Declaración del Plan Fénix

Trayectoria y legado de Abraham L. Gak

Los miembros del Plan Fénix se comprometen a continuar su misión, casi quijotesca: seguir trabajando en un proyecto de desarrollo alternativo al patrón neoliberal, con crecimiento inclusivo, distributivo y verde.
Abraham Leonardo Gak (1929-2020), motor del Plan Fénix de la FCE-UBA.Abraham Leonardo Gak (1929-2020), motor del Plan Fénix de la FCE-UBA.Abraham Leonardo Gak (1929-2020), motor del Plan Fénix de la FCE-UBA.Abraham Leonardo Gak (1929-2020), motor del Plan Fénix de la FCE-UBA.Abraham Leonardo Gak (1929-2020), motor del Plan Fénix de la FCE-UBA.
Abraham Leonardo Gak (1929-2020), motor del Plan Fénix de la FCE-UBA. 

Numerosas actividades de interés público marcan la trayectoria de vida de Abraham Leonardo Gak. En los últimos 20 años, además de ejercer la Defensoría del Pueblo de Morón, su figura es inseparable de la historia del Plan Fénix. Se trató, en su origen, de un proyecto estratégico constituido por un conjunto de profesores e investigadores, buena parte de ellos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.

La construcción de este espacio de debate y reflexión económica, que en las últimas dos décadas ha aportado a la discusión de las cuestiones centrales de nuestro país, no hubiera sido la misma sin el dinamismo, el empuje y el entusiasmo de Abraham Gak.

Sus brillantes antecedentes en materia educativa y en el manejo de situaciones conflictivas en la dirección de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, su absoluto compromiso democrático, su visión amplia y progresista, lo hacían un excelente candidato para ser el motor de un esfuerzo intelectual que ha perdurado en el tiempo.

Las duras circunstancias nacionales de fines de la década del '90, el vacío que se percibía en el mundo de las ideas y en los espacios académicos ante el pensamiento único, explican la irrupción del Plan Fénix, que convocó a destacadas figuras del pensamiento económico heterodoxo, inspiradas por una profunda preocupación por el rumbo nacional.

Propuesta

Abraham Gak supo conducir ese espacio, ponerse al frente organizativamente y responder con solvencia al desafío de la hora: realizar una propuesta transformadora sólida, sensata, y capaz de interpelar a la sociedad argentina, sometida hasta ese momento a una amplia campaña ideológica a favor de un proyecto neoliberal que la estaba degradando.

Numerosos miembros del Plan Fénix fueron convocados a los más diversos puntos de país para explicar la nueva propuesta, que constituía también una nueva esperanza frente al “único camino” que nos había llevado a la crisis de comienzo del nuevo siglo. Una y otra vez, Abraham Gak partía raudamente, con sus dotes de pedagogo y de predicador racional, a sedes universitarias y otros espacios sociales que anhelaban ver un nuevo rumbo para el país, y escuchar alternativas posibles.

Superado ese momento de penuria, y encaminado progresivamente el país, desde el Plan Fénix se siguió con interés las nuevas orientaciones, no sin ricos debates internos, y advirtiendo como siempre sobre los riesgos que podían implicar medidas inoportunas o ineficaces. Los aportes académicos del Fénix, impulsados por Abraham Gak, continuaron nutriendo y orientando diversas acciones del Estado.

Fue precisamente Abraham Gak, en los intensos años de las gestiones kirchneristas, quien mejor comprendió la necesidad de trascender los límites que vinculaban al Plan Fénix a una mirada exclusivamente de economía política, para avanzar hacia una vinculación con numerosos campos de la vida social argentina.

Desde su campo específico, la educación pública, él podía advertir las flaquezas que tenía nuestro país en el terreno de la formación de sus jóvenes, pero también en la democratización de sus vínculos y en la formulación de una visión nacional y latinoamericana de sus problemas.

Actuar y comunicar

Durante esos años, Abraham Gak fue el gran animador, junto con importantísimas figuras del pensamiento nacional, de un espacio de reflexión e intercambio de alto nivel, prestigiado por quienes lo conformaron y también por quienes fueron convocados a expresar su pensamiento e intercambiar miradas en referencia a los más diversos temas vinculados a la economía, la sociedad y la realidad internacional.

