" Hola, mi corazona triste que aún no supera a una chica ¡con la que ni siquiera salió!" Así empieza sus posteos Lesbodramas allá por 2008, la cuenta de instagram que recopila memes, videos, fotos, poemas y anécdotas del mundo lésbico (@lesbodramas

Las publicaciones se caracterizan por su hiperbolismo lésbico, confesiones barrocas llenas de delirios que todas, algunas vez, tuvimos: “ganas de que nos conzcamos, nos enamoremos y nos vayamos a vivir juntis a una casa quinta en Ingeniero Maschwitz a cultivar zapallos agroecologicos y nos pongamos un taller de cerámica para hacer cuencos y macetas pintadas a mano y velas aromáticas” escriben en sus posteos de Instagram. La página invita a interactuar, a intercambiar experiencias, a etiquetar a las personas a quienes invitaríamos a vivir la fantasía de cultivar zapallos y fundar una colonia lésbica agroecológica. Anécdotas hiper específicas que, de alguna forma misteriosa, interpelan y reflejan a la perfección al nicho de lesbianas locales: “CONFIRMEN si alguna vez a los 15 años jugaron en un boliche a ser NOBIAS con tu mejor amiga y se dieron un par de besos desenfrenados de los que nunca más volvieron a hablar pero que rondaron tu mente por las noches subsiguientes llenándote el culo de dudas”

Pero Lesbodramas es mucho más que una cuenta de IG. A través del humor y de ese dramatismo que caracteriza a la relaciones de tortas, Camila Alfie y Sofia Arriola las administradoras, construyeron una comunidad y un espacio de representación que está lejos de las idealizaciones: se habla de los fracasos amorosos, de los celos que sentimos por más deconstruidas que nos creamos, de esa ex de tu ex y la actual de tu ex, de los vínculos que se transforman, las frustraciones que generan las amigas pakis, los eternos clichés de mudarse, adoptar gatitos y empezar un emprendimiento de comida vegana con esa chica que conociste hace una semana.

POESIA y BIRRA 

Lesbodramas, además de una usina de desopilantes memes es un espacio poético.  Sofia Arriola y Camila Alfie se hicieron amigas a través de grupos de poesía y de haikus donde ambas compartían sus textos. Hartas de recitar poemas sobre chicas que les habían roto el corazón en medio de eventos de poesía pakis, de no encontrar lugar para escribir en ese tono donde convergen las risas y el drama, decidieron crear su propio ciclo poético. “Nosotras estábamos mal de amores y escribíamos cosas muy cursis a chicas que nos habían roto el corazón. Pero veíamos que no había una representación lésbica en los eventos de poesía a los que íbamos. O ya eran lesbianas consagradas, medio conocidas. Así que empezamos un ciclo de poesía en Feliza, en 2018, y se empezó a llenar”, cuenta Sofía. Las dos se refieren al espacio que crearon casi por casualidad como algo que “era una joda y quedó”. Nos dimos cuenta que en el mundo de la poesía under porteña se genera cierta cuestión de lobby, te invitan a lugares si conoces a la persona que organiza el ciclo. Para nosotras era importante abrir el juego a otras personas, agrega Camila. Es por eso que en sus ciclos de poesía siempre hay un micrófono abierto, todxs están invitadxs a leer sus textos en los eventos de Lesbodramas. Incluso personas que eligen el ciclo para recitar por primera vez.

La joda no solo quedó, también se amplió y fue adoptando nuevas formas: más adelante, el ciclo de poesía devino en una fiesta y en la página de memes que hoy conocemos, distintas aristas y formatos del activismo. En época de pandemia, tuvieron que reinventarse: incursionaron en los vivos de instagram, invitando a gente que les parecía interesante, y también organizaron encuentros a través de zoom. Actualmente buscan formas de vincularse en la no-virtualidad, con los cuidados necesarios: se unieron a un grupo de chicas que hacen un after de lesbianas y están armando encuentros en la Birrería, un local ubicado en Julián Alvarez y Soler. cada quince días. Además, una vez por mes organizan un ciclo donde se lee poesía en distintas plazas y lugares abiertos.

