La causa principal de los aumentos de precios es la inestabilidad cambiaria en una economía dolarizada

¿Por qué la inflación es tan elevada?

Las devaluaciones periódicas son el origen principal de los impactos inflacionarios, luego reciclados y ampliados por la puja distributiva de precios y salarios que corren de atrás. Controvertido documento publicado en el blog del Banco Central en el cual se insinúa que la puja salarial es uno de los motores de las subas generalizadas de precios. La lucha contra la inflación pasa por resolver la restricción externa y la inestabilidad cambiaria y no por recortar el poder sindical para limitar el salario real.
El documento prohijado por el Banco Central desecha con argumentos técnicos el viejo dogma de que la inflación es siempre y sólo un fenómeno de origen monetario.El documento prohijado por el Banco Central desecha con argumentos técnicos el viejo dogma de que la inflación es siempre y sólo un fenómeno de origen monetario.El documento prohijado por el Banco Central desecha con argumentos técnicos el viejo dogma de que la inflación es siempre y sólo un fenómeno de origen monetario.El documento prohijado por el Banco Central desecha con argumentos técnicos el viejo dogma de que la inflación es siempre y sólo un fenómeno de origen monetario.El documento prohijado por el Banco Central desecha con argumentos técnicos el viejo dogma de que la inflación es siempre y sólo un fenómeno de origen monetario.
El documento prohijado por el Banco Central desecha con argumentos técnicos el viejo dogma de que la inflación es siempre y sólo un fenómeno de origen monetario. 
Imagen: NA

Las discusiones sobre las causas de la inflación en Argentina son interminables, no sólo a nivel general sino también en el ámbito de la Economía como ciencia social que debe proveer marcos teóricos realistas para la toma de decisiones de política económica.

Las distintas concepciones van desde las más simplistas, como las de la escuela neoclásica, sustento ideológico del neoliberalismo, que asegura que la inflación es a la corta o a la larga un fenómeno exclusivamente monetario provocado por el exceso de emisión de dinero, hasta los enfoques heterodoxos que hacen énfasis en cuestiones más relacionadas con la economía real como la puja distributiva implícita en la formación de precios, los costos de insumos críticos (energía, por ejemplo), la inercia inflacionaria pasada, las expectativas y, más recientemente, los desequilibrios cambiarios derivados de la restricción externa que padecen muchas economías periféricas, como la argentina.

Pero la novedad más reciente es la que surge de un trabajo elaborado por profesionales del Banco Central, nucleados en el blog Central de Ideas promovido por la institución oficial, titulado “Sobre los determinantes de la inflación en Argentina”, que incorpora como uno de los más importantes a los aumentos salariales, a partir de relaciones econométricas deducidas entre un conjunto de variables en el período 2004-2019.

Si bien desde el punto de vista técnico (econométrico) el trabajo luce impecable y a pesar de que desde el primer párrafo advierte que “es responsabilidad de la teoría económica determinar las relaciones de causalidad”, más adelante plantea que “en base a estos ejercicios se esbozan conclusiones generales sobre el comportamiento inflacionario en argentina”. A lo largo del desarrollo se esbozan implícita o explícitamente relaciones de causalidad que van más allá de la correlación entre las variables identificadas, siendo la más destacada la que insinúa que la puja salarial es una de las causas principales de la inflación.

Correlaciones y causalidad

Un ejemplo de esto se encuentra en un párrafo de la página 3 del posteo que afirma que “sin pretender dar una respuesta definitiva a la vinculación que existe entre estas relaciones y la inflación, la primera de ellas parece sugerir que el proceso inflacionario puede ser gatillado por una incompatibilidad en la distribución del ingreso existente, lo que comúnmente se conoce como ‘conflicto distributivo’. Por ejemplo, ante un incremento del tipo de cambio, y sus consecuentes efectos sobre el nivel de precios, los trabajadores pueden intentar recomponer su salario real reclamando mejoras nominales, lo cual puede tener un efecto ulterior en los precios, dando inicio a una nueva ronda de reclamos de salarios que retroalimenten el proceso inflacionario”.

Este párrafo da lugar a distintas interpretaciones contradictorias, a saber:

1. A pesar de que no se pretende establecer una vinculación entre variables, se sugiere que el proceso inflacionario puede ser “gatillado” (¿causa?) por el “conflicto distributivo”.

2. Se pone como ejemplo una devaluación con efecto sobre los precios (otro disparador) y luego los trabajadores tratan de recomponer su salario real (¿causa o efecto?), cosa que en un tercer paso podría retroalimentar la inflación.

3. Y después de retroalimentar la inflación, los salarios vuelven a la carga queriendo recuperar su poder adquisitivo.

Si bien el (legítimo) intento de recuperar el salario real puede ser, y de hecho lo es, un factor de retroalimentación inflacionaria, en este ejemplo no es el que origina el proceso ni mucho menos, sino que es una devaluación, cuyo motivo habría que investigar. El segundo paso es un aumento de precios, que seguramente no es parejo y depende del poder de mercado de los formadores principales de precios, y recién por último aparece el intento de recuperar el poder adquisitivo perdido.

