Fiambalá, la ciudad catamarqueña que abre el paso hacia Chile, cuenta entre sus atractivos con la Ruta del Adobe, de la cual forma parte la Iglesia de San Pedro, Monumento Histórico Nacional desde 1941, y que será reabierta mañana, día del santo.

La restauración integral, que incluyó el campanario, el órgano y las imágenes,contó con un presupuesto oficial de 7.310.887. La nación financió un 70% y el otro 30% lo aportó la provincia.

El edificio, inaugurado en 1770, es el corolario de la Ruta del Adobe, un tramo de 55 km de la RN 60 entre Tinogasta y Fiambalá, en el que se pueden también apreciar, entre otras muchas construcciones, la capilla del Mayorazgo de Anillaco, patrimonio provincial, y la iglesia Nuestra Señora del Rosario, por solo mencionar dos singularidades arquitectónicas que son emblemas del sincretismo religioso y cultural de la zona.

F. Catamarca/12.

Historia

El historiador Gabriel Quiroga, contó a Catamarca/12, los hechos que propiciaron la construcción del pequeño templo, donde se mezclan historia y leyenda. “Lo que a nosotros nos contaron desde niños, tenía muchas fábulas. San Pedro habría llegado en carreta de bueyes, y cuando llegaron a Fiambalá no podían seguir por el peso que ejercía San Pedro en la carreta”, cuenta Quiroga.

Lo cierto es que el capitán y comerciante español Domingo Carrizo, en uno de sus viajes pasó por San Pedro de Atacama, donde encontró la imagen de San Pedro en la iglesia de ese pueblo. Carrizo comenzó a tener visiones, donde el santo le hablaba en los sueños y le pedía que lo llevara a las tierras blancas donde él quería reinar. El capitán le contó al cura del pueblo estos sueños y le pidió que le diera el santito. Ante la negativa del cura, el hombre resolvió por las suyas y robó el San Pedro.

Denunciado por el cura, Carrizo y sus hombres comenzaron a ser perseguidos. Se supone que entraron desde Bolivia, por Antofagasta de la Sierra. Cuando estaban a punto de ser atrapados, el viento zonda o viento amarillo que levanta fuertes tormentas de arena, borró los rastros y así pudieron escapar. Este es el primer milagro que se le otorga al santito. El segundo, es el que escuchó Quiroga desde niño: las bestias se detuvieron frente a lo que hoy es la iglesia, porque San Pedro quería quedarse en ese lugar. Aunque lo más probable, aclara el historiador, es que exigidas por la huida y el largo viaje, las mulas o caballos, ya no podían continuar.

La iglesia fue construida como una réplica de la de San Pedro de Atacama, donde estaba el santo originalmente, y allí descansan los restos del mentado Domingo Carrizo.

Imagen de San Pedro que Domingo Carrizo trajo hasta Fiambalá.

Patrimonio

Además de la arquitectura, la iglesia cuenta entre sus bienes con once pinturas traídas desde Perú, que pertenecen al estilo cuzqueño del siglo XVIII. También resguarda imágenes de vestir de tamaños medianos y pequeños y crucifijos de la época colonial. Según la tradición, todas llegaron junto a la imagen del patrono.

El San Pedro en cuestión es un santito articulado hecho de madera, de 85 cm de altura, y está sentado en un sillón de madera hecho a su medida, tiene corona, cruz papal y llaves de plata, un anillo de oro, y un calzado n° 22, que por ser un santo caminador, sus promesantes le reponen cada año para su fiesta.

Detalle de la inscripción de 1770. (F. Catamarca/12).

Arquitectura

El templo constituye uno de los pocos ejemplos auténticamente virreinales de la región, según explica el estudio del proyecto de restauración. Su arquitectura es rústica, para la edificación de la nave única se apoyó sobre las vigas de madera un techo de cañas atadas con tiento y sobre estas se colocó una capa de cortaderas cubierta por una última mano de barro.

Sus paredes de adobe miden aproximadamente un metro de espesor. La escalera de acceso al campanario está construida en una vara de algarrobo tallada. También son de madera de algarrobo las puertas y los tirantes del techo.

En el dintel de la puerta se lee la inscripción: "Año- Hizo el Cap. J.H.S. Domingo Car. 1770".

Mañana, el pueblo de Fiamabalá estará de fiesta, celebrando su fe y la puesta en valor de un importante patrimonio cultural. La intendenta, Roxana Paulón, expresó al respecto: “La recuperación del Monumento Histórico Nacional de la Iglesia de San Pedro tiene un valor religioso y cultural muy importante para nuestra comunidad. No solamente se restauró la iglesia en su totalidad, sino también se colocaron las campanas similares a las originales realizadas en Rosario, Santa Fe; así como la puesta en valor de la plaza de San Pedro, que armoniza con la obra restaurada”, remarcó.