Otra vez se volvió a generar revuelo en las redes sociales por la difusión de información falsa relacionada con la pandemia. En esta oportunidad, volvieron a circular en varias cuentas de Twitter, algunas con muchos seguidores, la recomendación del consumo de dióxido de cloro como tratamiento para el coronavirus. Debido a la repercusión, varios especialistas salieron a desmentir la eficacia del compuesto para curar o prevenir la covid-19 y a alertar sobre las "intoxicaciones con dolor abdominal, náuseas o vómitos” que puede provocar. 

Ciencia Anti Fake News-Covid-19 , un grupo de científicos del Conicet que se ocupa de relevar bibliografía para desmentir las noticias falsas que circulan sobre la pandemia, alertó no solo sobre la inexactitud de la información sino también sobre el peligro que podría provocar el consumo de este compuesto.

No hay evidencia científica de que este producto sea capaz de combatir o prevenir COVID-19 y además puede producir intoxicaciones con dolor abdominal, náuseas o vómitos”, explicaron los científicos en su cuenta de Twitter. 

“La ANMAT prohibe el uso, comercialización y distribución de la MMS desde 2017 y desaconseja el consumo de este producto ya sea para tratar esta u otras afecciones”, agregaron.


La ingesta de dióxido de cloro ya había sido rechazada por la Asociación Toxicológica Argentina, la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, la Sociedad de Toxicología y Ambiente Córdoba y la Sociedad Iberoamericana de Salud Ambiental, entre otras. 

En un comunicado que emitieron en abril de este año, resaltaron también que no solo existe no "ninguna evidencia científica que apoye su seguridad o eficacia" sino que además su toma es capaz de provocar "cuadros digestivos irritatorios severos", llegando incluso a "trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales".



Tal como indica el documento, tanto el dióxido de cloro como el clorito de sodio son utilizados como "blanqueadores durante la fabricación de papel, fibras textiles y para la desinfección de edificios", así como agentes antimicrobianos en "soluciones acuosas para lavar frutas y verdura, en el agua de procesamiento de aves de corral y en la potabilización de agua". 

Sin embargo, advierte el escrito, incluso en esos casos las concentraciones de dióxido de cloro permitidas son "miles de veces menores" a las que se propone erróneamente  para el COVID-19.