Sin embargo, parecería que el coeficiente de correlación entre salarios y precios de 0,79 hace pensar a los autores que la principal causa de la inflación de largo plazo es el aumento de los salarios. La pregunta que se puede hacer es si luego del análisis anterior, deducido del mismo posteo en cuestión, es si la causalidad de esa correlación es de salarios a precios o de precios a salarios, que tratan de recuperar su poder adquisitivo después de que aquellos aumentaron, por el motivo que sea.

Quién determina a quién

En la página 4, analizando la dinámica de la inflación y la anticipación entre variables, se lee lo siguiente: “Los resultados indican que los precios son anticipados por movimientos de tipo de cambio, de cantidad de dinero y de tasa de interés. A su vez, el tipo de cambio es anticipado por movimientos en la cantidad de dinero y la tasa de interés. Finalmente, el salario es anticipado solo por la inflación y la tasa de interés. La relación con las otras variables no muestra una clara evidencia de anticipación”.

Reordenando este razonamiento, primero, el tipo de cambio es anticipado por la cantidad de dinero y la tasa de interés en pesos (en todo el trabajo no se menciona la importancia del alto grado de dolarización de la economía que determina el fuerte peso del arbitraje entre la demanda de pesos y dólares), luego los precios son anticipados por el tipo de cambio, que ya se dio por anticipado por la cantidad de dinero y las tasas, y finalmente los salarios son anticipados por la inflación y las tasas de interés. Recién ahí la recuperación del salario real podría reciclar más inflación de la que ya sufrieron.

Hasta aquí se podría haber arribado a una conclusión final consistente con este razonamiento, pero cuando se analiza la inflación interanual, se vuelve a la idea de la inflación como fenómeno predominantemente salarial. Textualmente se afirma: “los descensos (a la postre transitorios) de inflación que experimentó Argentina en los últimos 15 años estuvieron acompañados de aumentos salariales acotados que facilitaron esa disminución … En otras palabras, el traspaso del tipo de cambio a precios está en gran medida afectado por el ajuste salarial que se observa a posteriori”. ¿Quiere esto decir que para bajar la inflación en Argentina hay que lograr consolidar el deterioro del salario real?

El verdadero gatillo

Tratando de sintetizar, sin desmerecer el esfuerzo intelectual que significa un trabajo de estas características, es ya un paso importante que en un paper prohijado por el Banco Central se deseche con argumentos técnicos el viejo dogma de que la inflación es siempre y sólo un fenómeno de origen monetario, sobre todo en un país que hace años está lejos del pleno empleo de sus factores productivos. Donde sí puede haber un efecto monetario, y el trabajo lo menciona, es en el arbitraje de demanda de dinero entre pesos o dólares que induzca a inestabilidad cambiaria y que impacte en precios luego de una devaluación.

También es importante que este documento plantee la relevancia de la puja distributiva en el proceso inflacionario argentino, aunque lo hace con tres debilidades:

1. No enfatizar que el “gatillo” inicial es una devaluación que se traslada a precios.

2. Centrando todo el problema en la presión salarial cuando la puja distributiva arranca con una suba de precios liderada por los formadores de mercados concentrados.

3. Insinuar implícitamente como “malos” de la película a los trabajadores que tratan de recuperar su poder adquisitivo después de que el proceso inflacionario se desató.

La otra debilidad importante es que en ninguna parte del posteo se menciona ni la restricción e(x)terna, comercial y financiera ni el excesivo grado de dolarización consecuente, que lleva a una inestabilidad cambiaria permanente, con devaluaciones periódicas, que son el origen principal de los impactos inflacionarios, luego reciclados y ampliados por la puja distributiva de precios (entre sí) y salarios que la corren de atrás.

 

Devaluación

Por eso, si bien es para celebrar que la autoridad monetaria trate de salir del latiguillo ortodoxo de que la inflación es causada sólo por motivos monetarios, el énfasis puesto en la puja distributiva adolece de dos limitaciones conceptuales:

1.  Le atribuye el carácter de causa originaria de los episodios inflacionarios de los últimos años, aunque sí es un factor de amplificación posterior del proceso, iniciado casi siempre por una devaluación originada en la restricción externa.

2.  Le pone la responsabilidad de la puja en la presión salarial para recuperar el poder adquisitivo perdido después de que los precios aumentaron por la devaluación.

En otras palabras, la causa principal de los episodios inflacionarios en los últimos años es la inestabilidad cambiaria en una economía dolarizada, que se amplifica luego por el inmediato traslado a precios de las devaluaciones, aun en los productos sin componentes importados, y finalmente por el intento, casi siempre infructuoso, por recuperar parcialmente el poder adquisitivo salarial después del aumento de precios. 

La lucha contra la inflación pasa, entonces, por resolver la restricción externa y la inestabilidad cambiaria y no por limitar el poder sindical para mantener el salario real.

* Subcoordinador de la Licenciatura en Economía - Universidad Nacional Arturo Jauretche-

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