El Ministerio de Economía dejó fuera del menú de títulos elegibles para reestructurar las series de bonos emitidas en yenes. Son títulos PAR y Discount en esa moneda que se emitieron en el canje de 2005-2010 para rescatar los bonos Samurai que se emitieron entre 1999 y 2000. También hubo buitres japoneses, a los que el gobierno de Macri les pagó en efectivo en 2016.

Las series en yen quedan afuera de la actual propuesta por lo bajo del monto involucrado, apenas el 0,24 por ciento de la deuda a reestructurar, y por tener una sendero de tasas de interés nominal similar al que plantea el equipo que conduce Martín Guzmán

"Los títulos públicos denominados en yenes japoneses poseen condiciones financieras en términos de cupón y plazo que son concordantes con los Lineamientos para la Sostenibilidad de la Deuda, por lo que se entiende razonable excluirlos de la operación que por esta norma se aprueba", aclara el decreto con el que se oficializó la apertura del canje.

Samurai

Los bonos samurai son emitidos por entidades no japonesas en el mercado japonés y en yenes. Generalmente son sedes o filiales de empresas extranjeras en Japón, pero como condición no deben ser de origen japones, y se los utiliza como cobertura de riesgo.

A la Argentina llegó en los noventa de la mano de Merryl Lynch, quien estuvo a cargo de las últimas emisiones hasta fines de 2000 junto a distintas entidades financieras niponas. La primera emisión fue en diciembre de 1999 por unos 3000 millones de dólares y un año más tarde, bajo la gestión De La Rúa, se hizo la segunda por 490 millones, ambas con tasas del orden del 5 por ciento anual.

Según cifras oficiales previas al canje 2003, la deuda colocada en Japón sumaba entre 2800 y 3000 millones de dólares, compromisos que estaban repartidos entre 30.000 tenedores individuales. Merrill Lynch fue uno de las tres entidades extranjeras que el gobierno nacional designó para que integren el comité de bancos que asesoró el canje de ese año.

Los bonos samurai fueron incluidos en la histórica reestructuración de 2005, y en su reapertura de 2010, en la que hubo un trato diferenciado hacia este grupo. La tenencia estaba atomizada en pequeños ahorristas, en su mayoría jubilados. A diferencia de la concentración que se ve en los acreedores actuales.

Sustentable

La deuda actual en yenes es equivalente a 760 millones de dólares, el 0,24 por ciento del total de deuda bruta pública. En este caso se dividen entre bonos PAR y Discount bajo legislación argentina y japonesa. Bajo Ley de Tokio están registrados 140 millones de dólares. Se suman 29 millones (0,01 por ciento) pendiente de reestructuración.

Hubo un grupo tenedores de bonos de Japón que se mantuvo fuera de las propuestas 2005 y 2010. En marzo del año pasado el gobierno de Mauricio Macri acordó con estos bonistas que no aceptaron ninguno de los dos canjes un pago de 150 por ciento del capital principal de la deuda, calculado en 2817 millones de yenes (equivalente en ese momento a 25,3 millones).

Dejar fuera a los PAR y Discount no se explica solo por la baja emisión sino también porque las condiciones de esos títulos coinciden con las que ofrece para el mediano y largo plazo la Argentina en el actual menú de bonos de Guzmán. En ambos canjes se aplicaron tasas de interés incrementales. 

El menú de Guzmán ofrece un sendero de tasas de interes nominal anual de 0,5 por ciento en los primeros años con aumentos hasta estabilizarse por debajo de 5 por ciento. El bono PAR (con vencimiento en 2038) en yenes paga una tasa vigente de 0,45 por ciento anual y el Discount (vence en 2033) abona 4,33 por ciento.