Incertidumbre sobre incertidumbre

Adolescentes en cuarentena

Convivencia permanente con padres y madres, largas horas de tedio, una vida social que ni siquiera llegó a recuperar su ritmo con las clases interrumpidas al mismo tiempo que empezaban, les adolescentes suman a las inquietudes propias de la edad las que ahora vuelven más incierta la idea de futuro.

En tiempos de reclusión cuarentenal, el hogar puede llegar a ser uno de los escenarios menos agradables para les adolescentes: la convivencia total con xadres, discusiones sobre limpieza y organización, tiempo para pensar y pensar, la falta de salidas con amigues. Así, el encierro juega un rol protagonista en el hastío, la molestia y la desolación que gran parte de les jóvenes experimentan estos días.

Muches encontraron tiempo de relajación, de ocio, momentos para explorar músicos independientes como Las ligas menores, Sakatumba o Tobogán andaluz, que el viernes pasado estrenó su nuevo disco Poesía para edificios , mirar películas, escuchar un podcast, escribir un blog. Pero para otres la ansiedad, la angustia y el estrés son sensaciones que atormentan estos primeros días de aislamiento social.

“Estar tanto tiempo en casa sin nada para hacer me da mucha manija para pensar en cosas que en algún momento me acomplejaron. Discutir con mi vieja y no poder ver a mis amigos, son cosas que se combinan y pesan, sumado a la incertidumbre de no saber cuándo va a terminar esta situación” contó a Las 12 Maira García, de diecisiete años, cursante de 5to año. Maira está cursando su último año de secundaria online: les docentes le mandan actividades, trabajos prácticos y textos para estudiar, para no atrasarse con el programa de estudios. La tempestad es el primer libro que le toca leer este año. Todas las tardes, mientras pasa una hora leyéndolo, se pregunta por qué debe estudiar los actos rítmicos que escribió Shakespeare en 1611.

“En la cuarentena una de las cuestiones que más se juega para los adolescentes es tener que estar con los padres mucho tiempo”, cuenta la psicóloga y docente en colegios secundarios Valeria Valebella. “Justamente en este período el o la adolescente prefiere estar con sus pares, y en esto las redes sociales vienen en su ayuda, al darles la posibilidad de contactarse entre ellos”.

Ante esta situación Valeria, junto a otras colegas, crearon una “Red de Escucha” de contención psicológica gratuita. La Red busca contener a los jóvenes vía telefónica, por Whatsapp o Skype. Por ahora prefieren que los teléfonos pasen de boca en boca para poder dar respuesta apropiada.

“Hay muchos casos de adolescentes a quienes sus terapeutas no les han dado su whatsapp y quedaron muy solos. Tras el aislamiento se junta entonces la necesidad de terapia y eso acrecienta la demanda de consultas por la red”, agrega Valeria.

El cambio de rutina es un factor importante en el estado de desasosiego que pueden sentir les jóvenes: cambiar todas las cosas que solíamos hacer de un día para otro suele desestabilizar. Sin embargo, hay muchas cosas que se pueden seguir haciendo. Hoy les jóvenes tienen muchas más herramientas de comunicación y conectividad que en otras épocas: para hacer videollamadas existen plataformas como Whatsapp, Skype , Zoom  o House Party . House Party es una aplicación que se puede usar tanto desde el celular como desde la computadora: la vuelta de tuerca es que se pueden practicar juegos en medio de la conversación. Tiene juegos como el “Adivina, ¿quién soy?” y el “Dibujo rápido”, donde nos dan una palabra y quien lo hace mejor y más rápido, gana.

“A mí lo que me pasó con la cuarentena, relata a Las 12 Lisando López, chico de 20 años, es que tenía mil planes. Iba a empezar la carrera de Artes dramáticas en la UNA, que es la que realmente me apasiona, tenía planes con mis amigos que hacía mucho que no veía, empezaba a reorganizar mi vida y justo cayó esto. El Corornavirus me desacomodó todo lo que había construido y ahora estoy en mi casa, solo, sin hacer nada otra vez”.

Los días de Lisandro son muy monótonos: se levanta a las tres o cuatro de la tarde todos los días, discute con su madre porque ella reclama que él “no hace nada nunca” y que “usa la cuarentena de excusa”, luego come los restos de almuerzo que su familia deja en la cocina. Por la tarde suele mirar películas del Estudio Ghibli, como La princesa Mononoke , su favorita, y a la noche se desvela jugando juegos con sus amigos mientras habla por videollamadas en Whatsapp. También juega al Minecraft , un juego de supervivencia y creación, y al Skribbl.io , que es semejante al Pictionary: te dan una palabra y tenés que dibujarla para que les demás jugadores adivinen.

Valeria Valebella recomienda, para alivianar las agitaciones emocionales durante la cuarentena, “mantener ciertas rutinas, ciertos horarios y no ir al choque en cuestiones familiares. Toda la familia esta desorientada y angustiada por razones propias. Si se choca estos temas individuales hacen eclosión en los otros. Se recomienda ordenar los tiempos, los espacios, armar rutinas, evitar fricciones intrafamiliares y, sobre todo, hablar con amigues, que es lo que más puede servirles a los adolescentes para contrarrestar esta situación”. 

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