Alejandra Muller, directora del Hospital de Helvecia

"Nos tienen miedo"

Alejandra Muller es médica y dirige el Hospital de Helvecia, una localidad con menos de 8 mil habitantes ubicada 90 kilómetros al norte de Santa Fe capital, donde la semana pasada se reportaron cinco casos sospechosos de coronavirus. Alejandra fue uno de ellos. Y hace siete días está aislada en su casa de Campo del Medio, separada de su familia, en un cuarto. Desde que decidió hacerse el hisopado y encerrarse preventivamente. El resultado fue positivo, aunque sus síntomas “eran más leves que un resfrío” cuenta en la entrevista telefónica con PáginaI12.

Marcelo Toledo, artista conceptual

"Nunca pensé que el mundo se iba a parar"

Marcelo Toledo es un artista argentino consagrado a nivel mundial, desde que pasó de la joyería al arte conceptual. Tiene una galería en San Telmo donde recibe a galeristas internacionales y realiza demostraciones de propuestas que se replican por el mundo. Hace veinte días, a poco de volver a de Nueva York, se autoaisló preventivamente. Poco después daba positivo para Covid-19.

“El mundo se detuvo, no se puede creer, pero está ocurriendo”, se asombra en la entrevista con PáginaI12. Toledo, quien trabaja con determinación por visibilizar la violencia de género, vive con su pareja en un departamento con terraza. “Con muchas plantas y una gran pecera”, cuenta. Y revaloriza las sensaciones desde que volvió a su casa después de la internación. Detalles como “regar las plantas o tirarme el agua en los pies” hoy lo deslumbran. La vida cambió, dice. “Es lo que nos toca vivir, no hay opciones, pero hay distintas maneras de afrontarlo”, reflexiona.

-- ¿Cómo se vive el proceso de la enfermedad?

-- Es fuerte de por sí, y ni te digo si estás dentro del círculo de la enfermedad. Hasta que no te pasa, mirás la tele y ves pura psicosis y estadísticas. Pero cuando dicen ‘hoy se confirmaron 33 nuevos casos’ y sabes que uno de esos casos, sos vos, todo cambia. Es un virus sin corona éste, porque a cualquiera le puede tocar, no es por clase social, estatus, profesión. Si un mensaje deja, es que les puede pasar a todos, y hay que cuidarse para poder salir.

-- ¿Cuál cree que es el aspecto más complicado de la enfermedad?

-- Lo que va a causar en lo económico, porque es mundial. Si te morís, no importa si quedaste pobre o rico. Pero lo económico va a ser determinante. Y además, lo exponencial del contagio. Uno no sabe la cantidad de gente que puede contagiar, cuando ya lo tiene.

-- ¿Cómo fue su caso, se dio cuenta rápidamente de lo que le pasaba?

-- No. Llegue de NY el lunes 9, fui a trabajar y a entrenar. Estaba mal y lo atribuí a las pocas horas de sueño y al cambio de clima. Ese día atendí a dos galeristas del extranjero. Llegó un carpintero a traerme un mueble. Estaban mi mamá y mis asistentes. Usé tarjetas de crédito, di la mano cuando los despedí. Es un derrotero que uno no piensa. Me sentía mal y pensé que era gripe.

-- ¿Cuándo comenzó a percibir los síntomas como propios de Covid?

-- Me molestaba el roce de la ropa en el cuerpo, de las sábanas. Me dolía el cuerpo y me autoaislé. Por los picos de temperatura llamé para activar el protocolo, estaba asustado. Llegaron del SAME y cuando los vi, era como de ciencia ficción, con barbijos, antiparras, cofias. Me dijeron: ‘Hola, Marcelo, no te preocupes, estate tranquilo, no pasa nada’. Me dieron guantes y no podía ponérmelos de los nervios.

-- ¿Cómo se entera que tiene Covid?

-- Estaba en la Clínica del Sol esperando los análisis y no se sabía todavía. Podía ser influenza, dengue, vieron algo en los pulmones. Fue la primera internación de mi vida y la primera vez que un medicamento me quemaba en las venas. Cuando me dicen ‘dio positivo para coronavirus’, ya estaba bien, pero fue un impacto tremendo.

-- ¿Qué fue lo primero que pensó en ese momento?

-- En mi madre, porque había estado en contacto con ella. Ella estaba con mi padre y cuando supo de mí, me contó: no tenía olfato y tenía dos líneas de fiebre, después empezó mi papá, se le fue el olfato. Desde el Ministerio de Salud de la Ciudad hicieron el seguimiento de toda la gente con la que había tenido contacto.

-- ¿Cómo cree que sucedió el contagio, pudo reconstruirlo?

-- Todos pudieron haber sido contagiados por mí, o pudieron haberme contagiado ellos a mí. Por eso es tan importante quedarse en casa. Mis padres viven en Escobar, yo tengo seis hermanos, somos típica familia italiana, nos juntamos todo el tiempo. Eso da una gran preocupación y por eso es que decido aislarme, al primer momento.

-- ¿Cómo transita los cuidados de la enfermedad en su casa?

-- Tengo un departamento grande y corrí los sillones a 4 metros. Con mi pareja dormimos en cuartos separados. No compartimos nada. Yo cocino y cada uno se sirve su parte. Extremamos las medidas de limpieza, desinfectamos dos o tres veces por día la mesa, la cocina. Hacía 25 años que no planchaba, ahora ¡me encuentro planchando! Y me baño, me perfumo, me afeito, busco estar bien.

-- ¿Qué reflexiones le genera esta situación?

-- Soy un privilegiado, puedo estar regando las plantas y me gusta sentir el agua mojarme los pies y sacar los yuyos de las macetas pero hay familias que son cinco personas en un monoambiente. ¿Cómo hacés para estar a distancia? En estas circunstancias, está bueno tener una mirada amorosa respecto del otro, que seguramente necesita algo. Hay amigos que necesitan ayuda. Los amigos no están solo para el asado y el vino. Yo cuento con mis amigos también.

-- ¿Cuál cree que será la marca de este tiempo?

-- Un renacer, en mi vida pensé que el mundo se iba a parar. Y el mundo está parado. Creo que tiene que ser un llamado de atención para valorar los afectos, y tratar de darle una dimensión social a lo que hacemos. Esto es una bisagra. Pienso de qué manera plasmarlo en una obra. Los artistas somos un catalizador, creamos a partir de un hecho que nos moviliza, y uno ve una obra y se sensibiliza. Porque hay una conexión con alguna fibra íntima que toca con otra.