El presidente español se niega a informar dónde está Juan Carlos I y quién paga sus gastos de seguridad

Pedro Sánchez cierra filas con la monarquía

La huida de rey emérito con el aval del gobierno pone a prueba la solidez del pacto entre el PSOE y Unidas Podemos.
Imagen: EFE

Desde España

Pedro Sánchez compareció este martes para hacer un balance del curso político -que en España discurre entre septiembre y julio- pero no pudo evitar un bombardeo de preguntas que giraron sobre el mismo asunto. ¿Qué participación tuvo el gobierno en la huida al exterior de Juan Carlos I? ¿En qué país se encuentra el rey emérito? ¿Quién financia los gastos de seguridad, la manutención y el alojamiento? ¿Informó a sus socios de gobierno?

Los periodistas acreditados en el Palacio de la Moncloa insistieron una y otra vez, pero no hubo la más mínima concesión al principio democrático de la transparencia. Pedro Sánchez se refugió en su obligación de ser discreto sobre lo que habla y acuerda con el rey y no respondió a ninguno de esos interrogantes. Lo único que se pudo inferir de sus respuestas es que el gobierno que preside, o al menos una parte del mismo, conocía la decisión de sacar a Juan Carlos de Borbón de España y tuvo algún grado de participación en la operación.

Sánchez estrechó filas con la monarquía y se cerró en banda a cualquier opción de abrir una ventana a que los españoles, tras el enésimo escándalo que horada el prestigio de la familia Borbón, puedan votar sobre si prefieren el actual modelo o se inclinan por un sistema republicano. El presidente mostró su lealtad a la Constitución de 1978 y a una de sus columnas fundamentales, la monarquía parlamentaria. “El Gobierno considera plenamente vigente el pacto constitucional”, zanjó

Lo hizo con una alegoría singular. Aseguró que así como cuando hubo casos de corrupción en partidos políticos no se cuestionó el sistema de partidos, ahora que las sospechas caen sobre un miembro de la Casa Real no hay por qué cuestionar a la institución monárquica. “España -dijo- necesita de estabilidad y de instituciones robustas. La línea marcada por la Casa Real es la adecuada”.

¿Y cuál es esa línea? Según Sánchez, la de fijar distancias “con supuestas prácticas irregulares” de uno de sus miembros. Claro que no se trata de un miembro cualquiera, sino del monarca que reinó durante casi 40 años.

En su opinión, la respuesta dada ante esta crisis ha sido la que corresponde a una democracia vigorosa.

La negativa de Sánchez a comentar las declaraciones fuertemente críticas con la Corona y con Juan Carlos de Borbón realizadas por su vicepresidente y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, dejaron claro que el episodio va a suponer una prueba para la solidez de la coalición de gobierno. Las discrepancias sobre este asunto entre el partido de Iglesias y los socialistas, que son profundas, llegan justo en el momento en el que el PSOE ha comenzado a mirar a su derecha, concretamente a los diputados de la formación liberal Ciudadanos, para buscar apoyo a los presupuestos, un movimiento que ha irritado a Podemos.

Una de las cuestiones que se desconocen es cuánto sabía Pablo Iglesias de la operación salida de Juan Carlos I y si el vicepresidente tiene tan poca información como el resto de los españoles sobre cómo se gestó el viaje y en dónde se encuentra el antiguo monarca.

La falta de una versión oficial ha disparado las especulaciones. Se comenta que Juan Carlos viajó por tierra hasta Oporto y que voló a la República Dominicana desde la ciudad portuguesa. Aunque algunas versiones sostienen que seguiría en Portugal, donde su padre, Juan de Borbón, y él mismo residieron durante gran parte de la dictadura franquista, la mayoría de los medios lo sitúan ya en el país caribeño hospedado en un complejo propiedad de la familia Fanjul.

Los Fanjul son unos magnates de origen cubano, emparentados lejanamente con Juan Carlos de Borbón, huidos a Miami tras el triunfo de la revolución en 1959 y propietarios de la mayor parte de explotaciones azucareras de la región, tanto en Florida como en la República Dominicana y Haití. Por sus intereses en el sector azucarero se los considera uno de los principales beneficiarios del embargo económico que pesa sobre su país de origen. El libro Esclavos en el paraíso (Ed. Libros LIbres, 2012), de Jesús García, describe las penosas condiciones en las que sobreviven los cañeros en las explotaciones de la familia. En uno de sus complejos turísticos de lujo estaría hospedado el ex monarca español. No se sabe por cuánto tiempo.


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