El aniversario de "A propósito de la duda"

Teatro x la Identidad: 20 años acompañando la búsqueda de los nietos

Primero fue una única obra, que recorría testimonios de hijos de desaparecidos y de Abuelas de Plaza de Mayo y giraba en torno al robo de bebés. Después se convirtió en un ciclo, que se renovó todos los años e incorporó nuevas temáticas. Pasó por salas teatrales, escuelas, estadios de fútbol, plazas, excentros clandestinos de detención y centros culturales. En plena pandemia, sigue sumando propuestas en la virtualidad, porque "el desafío es llegar siempre a un público nuevo", como señala Cristina Fridman, una de las organizadoras. PáginaI12 repasa su historia y hablan sus protagonistas. 
La primera edición de A propósito de la duda, en el año 2000.  La primera edición de A propósito de la duda, en el año 2000.  La primera edición de A propósito de la duda, en el año 2000.  La primera edición de A propósito de la duda, en el año 2000.  La primera edición de A propósito de la duda, en el año 2000.  
La primera edición de A propósito de la duda, en el año 2000.   

Teatro x la Identidad nació de una manera impensada, espontánea, como nace todo lo bueno. El brazo teatral de Abuelas, el único artístico que no ha perdido continuidad, lleva 20 años acompañando la búsqueda de los nietos. En un principio nadie imaginó que sería así. El 5 de junio de 2000 estrenaba el semimontado A propósito de la duda, con dramaturgia de Patricia Zangaro y dirección de Daniel Fanego, y una jovencísima Valentina Bassi en la coordinación. Como en una remake del fenómeno Teatro Abierto, la respuesta del público lo dijo todo: aquello que nacía –que aún no tenía el nombre que después tomó- era necesario. Para las Abuelas, los Nietos, los teatristas y la sociedad argentina.

Era lunes –en aquel entonces día de descanso de actores y actrices- y la fila daba vuelta la esquina del Centro Cultural Rojas. La entrada era gratuita, modalidad que se mantuvo por siempre, igual que el trabajo ad honorem de los participantes. Fanego encaró al elenco y consultó: “¿Se atreven a hacer dos funciones?” Hubo dos de corrido a sala llena. Ese mismo día, a modo de señal, apareció un nieto. Estaban previstas funciones para cinco lunes. El plazo se extendió hasta el 17 de julio en la sala Batato Barea del espacio de calle Corrientes, y luego el espectáculo se mudó a la capilla del Centro Cultural Recoleta hasta fin de año. Además, tuvo alcance masivo en Plaza de Mayo, se presentó en facultades y hasta se coló en escraches.

Las diez páginas del texto de Zangaro recorrían fragmentos de testimonios de la Hijos, Nietos, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y giraban en torno al robo de bebés. Contaba Hilda Cabrera en su crítica para este diario que un elenco de 22 actores y actrices ficcionalizaba "situaciones trágicas o de profunda ternura". "Ejercé tu derecho a la identidad", decía un afiche de Abuelas en la sala. Participaban, entre otros, Manuel Callau, José María López, Pepe Monje, Esteban Prol, Alejo García Pintos, Márgara Alonso, Valentina Bassi, Elsa Berenguer, Belén Blanco, Diana Lamas, Catalina Speroni y la murga Los Verdes de Montserrat. Jugaban diferentes roles como la hija recuperada o el joven que acepta con gusto a sus padres adoptivos, creyendo "haberse salvado porque puede estudiar y tener auto". Sólo que, a diferencia de su padre visible, es calvo. A la manera de coro, los actores irrumpían con sucesivas escenas. En el montaje estaban los represores y las Abuelas.

“Fue la primera y única vez que estuve del otro lado, encargada de convocar y unir. Fue hermoso. A la vez todos tenían muchos problemas y me volvía loca”, recuerda Bassi en diálogo con Página/12. Eran ensayos de un elenco numeroso y comprometido con otros trabajos, por eso se hizo habitual el simpático y arriesgado recurso del toro: intérpretes metiéndose en la escena en medio de una urgencia en reemplazo de otro. Podía hacerse con los más jóvenes, que hacían de hijos de desaparecidos, pues tenían poco texto a su cargo. Joaquín Furriel, por ejemplo, asistió a una función y terminó actuando. “Otro que entró de sopetón fue Luciano Cáceres. Se me había ido un actor de gira. Lo más lindo es que no se iban: el que se sumaba se quedaba."

