INFORME  

Ingeniería contra la pandemia de coronavirus

Frente al coronavirus, universidades públicas de todo el país coordinan distintas líneas de acción y ponen a disposición del Estado sus recursos y capacidades para reducir el contagio y reforzar el sistema sanitario.
Imagen: UNLZ

La logística avanza contrarreloj. Científicos, médicos e investigadores multiplican sus esfuerzos para dar respuesta a una futura demanda que aún no pueden estimar, con el objetivo de evitar el colapso del sistema de salud. En plena emergencia por el COVID-19, buscan estar lo mejor preparados para el momento en que las necesidades intenten vencer a los recursos.

Ante la emergencia sanitaria, las universidades públicas argentinas convocaron a profesionales y estudiantes de diversas áreas para colaborar, aportar ideas, facilitar herramientas y brindar soporte a las iniciativas nacionales y locales para mitigar la propagación del coronavirus y su impacto en el sistema.

Las universidades nacionales de La Plata (UNLP) y de Quilmes (UNQ) se sumaron a los puntos de testeo de la provincia de Buenos Aires. La casa de estudio platense también puso a disposición su albergue universitario con 200 camas como hospital de campaña para alojar pacientes con cuadros de menor gravedad, mientras que la quilmeña habilitó el pabellón sur de su sede para que las aulas funcionen como uno de los centros de aislamiento del Municipio.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) reunió 7.400 voluntarios en 48 horas. En tanto, las universidades nacionales de Rosario (UNR), San Luis (UNSL) y San Juan (UNSJ), entre otras, dieron inicio a la elaboración de alcohol en gel. Además, debido al aumento de casos de dengue, la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) se apuntó para la producción de repelente.

En el caso de las facultades de Ingeniería, la mayoría de las propuestas se concentra en tres líneas de acción: impresión 3D de mascarillas protectoras faciales, diseño y producción de respiradores, y asesoramiento a empresas proveedoras de insumos y elementos de soporte vital y monitoreo. Otras iniciativas contemplan asistencia técnico-profesional en seguridad y salud, diseño de planes de transporte y logística, y armado de programas de reabastecimiento.

A principios de esta semana, Ingeniería de la UBA lanzó la aplicación “Termómetro COVID-19”. Desarrollada por su Instituto de Ingeniería Biomédica, permite “conocer en tiempo real la temperatura corporal de la población argentina, a partir de la carga voluntaria de datos”.

El decano de la Facultad de Ingeniería, Alejandro Martínez, explicó al Suplemento Universidad que los datos recolectados se pondrán a disposición de “instituciones que colaboren con la elaboración de modelos matemáticos dinámicos que ayuden a minimizar los efectos de contagio en distintas regiones del país”. En el marco de los 150 años de la ingeniería argentina, Martínez subrayó que “la medicina y la ingeniería están cada vez más relacionadas por la tecnología” y remarcó la importancia de avanzar desde las universidades públicas en aquello que “la sociedad requiere”.

Asistencia profesional

Como parte de las medidas de asistencia frente a la pandemia, el Estado compró la totalidad de la producción nacional de respiradores artificiales de los próximos dos meses. El viernes pasado se incorporaron 194 equipos nuevos al sistema de salud, que tiene casi 9 mil aparatos de oxigenoterapia.

En línea con el Gobierno, algunas casas de estudio decidieron apuntalar con sus recursos humanos a las dos fábricas de respiradores artificiales que existen el país: Tecme Global, líder a nivel internacional en el desarrollo y fabricación de respiradores mecánicos para salas de terapia intensiva, y Leistung, la empresa con sede en Argentina, Brasil y Estados Unidos especializada en la producción de equipos para anestesia, transporte y terapia. Tal es el caso de las unidades académicas de La Plata, Buenos Aires y Lomas de Zamora (UNLZ), entre otras.

En diálogo con este suplemento, el ingeniero y vicepresidente Institucional de la UNLP, Marcos Actis, señaló que estas empresas “ya cuentan con diseños homologados”, lo que acorta de madera significativa los tiempos. En ese sentido, afirmó que el objetivo es “lograr que produzcan más”. A través de un convenio con los ministerios de Ciencia, Tecnología e Innovación, y de Desarrollo Productivo, especialistas de la Unidad de Investigación y Desarrollo - Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) de la UNLP asesoran a Tecme.

En tanto, la UBA asiste a ambas fábricas cordobesas mediante su Instituto de Ingeniería Biomédica.

