18 ollas populares del oeste piden mayor asistencia

El derecho a la alimentación 

Organizaciones de Fisherton Pobre describieron la crítica situación en una carta a los gobiernos y la sociedad civil 
Los alimentos que provee el BAR ya no alcanzan en zona oesteLos alimentos que provee el BAR ya no alcanzan en zona oesteLos alimentos que provee el BAR ya no alcanzan en zona oesteLos alimentos que provee el BAR ya no alcanzan en zona oesteLos alimentos que provee el BAR ya no alcanzan en zona oeste
Los alimentos que provee el BAR ya no alcanzan en zona oeste 
Imagen: Andres Macera

Un conjunto de agrupaciones barriales, en nombre de 18 ollas populares activas en el oeste de Rosario, se unieron para elevar la voz y hacer visible un pedido de atención y advertencia acerca del deterioro de la situación social en un territorio donde habitan alrededor de 20.000 personas en condiciones de pobreza. "Lo que hay, lo que hacemos, lo que conseguimos, no alcanza", resumen en el colectivo que firma una carta difundida ayer: la Asamblea de Organizaciones de Fisherton Pobre.

Se trata de una carta pública dirigida a los tres niveles de gobierno y también a la sociedad civil y está firmada por la comunidad de las escuelas, centros de convivencia barrial, asociaciones civiles y comedores comunitarios que registran el devenir de la pandemia en un vasto territorio que va entre Circunvalación y el arroyo Ludueña, y desde Juan José Paso hasta el barrio 7 de Setiembre, con epicentro en el Stella Maris y la villa La Bombacha.

"En nuestra zona los efectos de la desigualdad se hicieron presentes desde antes de los contagios de covid-19: desempleo, más pobreza, menos alimentos", señala el documento suscripto al pie por Oscar Lúpori, ex sacerdote, docente jubilado y fundador de La Casita, centro comunitario del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) en José Ingenieros al 7900, y Juan Carlos Dileo, docente y ex director de la escuela Nº 632, José María Puig, en La República al 8000.   

El reclamo parte desde unas 18 ollas populares que subsisten aún a puro esfuerzo de los propios vecinos, a razón de 200 a 300 raciones de comida cada una. "A medida que pasa el tiempo, queda en claro que el corazón es grande, pero mayor es la pobreza que se manifiesta en las crecientes carencias, dolorosas y superiores al esfuerzo de cocinerxs y colaboradores", sigue la carta.

Según explicaron Lupori y Dileo, esa red de ollas populares se abastecen de alimentos que les provee el Banco de Alimentos Rosario (BAR), pero la demanda no afloja, esa organización solo brinda alimentos secos (fideos, arroz, harina de maíz), y la gente marca necesidad de carnes, verduras y hortalizas para mejorar el nivel nutricional de la comida que se cocina a diario en estas ollas solidarias. 

"Necesitamos cinco ollas grandes, el combustible para cocinar, y un vehículo de la municipalidad para que alcance a cada olla los alimentos pedidos y con una entrega semanal. Porque hasta ahora cada grupo tiene que ingeniárselas para ir hasta el BAR a buscar los ingredientes, y no siempre hay vehículos disponible", explicó Lupori. 

"Con el incremento del frío, la leña escasea cada vez más, por lo que sería conveniente que se garantizara una garrafa de gas para que cada olla pueda funcionar", señaló Dileo. "La verdad que la gente se las ingenia, hacen rifas que las compran los mismos vecinos, se ayudan mutuamente, se organizan entre las ollas para dar de comer una unos días, otras otros días, y así. Pero es lógico que a veces nos gane el desánimo", se sinceró el docente, referente en su comunidad.

Los vecinos organizados piden al municipio "que incremente la subvención a las ollas, sobre todo a la que prepara comida para diabéticos, para celíacos, y contar con verduras y carnes para una alimentación más nutritiva". En el caso de La Casita de MEDH, Lupori contó que repartían vales de 400 pesos a sesenta familias del barrio, pero esos valores quedaron superados por la inflación. "Hoy lo que tenemos es inseguridad alimentaria, el derecho más básico, comer, está vulnerado en los barrios", advirtió el referente de MEDH. "El BAR es un remo, pero no alcanza, necesitamos otro remo más para no quedar navegando en círculos –metaforizó Dileo– Pedimos 7500 pesos para cada olla popular, veremos qué nos otorgan".

El planteo barrial pide apoyo explícito del Estado a las instituciones de base. Reclama "una perspectiva esperanzadora para el mutuo y colectivo cuidado. La Asamblea pide esto como una manera de que construir ciudadanía y dignidad humana brindando la seguridad alimentaria, la más básica de las seguridades humanas", concluye. 

La carta lleva las siguientes firmas: Asamblea Fischerton Pobre. Escuelas Primarias: “J. M: Puig” N°632, “Ceferino Namuncurá” N° 299, “Cayetano Silva” N° 6386 y Secundaria “Alicia Moreau de Justo” N° 519. Centro de Convivencia Barrial. Vecinal Stella Maris; Centros de Salud: Emaús y Ceferino Namuncurá. Aprender Juntes es Mejor; La Casita del MEDH; Papá Juega conmigo, de Extensión Universitaria; Fundación Síntesis; El Cultural: espacio de arte y capacitación; Asociación Civil: “Mujeres por sus derechos”; Ollas populares y Comedores: “Ingenieros”, “El rojo”, “La familia”, “Pje. Franklin” y “Olmos”. Comedores y Copa de leche “La cortada”, “Juan hacia la gente” “Encuentro de Dios”, “Rey de Reyes”, “Pan de vida”, “Misión Rúa”, “Príncipe de Paz” y “Manitos Activas”. 

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