Gobernaba Fernando de la Rúa. El clima socio-político del país estaba “calentito”: “Ya había aparecido Cavallo; los actores veníamos de una huelga importante en el ’99. Se dio un compañerismo singular, muy fuerte. A medida que se iba sumando gente se iba poniendo más contundente, efervescente, lleno de ideas”, relata Fanego. Una única obra ya no bastaba. Los artistas, las Abuelas y los Nietos se habían unido en un vínculo y una lucha que requerían de un carácter más amplio y perdurable. Cristina Fridman, una de las 13 integrantes de la comisión directiva de TxI, había visto A propósito... con su hija y había llorado. Junto a Eugenia Levin alimentaron el fuego para el inicio de un ciclo. En noviembre de 2000 se hizo una función de la obra de Zangaro en El Nudo –sala de Miguel Rottemberg- para teatristas y “gente del medio” y se comunicó esa intención. Entre ese mes y enero del año siguiente se cocinó lo que hoy se conoce como Teatro x la Identidad.

Artesanal. Militante. Semillero. Camaleónico. A lo largo de todos estos años encaró múltiples formatos y buscó llegar a públicos diversos, desde hace un tiempo también a la generación de los bisnietos. De la “temática directa” de la identidad -es decir, la vinculación sin tanta metáfora con la realidad- pasó a ponerla en escena en sentido más amplio. La oferta incluyó desde obras en teatros comerciales cedidos por los productores de la AADET hasta un programa de radio, pasando por espectáculos en los circuitos independiente y oficial, libros, un programa televisivo, ferias. TxI pisó escuelas, estadios de fútbol, plazas, excentros clandestinos de detención y centros culturales. Interpeló a las fuerzas armadas y a la Policía. En las funciones siempre hubo marcada presencia de Abuelas o Nietos leyendo una carta. En cualquiera de sus formas, el objetivo fue y es siempre el mismo: encontrar a quienes todavía no saben quiénes son, con la convicción de que la herida está abierta no sólo para los implicados de manera personal.

Fenómeno peligroso

Al momento del estreno de A propósito… las Abuelas estaban “queriendo abrirse a la sociedad para que entendiera su búsqueda”, en palabras de Fanego. Todavía el Estado no había pedido perdón por lo ocurrido en la última dictadura ni había impulsado la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad. La defensa de los derechos humanos y la lucha de los organismos no estaban tan instalados en la sociedad. No se hablaba tanto de la apropiación de niñes.

“Para las Abuelas ha sido una colaboración magnífica, desinteresada, de gente sensible a nuestra lucha. Nace hace ya tantos años y persiste por el ingenio que pusieron en ir cambiando de enfoques, en distintos gobiernos y con la perseverancia de no tener dinero”, expresa Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas. Lo del dinero no es asunto menor. Pese a su relevancia social, la iniciativa no posee un subsidio fijo que la sostenga: todos los años la comisión directiva debe renovarlos. “Nunca fue fácil pero nunca se bajaron los brazos. Es un ejemplo. Se ha tomado como tal no solamente en nuestro país, ya que hay TxI regionales, sino también en el mundo”, continúa Estela. El ciclo se replicó en países como Inglaterra, Italia, Francia y España. “A los jóvenes les encanta el teatro. Piensan, sienten; luego actúan y buscan. Cada vez son más artistas y se han renovado. Hemos conseguido encontrar nietos. Les debemos el éxito de los encuentros.”

Victoria Montenegro, nieta recuperada cercana a TxI, era todavía María Sol Tetzlaff cuando el ciclo emergió. Miraba la televisión con su apropiador y así conoció la noticia. “Peligroso” es el adjetivo que utilizó el hombre, coronel de Inteligencia del Ejército, para definir al hecho artístico. “’No es el zurdaje solamente. Desde ese lugar se hace más daño, mucho más daño’, decía. Y yo también lo pensaba cuando era María Sol", reconoce Victoria.

Todavía hay entre 300 y 400 nietos con su identidad robada. “Se tiende a pensar que ya está, que todos saben de la lucha de Abuelas. De ser así hubiéramos encontrado a los hermanos que faltan. Tenemos que seguir trabajando en la duda. Teatro x la Identidad es un gran aporte, porque el disparador de una obra es distinto al de una charla. Puede sintetizar y movilizar más”, reflexiona Montenegro. “Es una pesadilla vivir con una historia que no se define. Todo el tiempo combatir con vos misma. Hay algo adentro que necesita saber y algo que necesita negarlo. Tenés un millón de preguntas que sólo se van a responder cuando el banco (de datos genéticos) te dé la respuesta.” En el marco del ciclo su vida fue narrada en dos espectáculos.