No se puede pasar por alto que los respiradores artificiales son instrumental médico. Ello implica una serie de normas que regulan su fabricación y de ensayos que deben realizarse para garantizar un funcionamiento seguro y eficaz, y la integridad de sus componentes. Asimismo, la implementación de nuevos dispositivos demanda la correspondiente capacitación del personal médico. Por lo tanto, se trata de procesos complejos de largo aliento.

Un respiro

Con un aporte de dos millones de pesos, la UNR financió la etapa inicial de para el desarrollo de dos prototipos de respiradores artificiales de bajo costo, con afectación específica para la atención de casos de COVID-19. Los proyectos financiados corresponden a la empresa rosarina INVENTU Ingeniería, conformada por egresados y estudiantes de la UNR, y a un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura, en alianza con las empresas locales Update Ingeniería y Digilogic.

Según indicó el ingeniero Germán Campero de Inventu, los equipos estarán diseñados “para atender afecciones respiratorias de esta patología” y sus componentes serán “íntegramente locales. Esto es muy importante porque usualmente se suelen construir con algunos materiales exportados que hoy resulta más difícil conseguir”. Tras la certificación por parte de los organismos técnicos competentes, se estima que podrían llegar a fabricarse unos cien dispositivos por semana.

En tanto, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) avanza en la elaboración de 50 asistentes respiratorios de bajo costo y rápida fabricación. Se trata de un trabajo conjunto entre la casa de estudios y empresas del sector que contempla el diseño, la creación del prototipo, la validación médica y la producción de una serie acotada.

Durante la tercera semana de marzo, la UNCUYO lanzó una convocatoria para identificar “proyectos, ideas o manifestaciones de interés”, por parte de los miembros de su comunidad académica, con el fin de colaborar con el diagnóstico y el tratamiento del COVID-19. Investigadores, docentes y alumnos respondieron al llamado, al que también se sumaron particulares y empresas de la zona. Uno de ellos fue el diseñador industrial Mauricio Barrera, director de la empresa MB Ingeniería, quien presentó un prototipo de asistente de respirador.

Ante el progreso que presentaba el desarrollo de Barrera, la Secretaría de Investigación, Internacionales y Posgrado (SIIP) de la UNCUYO conformó una unidad de trabajo. A nivel universitario, el equipo coordinado por la SIIP está conformado por docentes investigadores de las facultades de Ingeniería y Ciencias Exactas y Naturales, y profesionales del Hospital Universitario. Por las empresas, participan MB Ingeniería, BOTTINO S.A, IMPSA S.A e ICSA S.A. Además, el proyecto cuenta con la colaboración del Instituto de Bioingeniería de la Universidad de Mendoza.

Transportable, con capacidad de funcionamiento de manera autónoma por 24 horas, de bajo mantenimiento y de fácil operación, el diseño mendocino tomó como base las experiencias y los lineamientos internacionales. La secretaria de Investigación, Internacionales y Posgrado, Jimena Estrella, señaló que, por sus características, el modelo puede emplearse en casos de “baja y media complejidad que requieran asistencia mecánica para la respiración”. “Esto es una vía intermedia, entre el asistente respirador manual y el respirador industrial, que serviría para situaciones de transición, como ambulancias y atención en guardias”, explicó Estrella a este suplemento.

El prototipo terminó de elaborarse el 25 de marzo. Ahora, resta la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para la producción en serie del medio centenar de unidades. “Es un escenario de base”, afirmó la secretaria y manifestó: “Es muy posible que podamos avanzar en una producción en serie de mayor volumen”.

En esta primera etapa, 30 equipos se destinarán al Hospital Universitario de la UNCUYO y los 20 restantes se pondrán a disposición del Misterio de Salud de Mendoza. Según indicó Estrella, el sistema sanitario provincial cuenta con unos 200 respiradores, a los que se sumarían las 50 unidades de asistencia para hacer frente a una demanda que a mediados de mayo podría ser, al menos, tres veces mayor.

Solidaridad 3D

Más de 60 grupos autoconvocados en todo el país trabajan en la elaboración de mascarillas protectoras faciales para personal de salud o con riesgo de contagio, según datos de la Cámara Argentina de Impresión 3D y Fabricaciones Digitales.

Con un equipo de más de 400 voluntarios que imprimen desde sus casas para asistir a casi 140 centros de salud, entre ellos los hospitales Muñiz, Ramos Mejía, Rivadavia, Clínicas, Durand, Piñero, Garrahan y Tornu, Coronathon es una de las redes de makers más grandes del país. Cuenta con unas 600 impresoras 3D abocadas al proyecto en la Ciudad de Buenos Aires y más de diez provincias.

