La economía mundial se enfrenta a una recuperación cada vez más débil. Los problemas se observan tanto en las economías maduras como en los países emergentes. La situación de los países no desarrollados resulta ser la más alarmante: recibieron el principal impacto de la crisis sanitaria y ahora tienen las mayores dificultades para recomponerse por la falta de vacunas y un menor margen de maniobra para hacer política económica.

El último informe del Instituto Internacional de Finanzas muestra este panorama con datos precisos. No sólo se ajustaron a la baja las proyecciones de crecimiento para 2021 y 2022 sino que se plantearon datos alarmantes sobre la situación sanitaria de los países pobres. Nigeria es uno de los casos extremos: tiene menos del 5 por ciento de su población vacunada.

Asimetría

El documento considera que la recuperación mundial será asimétrica y por este motivo se continuarán ampliando las inequidades sociales. Los emergentes parecen haber entrado en una fase de “estancamiento estructural” y para el próximo año no tendrán la ayuda de los precios de las materias primas. El centro de estudios estima para 2022 una baja del valor del petróleo, de los metales y de los commodities de alimentos.

“Vemos una recuperación frágil y desigual en los mercados emergentes debido a la retirada anticipada del apoyo a las políticas en algunos países y grandes diferencias en el progreso de las campañas de vacunación, causadas principalmente por restricciones de suministro”, resumieron en el Instituto Internacional de Finanzas.

Sólo la mitad de los países del mundo volverán a tener a final de 2021 un PIB igual o mayor al de 2019. Es decir, un nivel prepandemia.

Riesgos

La cifra puede empeorar por las vulnerabilidades que persisten ante nuevos shocks sanitarios. “Hubo varias olas de la covid-19 en 2021 e incluso en países con tasas de vacunación relativamente altas. Es posible que se repitan a medida que se desarrollen nuevas variantes, lo que expone a muchas economías emergentes a una recuperación intermitente”. El cambio en las condiciones de liquidez financiera global sería otra de las vulnerabilidades importantes.

Las conclusiones del documento son que los datos de crecimiento del PIB global para este año del 5,8 por ciento (tras la caída del 3,3 de 2020) están distorsionados. Esconden un fuerte arrastre estadístico y poco crecimiento genuino. Al mismo tiempo muestran una importante inequidad por las dificultades para rebotar de los países más pobres. Por ejemplo economías como Filipinas van a terminar 2021 con un PIB 6 por ciento menor al del 2019.

En los países desarrollados la salida de la crisis sanitaria y económica tampoco se encuentra asegurada. Son cada vez más los analistas que observan un problema de mediano y largo plazo en países como Estados Unidos. Los conflictos pueden pensarse a través de una combinación de factores: la suba de los precios, elevados niveles de deuda y nuevas dificultades para cerrar cuellos de botellas que en parte responden a un problema en la forma en que se organiza el sistema logístico internacional.