Fue una figura imprescindible del cancionero folklórico, autor de clásicos como "La pomeña" y "Balderrama". Sus muchos libros de poesía dieron cuenta de su sensibilidad social y capacidad de observación.
Castilla fue periodista, poeta y escritor, pero no dudaba –siempre y cuando urgiera-- en ponerse a vender frutas y verduras en la calle.