saberlo el abogado defensor? De esta manera, tendría mejores recursos en su defensa, pues difícilmente un juez o un jurado digan: “Uy, claro, no sabían que matar a alguien está mal”?

· En caso de que el abogado sí fuera consciente de que quien comete un delito va preso, ¿no debería transmitirles esa premisa a sus defendidos?

· ¿Será que el grupo, su abogado, sus cercanos, o todos juntos, desconocen que Fernando era, valga la redundancia necesaria, una persona?

· ¿Habrán creído que se trataba de algún nivel de un videojuego? ¿O que, como eran varios, la premisa “no vale”? ¿O que si estaban bajo los efectos del alcohol, las drogas, el neoliberalismo, el fascismo, el prejuicio racial, la lucha de clases o todo eso junto, la premisa “no vale”?

· ¿Habrán pensado que el único crímenes realmente criminales es cuando un débil mata a un poderoso?

En realidad, no me interesa demasiado –ni poco– saber qué pasaba por esos cerebros. Porque lo seguro es que “no pasaba” lo que sí tenía que pasar: “No hay que matar, no hay que agredir; el otro es una persona como vos, más allá de colores, etnias, edades, géneros, nacionalidades o poder adquisitivo”. Eso, no les pasó por el cerebro. Andá a saber, tal vez había demasiado tránsito y lo tenían “cortado” por algún embotellamiento.

Segunda reflexión

Me pregunto, quizás porque estamos en Carnaval, “de qué se están disfrazando”, cuando el mismísimo abogado dice que “no entiende por qué están presos”, tiene espacio en los medios para decirlo… y hay gente que le cree.

¿Será que venimos de un tiempo en que el mensaje oficial y mediático fue “disfrazate que así zafás”? En esos “cuatro años negativos” que por suerte terminaron hace dos meses, se disfrazaron de profetas, sabios, filósofos y meritocráticos universales, y nos quisieron hacer creer…

1. que no teníamos derecho a un reloj, un celular, un televisor, o vacaciones

2. que no hacían falta universidades públicas, porque “los pobres no van”

3. que la mejor tecnología nacional es la importada

4. que “estábamos pagando poco” por las tarifas y nuestros pobres empresarios merecían ganar más

5. que está bueno quedarse sin trabajo estable y dedicarse a ser piloto de dron

6. que la especulación era inversión

7. que no estaba mal matar a alguien por la espalda si sos más poderoso que él/ella

8. que la mejor manera de ayudar al otro es compitiendo con él/ella

9. que la culpa la tienen los extranjeros, salvo que vengan huyendo del populismo

10. que democracia es “libre empresa”

11. que libertad es “libertad de mercado”

Tercera reflexión

Intentaron generar una sociedad de odio, de prepotencia de “seres superiores”. Y parece que, en algún sector, no les fue mal. Y todo eso lo hicieron disfrazándose, como puntualicé hace un año en esta misma columna:

· se han disfrazado de liberales, siendo conservadores

· se han disfrazado de políticos, siendo ceos

· se han disfrazado de dialoguistas, siendo autoritarios

· se han disfrazado de equilibrados, siendo prepotentes

· se han disfrazado de independientes, siendo muy dependientes

· se han disfrazado de pluralistas, siendo represores

· se han disfrazado de cultos, siendo “eficientes”

· se han disfrazado de palomas, siendo gorilas

· se han disfrazado de justos, siendo ajustadores

· se han disfrazado de modernizadores, siendo cavernícolas

Cuarta reflexión

Con tanto disfraz, donde la prepotencia y el sentido común facho tienen mejor prensa que el deseo (en general), los tiempos se hacen confusos. Y no es una confusión azarosa: está lleno de confunsiólicos, que nos quieren explicar que “perdieron pero ganaron”, que el “problema fue que los ciudadanos votamos mal”, que “el aumento a los jubilados es un ajuste; en cambio, un aumento de precios es un sinceramiento”. O que el 40% del país está esquiando en algún lugar de la galaxia.

Quinta y última reflexión, con invitación incluida

¿La vacuna contra todo eso?: el arte, la memoria, la verdad, la unión –en la disidencia. Bueno, es mi opinión.

Los invito a recordar lo que pasó esos cuatro años, escuchando “Cuatro años negativos”, original de RS Positivo (Rudy Sanz); tema, además, con el que suelen abrir su show:

Hasta la que viene.

@humoristarudy

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