La idea presente en Abraham Gak era siempre actuar, siempre hacer, siempre comunicar. Que los estudios y resultados del quehacer académico no quedaran encapsulados en las viejas paredes de la universidad, sino que fluyeran hacia el exterior para fortalecer y renovar nuestra sociedad, para nutrir a los partidos políticos con vocación popular, para construir una ciudadanía activa y consciente de los problemas del país.

Muchas veces chocaba con las limitaciones del país, la falta de recursos, el desinterés de las mentalidades conservadoras, de las cuales la universidad no está exenta.

Pero a pesar de muchos obstáculos, Abraham Gak continuó incansable con su tarea de permanente impulsor y articulador del Plan Fénix con muchos otros espacios académicos, políticos y sociales que permitieron encarar un nuevo desafío: la publicación de una revista que, por su calidad y profundidad, reflejara los estudios sobre nuestros principales problemas, pero que también iluminara las posibilidades que tenía nuestro país de arribar a niveles mucho mejores de vida y de progreso en todos los ámbitos. 

Esa revista es Voces en el Fénix, publicación absolutamente gratuita y accesible, como debía ser, a todas las personas interesadas en conocer un abordaje de calidad de los principales temas que hacen a nuestra sociedad.

Diversidad de miradas

Así, Abraham Gak fue el conductor del proceso de ampliación de las temáticas del Fénix, que pasó de un espacio de pensamiento de economistas prestigiosos, que reflexionaban y publicaban en términos de economía política en función del país, a la comprensión de la necesidad de la interacción enriquecedora con otras ciencias humanas y sociales para ir configurando una cuadro más diverso y articulado de una Argentina posible. Unió a esto un reconocimiento y respeto por la diversidad de pensamiento, lo que se reflejó en la diversidad de miradas que confluyen en Voces en el Fénix.

La Revista Voces en el Fénix fue y continúa siendo un material de notable calidad, que tuvo a su director como impulsor y como custodio celoso de su calidad académica.

La acción permanente de Abraham Gak no focalizaba en el lucimiento personal; su base era una inagotable rebeldía frente a los males del país, frente al sufrimiento innecesario de los sectores postergados, y frente a las limitaciones del pensamiento predominante en espacios importantes de las dirigencias políticas, empresariales y académicas.

Abraham Gak fue un patriota democrático, siempre sensible a los problemas de su pueblo, muy ambicioso en cuanto a las metas a las que debíamos aspirar, y al lugar que debía jugar el Plan Fénix en esa tarea colectiva. Se trató de un hombre profundamente político, que no se sentía interpelado por una política partidaria de bajo vuelo, sino por la política con vocación transformadora en los grandes temas nacionales.

La pasión por el país no lo abandonó jamás y fue una fuente de inspiración quienes tuvieron la suerte de trabajar junto a él. Su ejemplo y compromiso queda en todos nosotros. Por eso, la desaparición física de Abraham Gak coloca a los miembros del Plan Fénix en la difícil circunstancia de continuar, con su misma pasión, altura intelectual y actitud responsable, el camino que nos señaló.

Continuidad

El Plan Fénix surgió en el año 2000, cuando el experimento de reformas neoliberales más prolongado y significativo en la historia de la Argentina -y uno de los más profundos de América latina-, comenzaba a implosionar dejando el desastre económico-social de fines de 2001/2002.

Como si una parte importante de nuestra sociedad no hubiese aprendido nada de ese pasado reciente, la nueva experiencia neoliberal de 2016/2019 dejó al país en peores condiciones a las de principio de siglo.

Los problemas de la Argentina se han profundizado con la pandemia, la situación es más ardua y la incertidumbre crece mientras las desigualdades se agudizan. Las respuestas económico-sociales son cada vez más complejas en el país y en el mundo, y requieren enfoques novedosos y audaces. Lo que se haga ahora va a determinar buena parte del futuro.

Si bien en términos brechtianos Abraham Gak puede ser considerado un imprescindible, los miembros del Plan Fénix se comprometen a continuar su legado, casi quijotesco: seguir trabajando en un proyecto de desarrollo alternativo al patrón neoliberal, con crecimiento inclusivo, de todas y todos, de las distintas regiones del país, distributivo y verde para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino. 

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