Las unidades febriles de urgencia (UFU) de la Ciudad de Buenos Aires vivieron este martes otro día de saturación en una jornada marcada por la nueva disparada de casos de covid-19. Con cuadras de filas desde temprano en la mañana, los pacientes que se acercaron a las UFU porteñas para testearse debieron esperar horas bajo el calor y en algunos casos no llegaron a ser atendidos. "Incontenible", "saturación", "desborde", son algunas de las palabras con las que calificaron a la jornada las fuentes de los centros de salud consultadas por Página 12, que atribuyeron la gravedad del escenario a la falta de personal en un día en el que la Ciudad registró 6.084 nuevos contagios de los más de 33 mil a nivel nacional. "Esto era previsible. Venimos diciendo desde septiembre que no reduzcan el personal", advirtieron trabajadores de los hospitales y reclamaron la apertura de nuevos centros de testeo.

"La cantidad de pacientes que están viniendo a hisoparse es prácticamente incontenible". La palabra de Juan Carlos Cisneros, subdirector del Hospital Muñiz, fue una de las primeras en escucharse durante la jornada del martes. En declaraciones a Radio Metro, el médico calificó así lo que sucedía en la UFU de su centro de salud y que se empezaba a ver desde temprano en el resto de las 20 unidades que hay en CABA: largas cola que en algunos casos llegaban a abarcar varias cuadras. "Las UFU están saturados y no se le puede dar respuesta a todo el que viene a pedir un testeo. Las colas siguen y se están dando números para testeos determinados", contó a Página 12 Ricardo Solari, secretario general de la Asociación de Médicos Municipales (AMM), ya por la tarde del martes. 

"La capacidad del recurso humano que tienen hoy las UFU es limitada, así que se dan números en las filas hasta llegar a cubrir esa capacidad. No solamente se testea sino que hay que procesar los tests, entonces se satura", agregó el integrante de la AMM, que viene reclamando por la situación de las UFU desde la semana pasada, tras la agresión sufrida por un médico del Hospital Santojanni. "La solución es abrir más centros de testeo fuera del ámbito hospitalario", aseguró Solari.

En los últimos días, el Ministerio de Salud porteño anunció que abriría unidades móviles de apoyo en el Santojanni, el Tornú, el Rivadavia y el Pirovano. La semana pasada ya había anunciado la apertura de un centro de testeo "peatonal" en La Rural --donde ya funcionaba uno vehicular-- y otro en Costa Salguero. Desde entonces no se informó la apertura de ningún otro centro de testeo. Según cifras del propio GCBA, en solo diez días se registró un aumento del 73,3 por ciento en la demanda de hisopados.  

Las UFU de los hospitales Rivadavía, Durand y Pedro de Elizalde fueron algunas de las más complicadas este martes. En el centro de salud de Recoleta la cola superaba las dos cuadras en la mañana del martes, con esperas de más de una hora. Consultado por este diario, un trabajador del Rivadavia calificó la situación con una sola palabra: "Saturada". "En el Durand la gente está esperando con 33 grados de calor, algunos descompuestos, otros en reposera. Falta personal médico y están obligando a las enfermeras del hospital a hisopar", contó por su parte Héctor Ortiz, delegado de ese centro de salud y del Elizalde. 

"La cola no cesa, no hay médicos, no hay insumos, falta personal, no creo que lleguen a atender a todos", agregó y sostuvo que "esto era previsible, venimos diciendo desde septiembre que no reduzcan el personal". Por la tarde del martes, en el centro de salud de Caballito la cola alcanzaba una cuadra. "Están todas las UFU reventadas. Llegan todos los días alrededor de 300 personas, de las cuales se atiende a un 50 por ciento y el resto se tiene que derivar a otros centros o se los envía de vuelta a su casa", añadió Ortiz. 

El promedio de personas que llegan a atenderse durante una jornada es en general el mismo para las unidades más concurridas de la ciudad. "Hay entre 300 y 400 testeos por día, dependiendo la capacidad de las UFU, y más de ahí no se puede resolver", detalló Solari. En el caso del Elizalde (ex Casa Cuna), al mediodía del martes la fila que comenzaba sobre la Avenida Montes de Oca, con un carril cortado, llegaba a dar la vuelta en la esquina de Caseros. "Desborda la UFU", señalaron los trabajadores de ese centro de salud y advirtieron que los contagios también aumentan entre el personal.

"Otra de las cosas importantes es comunicarle a la gente que vaya a las UFU solo cuando son pacientes sintomáticos", explicó Solari. Es que las unidades "febriles", como lo indica su nombre, están destinadas a los pacientes que tienen síntomas. Para aquellos que no tienen síntomas pero son contacto estrecho están los Centros de Testeo y los dispositivos del DetectAr. "El Ministerio de Salud debería comunicar mejor que las UFU son unidades de urgencia para gente con síntomas", advirtió Solari.