"Bitácora del virus, palabras del reposo"

La vuelta al mundo alrededor de la cama

Con edición de Virginia Giacosa y Lila Siegrist, plumas rosarinas surfean con estilo y humor las condiciones de vida actuales
Fotografía de Gastón Miranda, parte del ensayo "Presentación preliminar" que forma parte de la BitácoraFotografía de Gastón Miranda, parte del ensayo "Presentación preliminar" que forma parte de la BitácoraFotografía de Gastón Miranda, parte del ensayo "Presentación preliminar" que forma parte de la BitácoraFotografía de Gastón Miranda, parte del ensayo "Presentación preliminar" que forma parte de la BitácoraFotografía de Gastón Miranda, parte del ensayo "Presentación preliminar" que forma parte de la Bitácora
Fotografía de Gastón Miranda, parte del ensayo "Presentación preliminar" que forma parte de la Bitácora 

No se trata de pensar el futuro sino de escribir el presente. Cuando Virginia Giacosa y Lila Siegrist, editoras, convocaron a diversas voces autorales de la ciudad de Rosario para la compilación digital "Bitácora del virus, palabras del reposo" , intentaban dar una "tímida respuesta a los discursos tan legitimados que circulan en los medios" en "el contexto de aislamiento social propiciado por la crisis de la pandemia del COVID-19".

En el libro, disponible para su descarga gratuita en formato PDF siguiendo el link  (alojado en el website de la revista REA), escriben Flor Coll, Adriana Briff, Georgina Ricci, Osvaldo Aguirre, Sonia Tessa, Virginia Giacosa, Tomás Quintín Palma, Dahiana Henderson, Franco Ingrassia, Pablo Makovsky, Julia Enriquez, Roberto Echen, Clara López Verrilli, Cristhian Monti, Arlen Buchara, María Laura Carrascal, Pablo Franza, Lucía Seisas, Lucía Rodríguez, Damián Schwarzstein, Lila Siegrist, Agustín González, Fede Leites, Ale Benz, Lila Gianelloni, Fernanda Blasco, Silvina Tamous, Jorgelina Hiba, Verónica Laurino, Lila Paolucci et al., y se intercala un ensayo fotográfico por Gastón Miranda, “Presentación preliminar”, que dialoga en forma oblicua con cada texto.

En comparación con otras expresiones literarias cuarenteneras escritas en el país (como la desgarrada honestidad que rige la prosa perfecta de "La ansiedad", por Mariana Enríquez), sorprende un humor predominante de estoicismo sereno: una disposición de ánimo análoga a la de las canciones de la Trova rosarina, pero más cool, más brit pop. En cruce con el tono epocal que buscaban las editoras, se siente un timbre local. Será tal vez porque estas crónicas fueron pedidas cuando recién el aislamiento empezaba, no expresan tanto desesperación y sí asombro, lirismo, humor. No es sin embargo esto una descripción válida para la totalidad de esta rica y valiosa polifonía.

Sorprende un humor predominante de estoicismo sereno: una disposición de ánimo análoga a la de las canciones de la Trova rosarina, pero más cool, más brit pop

Las reflexiones de Ale Benz y la crónica de pregnante patetismo de Lila Gianelloni se centran en temas tabú: el encierro de las cuidadoras en cualquier época, la muerte sin abrazos en los tiempos de la peste. Leer que esta última autora y su vecina cumplen los protocolos sanitarios al punto de interrumpir un abrazo entre deudos, produce un dolor en el alma que es casi físico. El artista plástico, gestor cultural y docente Roberto Echen se hace muy buenas preguntas. Señala una paradoja etimológica ("pandemia", en griego, significa "reunión del pueblo") y repiensa el aislamiento social como "prisión domiciliaria" y como posible "experimento social". Nos viene a la memoria el infame experimento Milgram, donde se comprobó que el 80% de los sujetos a quienes se les ordenaba torturar cada vez con más electricidad a una persona (un actor simulando, en realidad) cumplían. Sólo el 20% se negó a subir el voltaje ante un evidente sufrimiento.

Se destaca la mirada valientemente lúcida del escritor, poeta, periodista y analista de medios Osvaldo Aguirre, quien dedica parte de su artículo a desenmascarar al gurú del aplanamiento de la curva y el remedio amargo del aislamiento social: Tomás Pueyo. Decisiones políticas y un supuesto saber no cuestionado, repetido en boca de todos los argentinos, surgen del artículo de Pueyo que reprodujo Página/12 el 15 de marzo y que fue leído 40 millones de veces. Aguirre consultó a una investigadora del Conicet, Lucía Álvarez, que refuta los métodos y conclusiones del gurú; lástima que Aguirre no cite los argumentos de la científica. El parco estilo de Aguirre, quien empieza desbaratando un caso célebre de conspiranoia antisemita en el canal C5N, hace que pase desapercibido.

Lxs demás en general no dudan del discurso sanitarista, buscan adaptarse, y narran sus vivencias; eso sí, las cuentan en una prosa resplandeciente, cada cual en una voz y una escritura singular. "Ha parado el mundo. El espacio vuelve", dice Adriana Briff desde California, bajo un título salido de una anécdota de Carlos Castaneda. Arlen Buchara le cede la palabra a su gata Rumba; es un homenaje casi explícito a Agustín González, quien le inventa un pasado de monasterio a la casa donde queda apresado en Roldán, jugando con un motivo literario muy anglosajón: el pájaro que choca contra la ventana. "Como si todas las horas de todos los días fueran el feriado del primero de enero", apunta Jorgelina Hiba, recordando el silencio mortal de la historieta el Eternauta. Lila Paolucci evoca el tedio de los años '80 desde una canción de Luca Prodan. Franco Ingrassia y Pablo Makovsky abordan la enfermedad desde diversos lugares: el del médico ante la emergencia, el del paciente con una condición crónica hereditaria. 

Flor Coll y Sonia Tessa se preguntan qué pasa con el feminismo y el 8 de marzo, con las mujeres a merced de la violencia doméstica, el trabajo no pago y la demanda ilimitada. El compilado "Sopa de Wuhan" es un horizonte de referencia en varios textos, desde la cita de autoras feministas como Butler o Preciado, hasta el palo a Zizek o a Agamben. Virginia Giacosa encuentra líneas de fuga en los dichos de su hijo de 8 años; Tomás Quintín Palma, una excusa para salir, en la bolsita del supermercado; la poeta Dahiana Henderson, "formas geométricas insospechadas para los que viven bajo esos techos". 

Lila Siegrist desgrana con virtuosismo literario la experiencia estética del "entrecasa";  Lucía Seisas despliega un breviario de juvenil frescura, Damián Schwarzstein canta en una prosa épica y cotidiana, la artista plástica Clara Lopez Verrilli hace poesía concreta con la palabra "espacio", y Julia Enriquez presenta el que podría perdurar como "el" poema de la pandemia, "Te estabas hablando a vos en el futuro": "Es muy loco extrañar/ esta ciudad / estando en esta ciudad. // A veces son tus amigxs// lxs que tienen/ el ánimo, otras sos / vos y se lo van pasando. // Como siempre sobreviviré/ a base de frases... Como esos cursos de autosuperación/ que señalan: / negación, confusión, / enojo, tristeza, / resignación, / ¿en qué parte de la ruedita / te despertaste hoy?".

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