Página/12 habló con tres beneficiarios del plan de acceso a la vivienda relanzado por el Gobierno

El Procrear, una máquina de cumplir sueños

Gerardo Molina y su mujer Gabriela, se convirtieron en propietarios por primera vez. Gerardo Molina y su mujer Gabriela, se convirtieron en propietarios por primera vez. Gerardo Molina y su mujer Gabriela, se convirtieron en propietarios por primera vez. Gerardo Molina y su mujer Gabriela, se convirtieron en propietarios por primera vez. Gerardo Molina y su mujer Gabriela, se convirtieron en propietarios por primera vez. 
Gerardo Molina y su mujer Gabriela, se convirtieron en propietarios por primera vez.  

"Después del nacimiento de Pedro, mi hijo, es lo segundo más importante de mi vida", resalta en diálogo con Página/12 Paola Flores, sin poder esconder la emoción luego de que le confirmaran que finalmente recibirá su casa, en el marco del nuevo plan Procrear, en la provincia de San Luis. Gerardo Molina y Eliana Tapia, de Córdoba y Salta, también contaron a este diario cómo fue el camino para lograr el sueño de la casa propia, gracias al relanzamiento de programa de acceso a la vivienda que el miércoles pasado presentó el presidente Alberto Fernández . Los tres, que participaron del acto desde sus provincias, resaltaron que hubiese sido imposible ser propietarios sin esta política pública y contaron las dificultades que sufrieron durante los cuatro años del gobierno de Cambiemos por el aumento desmedido de las cuotas UVA, que variaban según la inflación. El nuevo plan, en cambio, se regirá con los salarios como referencia. Procrear tendrá cuatro líneas de créditos personales para refacciones y cinco líneas de créditos hipotecarios para construcción, ampliación y lotes con servicios.

Gerardo Molina vive en Córdoba Capital, y junto a su mujer se anotaron en el Procrear en marzo del año pasado, cuando el gobierno anterior relanzó el plan. "Era muy distinto, te pedían bastante ingreso para entrar, no como ahora que te piden solamente 0,5 de sueldo básico. Nosotros pudimos sumando los dos recibos de sueldo", cuenta. Luego explica que "en julio nos llamó el banco para llenar los papeles. Presentamos todo y nos salió la unidad funcional. Tuvimos que hacer una entrega de dinero por un porcentaje de la casa y después lo que quedaba lo dividían en la cuota UVA". 

El problema, explica Gerardo, era que las cuotas "iban aumentando salvajemente por la inflación". Por eso el año pasado entraron en varios grupos de autoconvocados a quienes les había sucedido lo mismo y el aumento de las cuotas las hacía impagables. "Empezamos a reclamar, pero durante el gobierno de Macri nadie nos escuchó", afirma. “Ahora estamos felices por este cambio tan rápido que se dio con el nuevo gobierno --con el que además nos sentimos muy identificados--. Estamos super contentos y motivados porque este gobierno, desde el primer momento, se puso del lado de nosotros. A todos mis familiares les estoy pasando el link para que se anoten", dice.

Lo que en los papeles figura como “unidad funcional” en realidad será la primera casa de Gerardo, su mujer Gabriela y su hijo de dos años, y está ubicada en el Barrio Liceo, un desarrollo urbanísitico exclusivo del Procrear. Si bien ese barrio fue culminado en 2015 --bajo el gobierno de Cristina Fernández-- durante los últimos cuatro años de gobierno macrista las casas no fueron entregadas. "Era un barrio fantasma, estaban las casas terminadas, había asfalto, luminaria, pero no vivía casi nadie", explica Gerardo. "Hasta ahora había 1700 casas y viviendo 200 personas más o menos, según lo que me dijo el intendente", añade. 

Ahora están viviendo en una casa prestada y Gerardo reflexiona: "tenemos la enorme suerte de no estar alquilando, pero muchas personas si pagan y están muy expectantes para que el alquiler deje de ser plata que tirás para pasar a pagar algo que es para vos y tus hijos”. Según él “si no fuese por el Procrear no hubiese podido comprar nunca una casa porque los créditos personales son carísimos". Además, explica que "he visto compañeros de trabajo que han podido llegar a comprar un terreno, por ejemplo, pero se han quedado con la construcción de la casa a la mitad o han tenido que tirar lo que hicieron por ahorrar en materiales”. 

