Se cumplen 25 años del título del equipo del Bambino que le cortó a San Lorenzo una sequía de 21 años

Gallego González: "Después de la Libertadores, no hay nada más importante"

El cabezazo del Gallego González frente a Central les permitió a los de Boedo arrebatarle el título de las manos a Gimnasia y Esgrima de La Plata.
El cabezazo del Gallego González que le sirvió el título al Ciclón.El cabezazo del Gallego González que le sirvió el título al Ciclón.El cabezazo del Gallego González que le sirvió el título al Ciclón.El cabezazo del Gallego González que le sirvió el título al Ciclón.El cabezazo del Gallego González que le sirvió el título al Ciclón.
El cabezazo del Gallego González que le sirvió el título al Ciclón. 
Imagen: Télam

El ex delantero Esteban "El Gallego" González aseguró que "después de la Copa Libertadores, no hay nada más importante que el campeonato del '95" en la historia de San Lorenzo porque le permitió a toda una generación de hinchas festejar un título por primera vez. 

A 25 años de aquella conquista en Rosario, en la gélida tarde de un 25 de junio, quien fuera autor del gol decisivo para la coronación en la última fecha del Clausura atesora como "un sentimiento inexplicable" las vivencias con el equipo dirigido por Héctor "Bambino" Veira.

El Gallego González, de 58 años, recordó que el miércoles previo al partido con Central en el Gigante de Arroyito abandonó furioso el club por una discusión con Veira, quien le comunicó que lo sacaría del equipo titular para darle lugar al cordobés Javier "El Perro" Arbarello.

"Lo insulté de arriba a abajo y me fui a mi casa. Él me decía que yo iba a hacer el gol del campeonato pero me sacaba", memorizó el delantero, que espera hoy una oportunidad en el fútbol mientras despunta el vicio de hablar de su pasión todas las medianoches en radio.

-¿Cuál fue el origen de aquel equipo campeón?

-Fue la pretemporada en Mar del Plata, que duró 45 días. Una locura, nunca un equipo hizo una pretemporada tan larga. Nosotros la hicimos y una noche nos juramos: 'vamos a salir campeones'.

-¿Cómo fueron esos días?

-Durísimos porque era terrible cómo nos hacía entrenar El Profe (Alfredo) Weber. Era la mano derecha del Bambino y laburaba como una fiera.

-¿Veira era más relajado?

-Para nada. Si se enojaba te hacía parar los pelos, no era joda. El Bambino te daba todas las posibilidades pero al otro día tenías que estar primero en la fila. No nos regalaba nada.

-¿Cuál era el principal atributo de ese equipo?

-El mediocampo: (Roberto) Monserrat, (Carlos) Netto, (Fernando) Galetto y (Paulo) Silas. No tenían puestos fijos, ocupaban lugares como regresaban. Esa dinámica se la dio el Bambino. Y después estábamos los delanteros, que éramos los primeros en defender. El 'Pampa' (Claudio Biaggio) era una bestia, los corría a todos y cuando me tocaba a mí hacía lo mismo.

-Si tuviera que elegir una figura, ¿cuál sería?

-(Oscar) Ruggeri. Era un referente pero nunca se sintió importante, de hecho el capitán era (Oscar) Passet. Cuando Ruggeri decía algo todos se callaban porque fue uno de los jugadores más ganadores del país. No son muchos los que fueron campeones del mundo con River y la Selección Argentina. Después, en la cancha, el Negro Silas era un distinto.

-¿Cuál fue el momento de mayor emoción en esa campaña?

-Personalmente el gol a Belgrano de Córdoba, el día que murió mi papá. Había fallecido la noche anterior, a las 3 de la mañana lo velamos, a las 11 lo llevamos al cementerio de Flores y a las 14.30 estaba en el vestuario. Ese gol fue lo máximo de mi carrera, fue la mejor despedida que le pude hacer a mi viejo. Las 25 mil personas cantando: 'Gallego querido, Boedo está contigo'. Ese grito fue la canción más linda que escuché en una cancha. La gente de San Lorenzo se me metió para siempre en el alma y en el corazón.

-¿Y el momento más duro?

-El día del partido con Vélez. A Silas le anulan un gol y después lo perdemos por un cabezazo del Turu (José) Flores. Fue un mazazo. Entramos al vestuario y no nos mirábamos a la cara, estábamos todos en silencio hasta que salió el Bambino con un pizarrón y puso: 'vamos a salir campeones'. Sin decir nada, dijo mucho y el equipo reaccionó.

-¿Cómo se enteró que no sería titular en el último partido con Rosario Central?

-El miércoles anterior el Bambino me llama y me dice que me sacaba para la final. Que iba a poner al Perro Arbarello porque era más rápido y necesitábamos hacer un gol enseguida para meterle presión a Gimnasia. Lo quería matar, lo insulté de arriba a abajo. Le dije: 'sos un hijo de puta, ¿cómo me vas a sacar en este partido?' El me decía que iba a hacer el gol del campeonato, pero yo pensaba: 'cómo lo voy a hacer si me saca! Entonces agarré y me fui a mi casa, re caliente. Al otro día tuve que pedir disculpas al plantel.

-Lo de Veira fue premonitorio porque usted ingresó en el segundo tiempo y marcó el gol de la coronación. ¿Sintió en ese instante que ingresaba para siempre en la historia del club?

-La sensación que tuve fue la de tarea cumplida porque lográbamos lo que nos habíamos prometido. No era el gol mío, era del equipo. Yo sabía que ese campeonato no lo podía ganar un solo jugador, lo tenía que ganar el equipo.

-Ese título puso fin a una sequía de 21 años en los que el club vivió momentos difíciles como la pérdida del estadio y el descenso. ¿Los futbolista sentían esa carga?

-Muchísimo. Pienso que la Copa Libertadores fue lo más importante porque San Lorenzo necesitaba ganarla pero creo que después no hay nada más importante que ese campeonato del '95. Nada lo puede superar porque muchos hinchas nunca lo habían visto campeón.

-¿Hubo incentivación para que Independiente le ganara a Gimnasia?

-Seguramente alguno le habrá dicho a los de Independiente: 'si ganan tienen un premio'. Pero ¿cuál es el problema si era para ganar? En el '90 fuimos con Vélez a la cancha de River en la última fecha del campeonato que ganó Newell's. Nos pusieron un sobre atrás de la puerta y nos dijeron: 'esto lo manda tal persona, si ganan hoy lo abren después del partido'. Y le gamos a River en el Monumental 2-1 con un gol mío.

-Finalmente, ¿cuál fue el mérito del presidente Fernando Miele en aquel torneo?

-Miele fue el más grande de todos. ¿Era difícil?, sí; ¿turro?, también, pero era el mejor de todos. Solucionaba todos los problemas. Ponía el pecho, iba a la AFA, hizo la cancha. De todo lo que se dijo nada se comprobó y le sacaron el carnet de socio. Esas cosas no se hacen. A Miele lo amo porque se portó bien conmigo toda la vida.

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