La muerte de Diego Armando Maradona

La noche en que se entrevió el fin

¿De qué planeta viniste?

No dormí esta noche. No me podía despegar de la pantalla. Imágenes hasta saciedad.
Y finalmente, un poco de silencio.
Maradona. Ta- Ta- Ta –Ta- Ta- Ta. Junio '86. Las leyendas son inmortales.

Los Inmortales, calle Corrientes: Maradona al lado de Gardel. Argentina, pot-pourri de ídolos. Sincretismo de la biblia con el calefón.
Che pibe de oro, cómo te extraño.
Pido un café y en la mesa de al lado, esta Guillermo Coppola, me regala Fumar debajo del agua. Un título de inspiración maradoniana.

Dicen los napolitanos “Fa il cess’” cuando piden un poco de respeto y que se pase a otro tema. La coca, la camorra, las mujeres, las sombras.
No por puritanismo, por pudor. Porque en definitiva, hacer sonar a millones de hombres y de mujeres, millones de niños, de adolescentes, de hinchas por el mundo, de amas de casas, de botineras o pretendientes, de ricos y de pobres, curas y futuros papas, no tiene parangón…
Así que "Fa il cess’

Pibe de oro, levanto una copa de champagne a tu salud. ¿Con que frase saldrías ahora si nos estás viendo?
Me niego a conjugar como se debería. Diego es presente.
Diego Armando Maradona.
Un estadio lleva tu nombre. Es Nápoles.
Las Malvinas son nuestras, y Nápoles también.
Me quedo con el llanto del Goyco, Simeone y todos los que te lloraron. Tu familia, tus hijas, amigos, compañeros. Pueblo.
Me quedo con tus entrenamientos, los cordones sueltos (todavía se ataban los zapatos)…

Después del caos, la melancolía. Se me pegan un par de tangos, inevitablemente. Maradona: un puñal en la carne.
Las callecitas de Buenos Aires tienen ese, que se yo, viste…
El fútbol es una identidad, marca hitos en la historia de un país. Concentra pasiones. ¿Como te puedo explicar lo que es Maradona a vos que todavía no habías nacido el 22 de junio del 86?
Sería como tratar de poner en palabras el primer desnudo del cine argentino…

Somos hechos de la materia de los sueños” dijo un ilustre inglés.
Shakespeare, La Tempestad.
Y de esa manera, hago la transición con un partido ilustre…

El mejor relato de todos los tempos, por Victor Hugo Morales:
Ahí la tiene Maradona. Lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha, el genio del futbol mundial, y deja el tercero y va a tocar para Burruchaga…
¡Siempre Maradona!
¡Genio, Genio, Genio!
Ta-ta-ta-ta-ta-ta….
¡Goooooooooooool!....
¡Goooooooooooool!...
Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos…
¡Barrilete cósmico…!
¿De qué planeta viniste?
.
Argentina 2… Inglaterra 0…

Rosas. Quiroga. San Martín, Martín Fierro, Maradona.
Fantasmas que me visitan.

Una novela policial al estilo de Walsh o de Piglia, nos contará que Diego no murió. Está más vivo que nunca. Cuando mostraron el palco vacío de la Bombonera, yo ya le veía el fantasma de Maradona. Con su gorrita de siempre y un solo aro en la oreja izquierda, como lo llevaba en los '80.
En Nápoles, Maradona. En Bangladesh, Maradona. En Banfield, Maradona, al lado de Sandro. En Ginebra, Maradona parado en la tumba de Borges. En Francia, Maradona. Dios y el Diablo dijo un presidente. Sí, pero la revolución no la hizo solo en la cancha. En el mundo, Maradona.
En Villa Fiorito Maradona, con la Tota, el padre y los hermanos, haciendo gimnasia. En Quilmes, Maradona. Y ahora en River, Maradona… imposible no es Maradona.
Casi sin darnos cuenta, se borró la frontera entre realidad y ficción. Nació otra vez el mito. Absolutamente original. Absolutamente genial. Nuestro.
Diego Maradona, ∞-∞.

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