Finalmente, llegaron a su término las mezquinas 48 horas de descanso entre partido de Copa de la Liga y partido de Copa Libertadores que motivaron el enojo de Miguel Ángel Russo: este martes, desde las 21.30 (televisación de ESPN), sus dirigidos se enfrentarán a Barcelona de Ecuador, cuando Boca dispute su tercera cita de la máxima competición continental, esta vez frente al otro líder del Grupo C.


Ambos conjuntos ostentan puntaje ideal (seis puntos cada uno) tras ganarle con autoridad a Santos de Brasil y The Strongest de Bolivia en las dos primeras fechas, pero el primer puesto le corresponde a los ecuatorianos por diferencia de gol (+6 contra +3).

El partido, tan sólo dos días después de la clasificación del conjunto xeneize a cuartos de final del torneo doméstico, tiene su importancia especial: si hubiera un ganador, quedaría con un pie y medio en los octavos de final de la Copa, que se jugarán a partir del segundo semestre del año.

Tal importancia fue parte de la razón que motivó las críticas del DT, consultado sobre la escasa recuperación entre un juego y otro. "Jugar cada 48 horas es un castigo para los jugadores y le rompe la cabeza a los técnicos", había señalado el entrenador, quien además analizó la gravedad del contexto: "Cuesta mucho viajar, no es algo simple, y todo es peor en este marco con los hisopados, convivir con el coronavirus... Somos seres humanos".

Lo cierto es que, en ese sentido, Boca atraviesa una buena racha de resultados pero trae un importante desgaste producto de esa acumulación de partidos entre el ámbito local e internacional. Tras cinco juegos en 16 días, todos transformados en victorias, Russo avisó que probablemente haga rotación en Ecuador, algo que definirá en las horas previas al partido, cuando compruebe el estado físico de su dirigidos.


Al vuelo de siete horas rumbo Guayaquil, que partió el domingo un rato más tarde del triunfo ante Lanús en la Bombonera, no se subieron Agustín Almendra ni el colombiano Sebastián Villa. Sí lo hizo Carlos Tevez, aunque probablemente no juegue desde el inicio en el duelo de punteros previsto en Guayaquil.

Por el lado de Barcelona, el equipo del momento en Ecuador y campeón del fútbol de su país, cuenta con un neto corte argentino. Su DT, el cordobés Fabián Bustos, cuenta con seis compatriotas en el plantel. El arquero Javier Burrai, con pasado en Sarmiento de Junin y Gimnasia de Jujuy; los mediocampistas Sergio Lóez -surgido de Temperley-, Michael Hoyos -iniciado en Estudiantes de La Plata- y Leandro Martínez -nacido en San Martín de Juan-. Los otros dos son símbolos de la institución, con nacionalidad ecuatoriana: el "Pony" Matías Oyola, exRiver e Independiente, y el rosarino Damián Díaz, talentoso organizador que tuvo un paso sin suceso por Boca en la temporada 2008/09.


Los conducidos por Bustos, que ocupan actualmente el segundo puesto del torneo ecuatoriano -a dos puntos del líder Emelec-, sólo perdieron un partido de los 12 que llevan disputados en lo que va del año. Fue 1-2 ante Deportivo Cuenca, el 8 de abril pasado. Bustos, que desarrolló toda su carrera como DT en la tierra del paralelo, condujo al equipo rumbo a la consagración nacional en 2020 y un año antes hizo lo propio con el modesto Delfín.

Boca, seis veces campeón (1977, 1978, 2000, 2001, 2003 y 2007), y Barcelona, finalista en 1990 y 1998, se enfrentaron cuatro veces por la Libertadores en las ediciones de 2003 y 2013. El club argentino se mantiene invicto ante el cuadro de Guayaquil con un saldo de tres victorias y un empate.