Por iniciativa de la exministra Nilda Garré, el formato itinerante de TxI llegó a las fuerzas armadas y de seguridad. Luego de una función para la Gendarmería, una chica se levantó de la silla y fue corriendo a buscar a Victoria. Le dijo que en su casa faltaban las partidas de nacimiento. Situaciones de este estilo son moneda corriente en Teatro x la Identidad. “Una vez, en la puerta de una sala, un señor me contó que había sido vecino de mi apropiador, en Flores, de chiquito. Y que siempre supo que él iba a hacer algo tremendo. Me preguntó si sabía que mi abuelo había sido nazi. Yo no lo sabía: es información que a veces no querés tener. Me ha pasado de encontrarme con gente que estuvo presa con mi abuela en Devoto. O que estuvo en cautiverio con mi apropiador. Bueno, cosas lindas también… Casi siempre pasan cosas lindas”, expresa la nieta recuperada, quien cada vez se encuentra con más adolescentes que tienen dudas sobre la identidad de sus papás.

El nacimiento del ciclo

-No tengo la más mínima idea de qué vamos a hacer. A propósito de la duda tiene que continuar. No sabemos cómo ni de qué manera.

Más o menos eso dijo Fanego en El Nudo aquél día de noviembre, ante una multitud de artistas llamados a pensar cómo canalizar tanta energía, intensidad y necesidad una vez terminadas las funciones de la obra. “Nos pasamos todo ese verano hablando, viendo qué hacíamos”, cuenta Cristina Fridman. En Entrecasa del Espectáculo los teatristas conversaban, veían películas, recibían a las Abuelas y revisaban sus archivos.

Decidieron organizar un concurso (modalidad que también se mantiene, en un afán de democratizar el escenario). Recibieron, con sorpresa, 200 proyectos. La primera edición de TxI consistió en la presentación de 44 espectáculos en 10 salas de la Ciudad, con un lanzamiento en el Liceo el 26 de marzo de 2001. La cifra de espectadores fue significativa: 30 mil.

Desde el 5 de junio de 2000, Teatro x la Identidad se realizó todos los años. Otros movimientos con el mismo fin de otras disciplinas no tuvieron la misma continuidad. Fridman cree que eso se debe al combustible incansable del teatro independiente. Hay dos cosas que suceden siempre que el ciclo está por comenzar: los teléfonos de Abuelas suenan sin parar y muchas veces aparece un nieto.

La comisión pasó de trabajar en bares y casas a contar con un pequeño departamento en el barrio del Abasto, mediante un subsidio otorgado por la gestión de Aníbal Ibarra al frente del gobierno de la Ciudad. La actual sede del movimiento se encuentra donde otrora funcionaban los consultorios de Abuelas, en Gurruchaga al 1000. El listado de actores que se han sumado es excesivo, como el de salas, como el de productores que cedieron sus instalaciones gratuitamente. Sólo se mencionan a modo de ejemplo algunos de los próceres del teatro nacional: Alfredo Alcón, Norma Aleandro, Pepe Soriano, China Zorrilla, que coincidían con los jóvenes que daban sus primeros pasos.

Espectáculo de 2017, en el  Konex


El espíritu de Teatro Abierto

Hace ocho años, Mauricio Kartun se reunió con Luis Rivera López (comisión directiva) y “peloteando” ideas le sugirió la creación de “Idénticos”, ciclo de micromonólogos que es otro éxito en grandes auditorios y se mantiene en la actualidad. “El proyecto de TxI siempre me ha parecido extraordinario. No sólo por lo que propone sino por lo que junta. La utilidad y el hecho mismo. Juntarse, mirarse a la cara, saber que pensamos igual o no, poder discutirlo”, expresa el dramaturgo.

Como en el caso de A propósito de la duda y otras propuestas de TxI, “Idénticos” se adapta al hecho de incluir a actores conocidos y ocupados en sus trabajos, que no tienen tiempo para reunirse a ensayar. Se los invita a preparar con sus directores escenas con independencia, que surgen de textos seleccionados por Kartun a través de una convocatoria. “Lo curioso es que se instaló como género. El primer año era difícil encontrar materiales pero poco a poco le fue encontrando la mano la gente. Todo se crea haciendo. Los procesos son autopoiéticos. Ya hay especialistas, autores que están todos los años”, explica. “Trabajar sobre la identidad es una manera de pensarla", concluye. Abuelas o Nietos, como es habitual, completan las funciones con sus testimonios y el espectáculo toma la condición de “estar hablando de la realidad desde la realidad”.

