El líder del torneo no pudo ante Patronato y dejó pasar una gran chance para alejarse del resto
El rival más duro es el propio Boca
A pesar de que fue el dominador de las acciones en la Bombonera, falló en el momento de definir el duelo y lo terminó padeciendo en el minuto final. La ventaja había llegado a través de Benedetto.
Benedetto cabecea por el segundo palo para marcar el gol de Boca, al final del primer tiempo.Benedetto cabecea por el segundo palo para marcar el gol de Boca, al final del primer tiempo.Benedetto cabecea por el segundo palo para marcar el gol de Boca, al final del primer tiempo.Benedetto cabecea por el segundo palo para marcar el gol de Boca, al final del primer tiempo.Benedetto cabecea por el segundo palo para marcar el gol de Boca, al final del primer tiempo.
Benedetto cabecea por el segundo palo para marcar el gol de Boca, al final del primer tiempo. 
Imagen: Julio Martín Mancini

El horizonte aparecía despejado, para que el desembarco con gloria sea más próximo para Boca. Sin embargo, el vuelo del equipo tuvo turbulencias ante Patronato, y el destino no tendrá un arribo tan sencillo. Si bien no se pudo lucir como ante Vélez, controló a su adversario hasta cerca del desenlace, cuando las desatenciones -las mismas que le costaron la derrota frente a Talleres- lo privaron de una victoria que podría haber sido tranquilizadora para lo que resta del certamen. El gol de Arce en el minuto final terminó llenando de impotencia a un equipo, que sintió la igualdad como una verdadera derrota.

La capacidad ofensiva que suele exhibir el conjunto de Barros Schelotto se vio reducida por la buena disposición táctica de los entrerrianos, que apostaron a ubicar mucha gente en el mediocampo para ensuciar el juego del rival. De todas maneras, el premio que se llevó Patronato fue demasiado. De los dos remates que tuvieron dirección hacia el arco de Rossi, uno terminó en el gol de Arce.

El que tuvo la iniciativa permamente fue Boca, que cuando se dio cuenta que su adversario se cerraba mucho por el centro, comenzó a abrir la cancha para desequilibrar por los costados. En ese aspecto, fue importante el trabajo tanto de Solís como de Pavón, quienes se desprendían por las bandas y superaban a sus marcadores con frecuencia. El inconveniente fue que en muchas ocasiones, ambos no podían terminar con acierto las jugadas, y sus compañeros quedaban desorientados ante la indefinición de las acciones.

En una que Solís pudo resolver correctamente, su envío finalizó con el gol de cabeza de Benedetto, cuando se jugaba el último minuto del primer tiempo. 

Ante la ausencia de Gago, el fútbol del líder se apoyó en el aporte creativo que podían ofrecer Pablo Pérez y Bentancur. Cuando ellos se juntaban aparecían los mejores momentos del equipo. Por intermedio de los dos, Boca llegó en varias ocasciones al arco rival, pero no pudo resolver con precisión frente a Bértoli. Y de la misma manera que le sucedió ante los cordobeses, se fue quedando sin reacción para ir en busca del segundo gol. Eso fue lo que incentivó a Patronato para intentar la hazaña.

Lo que le viene ocurriendo seguido a Boca es que cuando juega de local, no logra desplegar el mismo nivel que cuando lo hace de visitante. Y si bien controló el desarrollo sin inconvenientes, la diferencia de apenas un gol le permitía a Patronato mantener la expectativa. 

El colombiano Wilmar Barrios realizó un despliegue tremendo en la zona media, y a fuerza de recuperación de pelota y entregas precisas, se fue convirtiendo en el hombre más destacado del partido. 

Pavón realizó una gran maniobra por la derecha, pero en el momento de definir encontró bien ubicado al arquero, que le impidió estirar la ventaja. La falta de contundencia lo terminó pagando caro. Y en una salida rápida de los entrerrianos que encontró mal parada a la última línea de Boca, Arce apareció para marcar un empate que se gritó como un triunfo.

Más allá de que Boca continúa en la punta en soledad, actuaciones como la de ayer impiden que el plantel se apodere del convencimiento necesario para llegar a un nuevo título. La oportunidad de despegarse del resto la tuvo muy cerca y la dejó pasar. Cuando faltan diez fechas para la finalización, habrá que ver si una nueva chance desperdiciada termina siendo perjudicial para la coronación.