Una mirada desde la comunicación popular

Comunidad: un valor en disputa

La dictadura cívico-militar intentó hacer desaparecer la idea de comunidad y las políticas neoliberales trajeron concepciones de la comunidad asociada al consumo individual como camino para ser parte de lo colectivo. Hoy se percibe que un sector de la sociedad es incapaz de ponerse en el lugar del otro dejando de lado un concepto de comunidad asociado a lo solidario.     

Para el campo de la comunicación popular y comunitaria la noción de comunidad es un concepto muy caro y requiere ser analizado a la luz de una perspectiva histórica. Así como en determinados momentos históricos pareciera que se robustece la idea de un nosotros, nos interesa ahora particularmente tomar este concepto en el contexto actual y advertir que nos encontramos atravesando un momento de fuerte disputa por el concepto de comunidad. Acaso sea un llamado de atención por la pérdida del sentido de comunidad, al menos en un sector de la sociedad argentina.

Uno de los aspectos distintivos de este concepto, es la idea de construcción o re construcción de los lazos sociales. Sergio De Piero afirma que "la comunidad es la pertenencia definida, cercana y no anónima, que favorece la formación de grupos y asociaciones de mutua colaboración. Se pertenece no como individuo anónimo, sino por adhesión a determinados valores o creencias compartidas. De ese modo la comunidad es el espacio de la solidaridad y el intercambio entre personas que se sienten vinculadas por lazos comunes".

La comunidad como ese espacio concreto o simbólico que nos reúne, nos enlaza, nos hace reconocer a un otro/a, nos ata, nos hace entrar en comun-unión, es un valor en disputa, y no de ahora sino desde hace muchos años.

Si bien la idea de comunidad, no forma parte de las nociones o valores más amigables de la derecha, viene siendo re significada; formando parte de la construcción del sentido común en las últimas décadas.

La última dictadura cívico-militar, intentó ser el certificado de defunción de la idea de comunidad y de todo aquello que huela a asociacionismo, tejidos colectivos solidarios, participación y trabajo en lo social. El "no te metas" y el "sálvese quien pueda", calaron hondo en nuestra cultura, reforzando el individualismo y la fragmentación social hasta nuestros días.

A partir de entonces, las políticas neoliberales imperantes, trajeron concepciones de la comunidad asociada al consumo. Por entonces nos invitaban a formar parte de comunidades de empresas: Movistar, Coto, Renault, etc. El consumo individual como camino para formar parte de un todo colectivo. Más que ciudadanos éramos invitados a ser consumidores.

Esta concepción consumista trajo aparejada, una idea de lo comunitario vinculada a la beneficencia, en contraposición a una idea de solidaridad comunitaria.

Comprobamos que en distintos contextos sociales y políticos, la noción de comunidad como construcción de un “nosotros” fue perdiendo valor, dando lugar a otros sentidos más ligados al derecho a las libertades individuales por sobre los derechos colectivos.

Este proceso de pérdida por goteo si bien es previa al actual contexto de pandemia; se puede palpar fuertemente en estos momentos, en reacciones de un sector de la sociedad; con cacerolazos, reuniones sociales, cómo se transita la vía pública sin mantener el protocolo de cuidados preventivos contra la covid-19, etc.

Hoy día se ve claramente la disputa por la idea de comunidad, respecto de cómo habitar el espacio público. Que exista un sector de la sociedad que no le importa salir a la calle y contagiar al resto, pone de manifiesto un individualismo feroz, e inhumano, diría el sociólogo Daniel Feierstein; no solo una falta de interés por uno mismo sino también por otro/a.

El contexto actual, como hacía tiempo no sucedía, nos está mostrando un claro retroceso o pérdida en cuanto a la visión comunitaria o idea de comunidad que supimos construir.

Un sector de la sociedad argentina está demostrando una imposibilidad de ponerse en el lugar del otro/a.

"Este es un momento para detenerse y aprender las lecciones, a modo de llamado de atención, que nos deja la pandemia", afirma la escritora canadiense Naomi Klein, "todo está roto, el planeta, la relación con la naturaleza, las relaciones colectivas, los lugares de cuidado".

Desde el campo de la comunicación popular y comunitaria debemos advertir sobre este proceso de pérdida por goteo de la idea de comunidad; y, al mismo tiempo, admitir que, una vez más, son ellas las que están salvando al mundo.

La comunicación comunitaria y popular, hoy más que nunca, está llamada a recomponer y recuperar el sentido de comunidad y el derecho que todos y todas tenemos a un buen vivir.

* Docente UBA / UNLaM / UNTREF

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