HORMIGUERO LESBICO
Muchas personas se conocen a través de los comentarios de lesbodramas, también hay quienes cuentan sus experiencias o piden consejos a través de mensajes anónimos que envían a la cuenta. “El anonimato permite abordar un tema sin sentir que nadie queda expuesto. La gente que entra es gente que es lesbiana y que busca sentirse identificada, pero también hay gente que quiere saber un poco, leer distintas experiencias”, cuenta Camila. Hacen encuestas, arengan a sus seguidoras para que participen en mundiales del fracaso amoroso, que cuenten las peores formas en las que fueron dejadas y a que se conozcan entre ellas a través del Lesbotinder, un tinder instagrammero y lésbico que inventaron. A veces aparecen chicas de otros países, preguntan qué significan ciertas expresiones como “chonga”, palabras tan propias del código local.

Para las administradoras, los memes son una forma muy potente de encapsular un mensaje y viralizarlo: los memes dan la posibilidad de armar una narrativa propia, nuestra, algo que nos interpele. Dentro del lesbianismo hay un montón de yeites y estereotipos que no estaban mostrados. Sino terminamos viendo los memes de los pakis y esas no siempre nuestras historias. Estas narrativas en internet permitieron que compañeras del laburo, siendo señoras, por seguir la página entendieron cosas del lesbianismo o se familiarizaron porque veían los memes” Cada meme que postean abre un debate distinto en la sección de comentarios. Una de las temáticas más recurrentes es la figura de la ex novia, un personaje que nunca es secundario en el mundo de las lesbianas. Esa persona que te acompaña a llevar al gato al veterinario, que cumple el rol de amiga, de novia, de patovica y de acompañante terapeutica. Camila y Sofia se preguntan por qué entre tortas es tan normal seguir vinculándonos con esas personas que fueron nuestras parejas, invitan a pensar esas formas nuevas de amor y amistad que no sabemos bien como nombrar. “Tal vez porque somos pocxs y nos conocemos mucho y es imposible no dejar de cruzarnos en todos lados? ¿Porque es muy paki separarte y hacer como que esa persona nunca formó parte de tu vida? ¿Porque aprendimos a formar alianzas que mutan y se resignifican?”, reflexionan en su página de instagram.

Si bien los memes tienen un gran protagonismo en la cuenta de Lesbodramas, no son el único formato que podemos encontrar en esa bitácora lésbica virtual. La página tiene varias secciones de videos: una de ellas se titula “Lesbianas en el recuerdo” y está dedicada a las representaciones lésbicas en la tv argentina, también hay otra donde generan contenidos orientados al activismo: hablan sobre métodos de cuidado, explican cómo armar un campo de látex. Con la figura de Sor Juana bien presente, Camila y Sofia indagan en la relación histórica entre las lesbianas y la poesía, hablan de “arrancar un intercambio casi epistolar como si fueses Virginia Woolf y Victoria Ocampo mandándose chanchadas en medio de diálogos cotidianos”. Invitan a compartir poemas escritos por sus seguidoras, que ellas cuenten a quienes se los han escrito. Postean poemas de Safo de Lesbos, las cartas que Pizarnik le mandaba a Silvina Ocampo, y también dan lugar a escritoras actuales como Claudia Masin y Gabriela Borreli.

Cuando Camila piensa en su proyecto, aparecen en su mente las ideas de El arte Queer del Fracaso, el libro de Jack Halberstam: ese conocimiento cuir que es difícil de captar para la academia porque se encuentra en las fisuras, en los lugares ocultos. Un conocimiento que circula pero que no está ubicado en un lugar específico. “Nosotras pudimos plasmar un poquito eso, logramos levantar ciertas experiencias y cuestiones del imaginario lésbico y registrarlas. Son cosas que a veces quedan ahí, circulando, pero sin estar plasmadas o registradas. Muchas veces se escribe de las lesbianas, en la tele por ejemplo, pero ni las personas que escriben ni las que protagonizan son lesbianas. Por eso creo que se agradece cuando las narrativas están hechas de gente de la comunidad” Un conocimiento lésbico que está oculto en la pequeña fisura que hay entre las risas y el llanto, en las exageraciones, los delirios y los errores, las lágrimas que caen dentro de una lata de cerveza. Lesbodramas registra esas sensaciones de la experiencia torta que a veces no podemos describir con palabras.