Paola Flores, vive en la ciudad de San Luis y trabaja en una farmacia. Esta va a ser su primera casa y la va a habitar con Pedo, su hijito de seis años. “Nos anotamos en el 2015 y pasaron todos estos años sin lograrlo. Recién el año pasado me pidieron que presente papeles en el banco Hipotecario y hasta enero o febrero no hubo noticias". Los cuatro años que pasaron fueron de mucha angustia para ella. “Todos los días llamaba a la chica del banco y le preguntaba si había novedades, o si tenía que presentar algún papel y me decían que no, que estaba frenado y que yo y Pedro teníamos posibilidades muy lejanas. Ya estábamos perdiendo las esperanzas", afirma. En el verano, sin embargo, las cosas empezaron a cambiar: "me llamaron y me dijeron que ahora iba a salir rápido". El 13 de julio último le avisaron que podía ir a ver el departamento: "cuando lo vi no lo podía creer. Es precioso. Además está ubicado casi en el centro de San Luis", dice emocionada. 

Ante la pregunta de si podría haber comprado una casa sin el plan, Paola, al igual que Gerardo, responde forma rotunda: "imposible". Ella es de Viedma, había estudiando en San Luis y al recibirse se fue a trabajar a Buenos Aires, pero asegura que siempre quiso volver a la provincia cuyana "porque extrañaba todo y porque es mi lugar". "Así que me vine otra vez a empezar de cero con mi nene. Me quise anotar en los programas que había, pero nunca me alcanzaba la plata, por más accesibles que fueran las cuotas, no me salía una", dice y agrega que "me anotaba para construir, pero tampoco me salía. Era imposible para mí". La noticia de la casa nueva, explica que "es un notición, una alegría enorme que todavía no puedo creer". "Después del nacimiento de Pedro es lo segundo más importante de mi vida", resalta. Ahora Paola se encontraba alquilando y ya estaba fuera de contrato. "Tenía que renovar, los alquileres están carísimos y estaba muy preocupada. Esto me cambia todo”, afirma.

Eliana Tapia, por su parte, es abogada y recibió un departamento en Salta Capital. Hace dos años se inscribió en el plan Procrear de desarrollo urbanístico. "Reuní las condiciones y hoy me siento feliz de haber recibido el departamento. Falta firmar los papeles porque se tiene que adecuar el monto al nuevo pliego de condiciones, que es lo que ha labrado el presidente hace unos días atrás y por lo cual estoy profundamente agradecida", remarca.

Para ella el plan es “fantástico" porque es "una de las formas en que las familias salteñas pueden acceder a su vivienda propia". Además, explica que le parece fundamental que el plan tenga en cuenta "a los distintos tipos de familia que hay hoy en día y que el Instituto Provincial de Vivienda (IPV) aquí en Salta no los contempla". En ese sentido, Eliana agrega que "el Procrear nos abre la posibilidad a todos los otros tipos de familia que existimos". En su caso, al igual que Gerardo y Paola, subraya que si no fuese por el Procrear tampoco hubiera tenido la posibilidad de acceder a una casa propia. "Primero porque para el Instituto Provincial de Vivienda no reúno los requisitos por no tener hijos y no estar casada. Y segundo porque por la parte privada no podía pagarlo", detalla.

"Estoy re ansiosa y me quiero ir ya. Fuimos a conocer el departamento con mi familia y están todos muy contentos. La zona es hermosa y el barrio nuevo", expresa Eliana. Ella vivía con sus padres y en la actualidad estaba alquilando: "esta noticia es un alivio inmenso y una felicidad tremenda porque sé que ahora voy a estar pagando mi casa. Yo pensaba: en algún momento va a llegar. Y llegó”, dice aliviada. 

Informe: Melisa Molina.

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