El recurso del toro también funciona en “Idénticos”. “Estás por comenzar la función y quizás alguien llama avisando que está trabado en el tránsito. Llega con el espectáculo empezado, sube corriendo un piso hasta el teatro, entra agitado y hace su monólogo. La identidad de ‘Idénticos’ es la de actores que dejan su trabajo para hacer esto. Una zona jodona en relación a cómo se arma”.

Kartun, que ha participado de Teatro Abierto, entiende a TxI como “una continuidad curiosa” de aquél evento: “Tomó algo de su espíritu y lo continuó en democracia”. Y lo continuará. Porque como siempre se encargan de remarcar sus impulsores, Teatro x la Identidad va a existir hasta que aparezca el último nieto.

ACTIVIDADES

Estaba previsto que para este aniversario se hicieran una gran fiesta transmitida por la TV Pública y un congreso, pero la pandemia lo impidió. Había, incluso, gestiones para conmemorarlo durante todo el año. No obstante, nada detiene la búsqueda de los nietos. TxI sigue sumando propuestas en la virtualidad. El último lanzamiento se llama "8 formas de identidad" y es una convocatoria abierta a la comunidad. Quien lo desee, sin ser necesariamente artista, puede enviar audios, videos o textos que expresen anécdotas, ocurrencias y sensaciones en torno a cuatro tópicos: música, comidas, textos y objetos. La información para participar se encuentra en la página www.teatroxlaidentidad.net . “Es para seguir sosteniendo nuestra lucha en redes. Se armó una cosa interesante sobre cómo llegar al público. Nuestro gran desafío es llegar siempre a un público nuevo”, dice Fridman. 

OTRAS VOCES

Mauricio Dayub: “TxI es la consecuencia de un hecho que atravesó a la Argentina y al mundo para siempre. No se puede pensar nuestro país sin esas desapariciones y muertes. He tratado de participar a lo largo del tiempo siempre, como persona, artista y dueño de sala, apoyando la posibilidad de difundir algo que siento una obligación ideológica. Quien tenga dudas, que escuche la historia de un Hijo o un Nieto recuperado. Sabrá entonces entender con el corazón de qué se trata. Quien recorra el Parque de la Memoria y vea los miles de nombres y apellidos, estampados en esos tres paredones que dan al río, entenderá porque es necesario que exista Teatro x la Identidad. Nunca Más”.
María José Gabin: “Participo desde prácticamente el principio, en muchas ediciones, y los últimos años como parte de 'Idénticos'. Siempre espero ese último monólogo de los nietos, que vienen a acompañarnos en lo que hacemos, que puede ser en muchos casos humorístico para revisitar la historia de una manera diferente. Ese monólogo es el más importante de la noche. Escucharlos es lo que hace valioso a este ciclo”.
Malena Figó: “Admiro mucho a las Abuelas. Son un ejemplo de lucha y vida. Cuando empezaron a dar vueltas por la Plaza, contó Estela, los asesinos dijeron ‘déjenlas caminar juntas, son mujeres, se van a cansar’. Esta lucha, esta fuerza, está transmitida de una manera única en el mundo en TxI. Participar es fundamental en mi vida. Me emociona cómo nació y sigue creciendo. Como actriz me aclara lo que puedo hacer. El camino de lo que podemos transmitir y hacer para ayudar a otros. Para que los nietos puedan preguntarse, encontrar su pasado y construir una vida con verdad. Va más allá del teatro. Es un hecho maravilloso”.
Claudio da Passano: “TxI es la construcción de un país justo, una sociedad mejor, más sana, que puede mirarse a sí misma, y ver las cosas horribles que ha permitido y tolerado. Un acto de amor y justicia. Un teatro de reparación. Me emociona ver TxI y participar. Ahí es donde me siento útil. Saludo a los compañeros que lo hacen desde hace 20 años. Sepan que los admiro, como a las Abuelas. Ahí está mi país. Donde estén ellas estoy yo. Ese es el país que quiero, sueño y que estoy orgulloso de buscar”.

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