La ideología y las aulas

Señora ministra ¿de educación?

Una clase sobre la relación de la ideología y el saber dedicada a Soledad Acuña que sigue quedándose en la función pública, ya no de casualidad sino protegida en su oficina para que siga apuntando contra les docentes.
Imagen: Sebastián Freire

La ideología explicada a la niñez. Ideología es un conjunto de ideas, creencias y sensibilidades que conforman nuestro ser y orientan o regulan nuestras conductas. Las bestias no tienen ideología. Las mascotas y los lobos marinos tampoco. Entre los seres vivos únicamente las platas y los animales carecen de ideología. En cambio, las subjetividades se constituyen como tales en la medida en que están atravesadas por el lenguaje articulado y un sistema de ideas y valoraciones. Nadie puede escapar de su visión del mundo, sería como escabullirse de su pellejo.

¿Cuándo se comenzó a pensar la ideología? Durante la Revolución Francesa. Destutt de Tracy acuñó el término y lo desarrolló en Elementos de ideología, con el significado de ciencia de los estados de conciencia. Cuando Napoleón se autoproclamó emperador -traicionando así los principios revolucionarios- Destutt de Tracy lo cuestionó. Pagó con persecuciones y encarcelamiento. También se prohibieron sus textos e “ideología” pasó a ser una expresión peyorativa para las derechas, incluso antes de la redefinición por parte de Marx, que ni siquiera había nacido cuando se publicó Elementos de ideología.

No es cuestión de ciencia la ideología, dice Foucault, sino de prácticas sociales que inciden para que las necesidades económicas se conviertan en naturaleza; las exigencias sociales en moral; y las diversidades económicas en unidad jurídica. Ejemplo: se naturaliza la pobreza; se llama fracasado a quien no responde a las expectativas del poder; se exigen las mismas responsabilidades civiles y educacionales a la población, a pesar de la desigualdad de recursos. Faltaría agregar que la ideología dominante es intangible. Los neoliberales niegan tenerla mientras maltratan a quienes deberían cuidar: el capital humano que sostiene el Estado, del que viven.

Testimonio de una docente de profesorado: La desvalorización del trabajo docente se ha instalado en el sentido común, tiene una larga historia. Se dice “los docentes que no quieren dar clase durante las vacaciones no tienen vocación ni amor por la niñez”. La imagen originaria del maltrato a la docencia proviene (además de mentes conservadoras) de las normas que existían para las maestras de escuela hasta principios del siglo XX. No podían casarse, no podían fumar, no podían usar las faldas más arriba de determina medida, debían limpiar la escuela, fregar los pisos, ser impolutas. Les imponían mandatos que han quedado incrustados en el sentido común. La maestra como segunda madre es más que ilustrativo. En definitiva, cuando se habla de apostolado, se les quita el valor de trabajadores a los docentes y se los puede precarizar. En realidad, es lo que se ha hecho siempre, pero ahora se intensificó porque estamos padeciendo un violento giro neoliberal.

Confrontemos esta reflexión con la de alguien que, por razones laborales, “cayó” en la enseñanza privada, la que se precia de no bajar línea.

Testimonio de una docente de colegio privado: El colegio no informa al estudiantado por qué es feriado nacional el 24 de marzo. Tampoco se cumple con la ley nacional de Educación Sexual Integral. Se celebra, en cambio, el 8 de diciembre. Cuando alguien se atreve a preguntar el motivo, la respuesta es que el Día de la Memoria y la ESI son ideología, en cambio, el día de la Virgen es conmemoración.

¿Qué ley universal determina que en una conmemoración no hay ideología? Se conmemora desde un marco ideológico-político que desnuda supuestos y prejuicios. Sigamos con los prejuicios.

Testimonio de una graduada universitaria: Cuando fui consejera en mi facultad, un día se discutía si se descontaban del sueldo los días de huelga. Un colega, que increíblemente representaba a los docentes, dijo estar de acuerdo en que les pagaran a los no docentes, pero a los docentes se les debía descontar. Le pregunté la razón. “Somos profesores porque profesamos un saber, no somos trabajadores”. Perfecto, contesté, si no sos trabajador, renunciá a tu sueldo. Más allá del embrollo que se armó y de que no renunció, quedó claro cómo opera la ideología descalificadora incluso desde y contra los mismos docentes.

Nelson Castro le reprocha a Soledad Acuña que cierre escuelas. Ella defiende el cierre, tienen pocos alumnos, se cerrarán esas y se abrirán otras. ¡Es un disparate!, replica Castro -que no es opositor a la derecha- hay que mejorar las que ya existen, no cerrar; ministra, ¿usted es docente? “No”. Se nota, ¿habló con los alumnos? “No”, y siguieron peleando. Aunque no mencionaron los intereses que impulsan los cierres. Reportaje online: “Nelson Castro enfrentó duramente a Soledad Acuña, 2018”.

Testimonio de rector de profesorado: Educar, como dice Paulo Freire, es impregnar de sentido todo lo que hacemos. El libro Upa, que subjetivó a varias generaciones, baja línea patriarcal. “Elena es una niña muy bonita y muy querida. Lava, cocina, plancha, cose, barre, estudia y todo lo hace con gusto y alegría”. Otro, leer a-críticamente a Mitre y honrar a Roca, expropiadores de tierras y devastadores de pueblos. Nada es aséptico en educación, en todo saber, conductas y normas subyace una ideología. Cuando se pretende ingenuidad para con la niñez (“¡con los chicos, no!”), se la está in-doctrinando, en el sentido de su acomodación al mundo de la opresión.

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La postura conservadora del neocapitalismo financiero persiste en despreciar la otredad. Sin más meta que el lucro y el achicamiento del Estado se pretende a-política, a-ideológica, imparcial, neutral. ¿Eso no es un posicionamiento? Cuando se eligen fechas para festejar o para ignorar, ¿no se está aplicando ideología? Y cuando se incita a la delación se elige hacer militancia en lugar de enseñar contenidos, se adoctrina en el buchoneo, y se dice qué pensar, no se enseña a pensar (tomando las mismas expresiones que la ministra, pero con una licencia poética). Además, incitar a delatar ¿no desnuda el fracaso de quien se dedicó a regentear docentes, pero deja entrever cierta vocación policial? Pretenderse imparcial es como aspirar a captar el espacio en su totalidad, sin perspectiva. Concebir valores desde un lugar de poder y desprestigiar la pobreza, la formación docente, la vejez y los pensamientos diferentes es intolerancia ante las ideas, discriminación y falta de respeto sostenidas por una fuerte ideología política, señora ministra ¿de educación?

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