El impacto de la crisis es más grave en las mujeres

Más afectadas, más auxiliadas

Las desigualdades laborales que afectan a las mujeres agravan su situación económica. El auxilio del Estado intenta repararlo.
El 57 por ciento de los beneficiarios del IFE son mujeres.El 57 por ciento de los beneficiarios del IFE son mujeres.El 57 por ciento de los beneficiarios del IFE son mujeres.El 57 por ciento de los beneficiarios del IFE son mujeres.El 57 por ciento de los beneficiarios del IFE son mujeres.
El 57 por ciento de los beneficiarios del IFE son mujeres. 
Imagen: NA

Las estadísticas demuestran que la covid-19 es una enfermedad que afecta más a los hombres, que cuentan con una tasa de mortalidad más alta que las mujeres. Ahora bien, con los efectos económicos y sociales de la pandemia sucede lo contrario. Las mujeres se ven más afectadas, porque son las que en general realizan trabajos con mayor grado de informalidad, presentan niveles más altos de desempleo, no cuentan con ingresos propios o viven de changas.

Los datos del IFE y ATP distinguidos por género son una muestra de esta situación. El IFE, un ingreso de emergencia para trabajadores informales y monotributistas de las categorías más bajas, lo perciben en su mayoría las mujeres, con un 57 por ciento. El pago del salario vía ATP cubre, en términos generales, mayor parte del salario cuanto menor sea la remuneración. Teniendo en cuenta este dato, el Ministerio de Desarrollo Productivo destacó que el programa cubre relativamente un 65 por ciento del salario neto de las mujeres con respecto al 59 por ciento de los hombres, en promedio.

"En la práctica, casi todas las medidas de protección social para el mundo informal impactan más a las mujeres, porque directa o indirectamente es el universo más afectado por el fenómeno, entre otros motivos, por el hecho de estar cuidando. Lo vemos en el IFE y en muchas políticas anteriores como los microcréditos, políticas de ingresos sociales con trabajo, AUH, transferencias condicionadas o inclusión previsional", afirma Lucía Cirmi Orbon, directora nacional de Políticas de Cuidado del Ministerio de las Mujeres, a PáginaI12.

La Mesa Interministerial de Cuidado previó esta situación y elaboró herramientas para mitigar el impacto económico en las mujeres. "La mano invisible del mercado no va a resolver esas desigualdades", declaró Mercedes D Alessandro, Directora Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía. 

El foco del IFE

Dado que el servicio doméstico es la primera salida laboral de las mujeres, este es uno de los espacios que la política quería abordar. En la actualidad, más de 500 mil empleadas domésticas acceden al IFE. Más del 70 por ciento de las trabajadoras domésticas lo hacen en la informalidad y cuentan con el salario más bajo de la economía, 8.160 pesos promedio. "Algo que es importante destacar es que muchos empleadores, bajo la suposición de que las empleadas cobraban el IFE, dejaron de pagar sueldos a las empleadas domésticas", advierte Cirmi Orbon, para lo cual se habilitó la recepción de denuncias.

Otro sector que abarcó el IFE fue el de las trabajadoras de los hogares particulares, las "amas de casa", que mucha veces quedan por fuera de algunas herramientas porque son consideradas como inactivas. En el diseño de la política, se tomó el criterio de que la prioridad de cobro en un grupo familiar donde distintos miembros hayan solicitado el IFE iba a ser de la mujer, como el de AUH.

"El IFE es una medida sin precedentes que entiende a la seguridad social como debe ser: la protección frente al riesgo no puede depender de la calidad de la inserción laboral. Como dentro de sus beneficiarias hay muchísimas mujeres que cuidan, es un excelente piso para empezar a debatir el tema, su reconocimiento y redistribución", concluye Cirmi Orbon. 

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