A los grupos de voluntarios se suman los equipos coordinados por tres universidades públicas. En el sur del conurbano bonaerense, la Facultad de Ingeniería de la UNLZ cerró su primera semana de producción con 153 mascarillas. “Afortunadamente, contamos con la cooperación de muchos colegas de la región y empresas que son proveedoras de esos insumos”, celebró la secretaria de Investigación de la Facultad, Guadalupe Pascal.

Con más de 25 puntos de fabricación, la iniciativa nuclea tanto a docentes, investigadores y alumnos de la unidad académica como a particulares con equipos propios, quienes producen las máscaras bajo las especificaciones de la Cámara Argentina de Impresiones 3D con el objetivo de “entregar un producto seguro y funcional”. En ese sentido, Pascal aseguró que “la logística es crucial” y explicó que, una vez elaboradas las piezas, “la vincha se ensambla con el acetato, se embolsa y se desinfecta. Se arma un pequeño lote, lo pasamos a buscar y lo llevamos a la Facultad, único punto de encuentro para que se acerque el Ministerio de Salud de la Provincia”. Desde allí también proveen al Hospital de Clínicas y el Parque Industrial de Ezeiza, entre otros puntos.

Frente a la crisis sanitaria, la secretaria destacó la importancia de emprender acciones “mancomunadas y centralizadas” y enfatizó: “El impacto va a ser más grande si todos trabajamos articuladamente. Sumado a que vamos a ser más profesionales, porque nos vamos a poder alinear bajo normativas y procedimientos seguros y plazos que realmente respondan a la necesidad”. En esa línea trabaja el Consejo Federal de Decanos de Ingeniería (Confedi), que nuclea a más de un centenar de instituciones públicas y privadas.

En Resistencia y Corrientes, las facultades de Ingeniería y Medicina de las Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) organizan la producción y entrega de máscaras en hospitales y centros de salud de la región.

“Desde el Laboratorio de Diseño e Impresión 3D, en conjunto con autoconvocados que tienen equipos, ya fabricamos más de mil protectores faciales”, dijo el decano de Ingeniería, José Basterra, a este medio y detalló que entre ambas ciudades suman 35 personas y “todos los días se incorporan más voluntades de distintas localidades”.

Por su parte, la Facultad de Ingeniería de la UNLP articula un grupo de 89 voluntarios, docentes, investigadores, alumnos y particulares. Con 119 impresoras 3D a disposición, el equipo tiene una capacidad de producción diaria estimada de 200 máscaras y el total ya superó las mil. El proyecto colaborativo es financiado por UNLP, que ya dispuso una partida de 100 mil pesos para la compra de insumos. De la iniciativa, coordinada con el Ministerio de Salud bonaerense, también participan la Escuela de Aeromodelismo de La Plata y la Comunidad de Impresión 3D.

Repositorio de ideas y proyectos

El Consejo presidido por Basterra puso a disposición del Gobierno los “recursos humanos y técnicos que las autoridades de las facultades, directores de distintas carreras, docentes y alumnos ofrecen voluntariamente” con el objetivo de “articular las propuestas repartidas en todo el territorio nacional en un único plan que dé respuestas a problemas puntuales”.

El presidente del Confedi señaló que “protocolos y experiencias de todas las unidades académicas se han incorporado al repositorio de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER)”. Se trata del Grupo de Trabajo para Apoyo a la Emergencia Sanitaria, desarrollado por la Oficina de Vinculación Tecnológica de la Facultad de Ingeniería de la casa de estudio entrerriana.

La iniciativa pretende viabilizar y organizar el trabajo en torno a los siguientes ejes: Bioseguridad, Salud Pública, Ensayos y Calibración de equipos médicos, Ingeniería Clínica y Prototipado Electrónico e Impresión 3D. Además, el espacio virtual almacena los prototipos, propuestas, papers e inquietudes, y los pone a disposición de la sociedad.

Mientras los proyectos y voluntades se multiplican, los expertos recuerdan que “al virus lo frenamos entre todas y todos”. Por lo pronto, la medida más efectiva, segura y sencilla para que los recursos alcancen es disminuir la demanda. Respetar el aislamiento social es fundamental para reducir la velocidad y el volumen de ingreso de nuevos pacientes al sistema sanitario.


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