Abogó por una sociedad que castigue el delito y con penales dignos

Alberto Fernández inauguró 364 nuevas plazas en cárceles bonaerenses

Durante la inauguración de 364 nuevas plazas en cárceles de la provincia de Buenos Aires, el presidente Alberto Fernández puntualizó que uno de los objetivos de su gobierno es “no vivir en una sociedad donde quede impune el delito” y remarcó que para ello es importante que “los castigos ocurran cuando alguien delinque”. En este sentido, dejó claro que “ese castigo debe tener las condiciones humanitarias que el mundo reclama” y puntualizó que “no se puede seguir mirando impávido las condiciones de hacinamiento en que hoy están las cárceles argentinas”.

“No estoy contento por crear cárceles, estoy conforme”, pero el hecho de que “estemos inaugurando unidades habla bien de nosotros y da un segundo mensaje: si estamos preocupados para que haya más celdas, aulas y espacios, es porque estamos diciendo que no queremos vivir en una sociedad donde quede impune el delito”, subrayó el mandatario desde la Quinta de Olivos, donde encabezó por videoconferencia la apertura de nuevas plazas carcelarias. 

El presidente planteó también que es necesario "construir cárceles porque si el delito crece, más gente será condenada". “La pena es la lógica consecuencia del delito. Quien delinque merece una pena, es el modo que tiene la sociedad para recomponer el orden que se altera ante el delito”, explicó.

La iniciativa se concretó en los penales de Florencio Varela, Magdalena y San Martín, donde se abrieron 364 plazas que son parte de las 2 mil que se construirán en los próximos meses. Durante el acto, el gobernador Axel Kicillof anunció también la construcción de 15 hospitales modulares en todo el complejo carcelario provincial.

Esta vez, en la Unidad penitenciaria 47 San Martín se abrieron aulas para la enseñanza de todos los niveles y otras aulas taller, y en la Unidad 28 de Magdalena, pabellones con celdas, talleres y un Salón de Usos Múltiples (SUM) para visitas con familiares.

Durante su discurso, Fernández destacó que el encarcelamiento de las personas privadas de su libertad tiene que tener “ciertos límites éticos” y recordó que en 2018 se declaró la “catástrofe carcelaria” del sistema penitenciario. “Lo que necesitamos –definió- es que quien esté allí soportando el castigo del encierro tenga la posibilidad de prepararse para el día que vuelva a estar libre.”

Para ello, añadió, es necesario que “el encierro no se convierta en un hacinamiento tal que (al detenido) lo ‘animalice’, lo embrutezca y vuelva más violento, sino que se capacite para encontrar un futuro”. Lo importante es que “el condenado sepa que en el futuro que debe respetar las normas que no respetó”.

“Queremos que los castigos ocurran cuando alguien delinque” y que “ese castigo tenga condiciones humanitarias que el mundo reclama”, puntualizó Fernández y prosiguió: “No queremos que el castigo no se convierta en algo tremebundo, impiadoso indecente como puede ser dejar en el olvido y hacinamiento. Tenemos ética social”.

Por su parte, Kicillof criticó la gestión de María Eugenia Vidal en materia carcelaria. “No solo dejaron importantes deudas que pagar sino también una deuda que tiene que ver con la cantidad de internos: de 33 mil pasaron a casi 49 mil, aumentando la capacidad de las cárceles solamente en mil plazas. Algo absolutamente insostenible”, precisó.

Además, aclaró que la responsabilidad del gobierno provincial es brindar buenas condiciones para el cumplimiento de las penas y la posterior reinserción social. “Nosotros no definimos las libertades ni quién ingresa. Las condenas las dicta el sistema judicial”, explicó e insistió: “No decidimos ni quién y cuánto, ni cuándo sale, pero si somos responsables las condiciones” en que se cumplen esas penas.

Por eso, recalcó, las inauguraciones de nuevas plazas son parte de “una política que hace a la seguridad, porque tenemos que garantizar que cuando alguien cumpla la condena tenga un lugar distinto” en el que haya “oportunidades” para no reincidir.

En este punto destacó que, por ejemplo, quienes cursan estudios universitarios en cárceles tienen “reincidencia cero” y lamentó que, por otra parte, de los casi 50 mil presos en todos los penales “haya mil que son analfabetos”.



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