El coronel retirado del Ejército Walther Klug Rivera, condenado por delitos cometidos durante la dictadura pinochetista en Chile, se encuentra prófugo y estaría en Argentina. Ya se había fugado a Europa en 2015, antes de su ingreso al penal de Punta Peuco por ser responsable de asesinatos en el caso Endesa. Seis años después lo volvió a hacer para evitar cumplir una condena por violaciones a los Derechos Humanos.

La situación fue informada por la agrupación Londres 38, que dio a conocer que Klug burló nuevamente a la Policía de Investigaciones (PDI), para cruzar las fronteras. La ministra extraordinaria de causas de violaciones a los DD.HH. de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza, dictó una orden de captura internacional a la Interpol. 

Tras su primera fuga, Klug fue extraditado a principios del 2020 por el secuestro del alumno de la Universidad de Concepción, Luis Cornejo Fernández, en 1973. No obstante, la causa fue desestimada por la Justicia a finales del 2020, por lo que el represor quedó en libertad. La condena por el caso Endesa aún no había sido resuelta. Finalmente el genocida fue sentenciado por su participación en el secuestro, homicidio y desaparición de 23 trabajadores de las centrales hidroeléctricas de El Toro y El Abanico en el sector cordillerano cerca de Los Ángeles.

Durante cuatro años Klug vivió tranquilamente en Alemania, en un pueblito pintoresco en las orillas del río Rhin, a 100 kilómetros al sur de Colonia. En un viaje a Italia, en el verano de 2019, la policía detuvo al chileno-alemán buscado por la Interpol. A principios de febrero de 2020, Italia extraditó a Chile al ex oficial de 69 años de edad, que ahora estaría prófugo en Argentina. 

Tras el golpe de Estado en 1973, el entonces teniente de 23 años, Walther Klug Rivera, organizó un campo de detención y tortura en las caballerizas del Regimiento de Infantería No.3 de Montaña Los Ángeles“. Cientos de prisioneros fueron torturados en ese espacio, muchos de ellos asesinados. Klug visitaba constantemente la cárcel local buscando prisioneros para trasladarlos al regimiento. Según organizaciones de derechos humanos, la mayoría de los más de cien desaparecidos de la región Biobío pasaron por ese campamento.

Prisioneros que lograron sobrevivir caracterizaron a Klug como particularmente brutal y sádico. La abogada de derechos humanos Patricia Parra, que representa a familiares de desaparecidos, explicó que el genocida junto al comandante del Regimiento, Alfredo Rehren Pulido, y al jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), Patricio Martínez Moena, eran los responsables principales de tortura y asesinato en esa base militar.

Sin embargo, Klug pudo continuar su carrera, incluso finalizada la dictadura, y ascendió al cargo de coronel. Recién en octubre del 2014, poco después de su jubilación, la Corte Suprema de Chile lo condenó a diez años y un día de prisión en el denominado caso ENDESA