"La noche de la verdad" reúne los textos que escribió para la revista "Combat"

Albert Camus durante la Resistencia francesa

Los escritos publicados en el libro, la gran mayoría inéditos hasta ahora en castellano, son el testimonio de un periodista consciente de sus responsabilidades tanto durante la ocupación como tras ella.
Albert Camus en Pornic, 1946. Colección Jean y Catherine Camus. Fondo Albert Camus.Albert Camus en Pornic, 1946. Colección Jean y Catherine Camus. Fondo Albert Camus.Albert Camus en Pornic, 1946. Colección Jean y Catherine Camus. Fondo Albert Camus.Albert Camus en Pornic, 1946. Colección Jean y Catherine Camus. Fondo Albert Camus.Albert Camus en Pornic, 1946. Colección Jean y Catherine Camus. Fondo Albert Camus.
Albert Camus en Pornic, 1946. Colección Jean y Catherine Camus. Fondo Albert Camus. 

El joven escritor francés, nacido en Argelia, estableció en un manifiesto las cuatro columnas del buen periodismo: lucidez, desobediencia, ironía y obstinación. En 1943 Albert Camus, espíritu libertario contrario a todos los dogmatismos, fue nombrado redactor jefe de Combat, el diario de la Resistencia francesa contra el nazismo, que surgió en diciembre de 1941 y que pasó de una tirada inicial de 1.000 ejemplares a 250.000 dos años después. El autor de El extranjero (1942) no estaba dispuesto a permanecer en los márgenes de la historia ni a esquivar el compromiso. La noche de la verdad (Debate), uno de los libros del año, reúne en un solo volumen la totalidad de los textos que Camus escribió para Combat entre marzo de 1944 y junio de 1947, con el añadido de varios artículos aparecidos en 1948 y 1949.

Los escritos publicados en el libro --138 editoriales y 27 artículos, la gran mayoría inéditos en castellano-- son el testimonio de un periodista “consciente de sus responsabilidades tanto durante la ocupación como tras ella, cuando hubo que repensar la vida cotidiana y al mismo tiempo dibujar el futuro de Francia y Europa”. El escritor francés ofrece un cuerpo textual para el debate de ideas, que incluye temas como su empeño en introducir la moralidad en la política y su reacción ante las deportaciones, la liberación, la justicia con los colaboracionistas, el regreso de los prisioneros en la posguerra, las injusticias coloniales (en particular el problema de Argelia) y la situación de la prensa. El periodista, “un historiador del momento” para Camus, enfrentado al carácter elusivo de la verdad, “debe comprometerse éticamente con la objetividad y la prudencia”, subraya el politólogo Manuel Arias Maldonado en el prólogo del libro, titulado “El moralista en combate”.

Camus parece dirigirse a nosotros, que hablamos de posverdad y noticias falsas, cuando advierte que, en el terreno del periodismo, es mejor no reemplazar los hechos por los propios deseos –plantea el prologuista-. Sus intuiciones sobre la neutralidad de instituciones democráticas y medios de comunicación son acertadas: mientras que el Estado no puede enseñar en las escuelas ‘verdades no reconocidas por todos’, la prensa solo puede cumplir su papel si rehúsa abrazar ideologías particulares y proporciona una arena para el diálogo a lo largo del espectro político. De modo que la primera mitad del siglo había dejado claras sus lecciones; hoy parecieran olvidadas”.

El autor de La peste (1947) nació el 7 de noviembre de 1913 en Mondovi (Argelia), en el seno de una familia de colonos franceses pieds-noirs (literalmente “pies negros”). Su madre, Catalina Elena Sintes, era una mujer analfabeta nacida en Argelia de familia originaria de Menorca (España), que le enseñó al futuro Premio Nobel de Literatura tanto el castellano como el catalán. Su padre, Lucien Camus, trabajó en una finca vitivinícola y murió en la Primera Guerra Mundial, antes de que su hijo cumpliera el año de vida. El niño huérfano, que vivió en uno de los barrios más pobres de Argel, pudo comenzar a estudiar y tener contacto con los libros gracias a una beca que recibían los hijos de las víctimas de la guerra. La filosofía de Nietzsche estuvo entre sus lecturas de formación. Se graduó en Filosofía y Letras con una tesis sobre la relación entre el pensamiento clásico griego y el cristianismo a partir de los escritos de Plotino y San Agustín.

“Durante su desempeño como periodista en Argel había denunciado la situación de los árabes, privados de la ciudadanía francesa y sometidos a distintos grados de explotación colonial; era evidente que el discurso universalista del que hacía gala Francia desde 1789 se veía desmentido por su práctica imperialista en Argelia o Indochina –recuerda Arias Maldonado en el prólogo de La noche de la verdad-. Para Camus, que publica en Combat una larga serie de piezas sobre la situación argelina después de que el Gobierno colonial reprimiera brutalmente las revueltas de Sétif y Guelma en la primavera de 1945, la democracia francesa no podía declararse cumplida si no se extendía al conjunto de los argelinos. (…) Camus urge a los franceses a decidirse entre el asimilacionismo democrático o la descolonización pacífica; un dilema entre cuyas alternativas tampoco él acaba de decidirse”.

Su postura respecto de Argelia se volvió más compleja cuando condenó que el Frente de Liberación Nacional (FLN) recurriera a la lucha armada y a los atentados para defender “una causa justa” usando “métodos injustos”. Entonces pronunció su famosa frase: “En estos momentos están poniendo bombas en los tranvías de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranvías. Si la justicia es eso, elijo a mi madre”. ¿Qué interés presentan hoy estos textos periodísticos de Combat a más de setenta y cinco años de su publicación? “El siglo XX se va alejando de nuestra vista. Sin embargo, nos sigue fascinando: tanto la lucha democrática contra el totalitarismo nazi como el brutal experimento comunista poseen una fuerza emocional y simbólica difícilmente parangonable –afirma Arias Maldonado-. Se trata, por añadidura, de conflictos humanos universales llamados a reproducirse bajo formas distintas; de ahí que aún nos miremos en el espejo de aquel siglo”.

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