Los presentó Pedro Lemebel, en una suerte de cumbre de genialidades sudacas transfrontera. Cupida profana de la maledicencia, la Lemebel sabía lo que hacía. Hubo flechazo. Fernando leyó a Marcelino y Marcelino leyó a Fernando. Se escucharon, se admiraron, se invitaron y visitaron, fueron familia. A los dos los hermanan los márgenes: su punto de encuentro es el borde; el lugar por donde pasan sus escrituras es el cuerpo.

Y la lengua. Lenguaraces ambos, verborrágicos irredentos. A fuerza de tanto cruzar frontera, Freire habla un portuñol salvaje. Noy habla el lenguaje de los intersticios, zarandeado a pura cadencia orillera. Por supuesto, se entienden, porque lo que se genera entre los dos es una suerte de intertextualidad atávica, un juego de vasos comunicantes por los que pasan las mismas rabias y desvelos.

No hace falta reponer hoy sus trayectorias para dimensionar el lugar que ocupan Freire y Noy en el ámbito cultural brasileño y argentino y más allá. Hay vidas y obras que sólo pueden celebrarse: Marcelino Freire y Fernando Noy -por estricto orden alfabético- son muchos en uno y juntos son un montón.

La potencia del grito: ¡Fuera Bolsonaro! ¡Fuera homófobos!

Si existe una voz compartida, un modo de decir Freire-Noy, ese modo es el grito. No el ruido, no lo estentóreo ni el alto voltaje decibélico porque sí, sino el grito como impulso y decisión política de alzar la voz y decir alto y claro aquello que pretende silenciarse. Cuenta Fernando que nació ochomesino, con el cordón umbilical dándole tres vueltas al cuello, y que ese ahogo primigenio vital fue el que le dio la voz. Marcelino relata que su madre cuando hablaba, gritaba, y que fue esa experiencia doméstica, ese tono de la voz materna el que le dio la fuerza para decir las cosas.

¿Qué es lo que querrían gritar hoy Fernando y Marcelino? ¿De dónde sacan en estos tiempos la potencia con la que construyen sus gritos?

Fernando Noy: Ciertos gritos superpoderosos que también incluyen la categoría del silencio, porque permiten expresar subterfugios, razones, otros lunfardos inesperados. Como Freire y yo, que compartimos una misma lengua, no simplemente portuñola, con todo lo que implica cierta expresión de nuestra cofradía hermanada por su diversidad sexual en todo el planeta. Incluso, telepáticamente o con un simple guiño podemos gritar infinidad de estados, alertas o S.O.S. Porque al menos en mi caso, como Hécuba continuando la lucha durante la caída de Troya, soy capaz de gritar, autocelebrándome: aún estoy viva, en un yo plural donde caben todes los que ya sabemos quiénes somos.

Marcelino Freire: “¡Fuera Bolsonaro!", "¡Fuera negacionistas!", "¡Fuera fascistas". Voy a aprovechar tu pregunta aquí para gritar: “¡Fuera homófobos!”, “¡Fuera racistas!” En lugar de llorar, creo, yo nací gritando. Mi grito viene desde allí. Ha sido la voz que más escucho desde siempre. La voz del grito. Mi madre gritando contra el hambre, contra la injusticia. Nadie pudo contener ese grito. Toda mi respuesta está en el grito. Y "¡Fuera, Bolsonaro!" otra vez. Se oyó, ¿no?

El arte como militancia

Los dos son —nos permitimos acá el rótulo justamente para reivindicarlo— artistas de periferia. Dos que parecen entender el oficio del arte como una militancia de agitación permanente desde los márgenes. Freire, desde Pernambuco, hermanado con los movimientos perifércos de São Paulo, de los saraos a los festivales literarios, de los festivales a los personajes siempre al margen de sus libros. Noy desde el borde mismo del arte, desde su ascendencia orillera a la efervescencia del under porteño, décadas de una trayectoria a la altura de todo lo que quiso, desde el sótano.

¿Dónde ubicarían hoy, en un mundo de fronteras oscilantes que nada en las aguas de lo incierto, los conceptos de centro y periferia?

M.F.:Mi comprensión del mundo parte de mi origen, de donde vengo, de mi casa, del Sertão de Pernambuco. Dondequiera que voy, llevo mi lugar conmigo. Ese lugar es mi centro. Es él quien me pone en el "centro", en el eje. A donde voy, estando en Argentina ahora mismo, me rodeo de gente que tiene esa mirada apartada del mundo, esa mirada al margen, esa mirada llena de poesía. Poesía subversiva, poesía revolucionaria. La periferia del mundo siempre ha sido mi centro.

F.N.: Artistas de la vida siempre al margen sin el cual, el propio centro tampoco existiría y en el que nos sabemos menos condicionados por reglas perimidas, hipócritas e incluso demoledoras de la verdadera libertad absoluta. Patria aparte sin límites ni fronteras como un mismo mar, girando por el universo.

“Usted no sabe cómo cuesta encontrar el amor”, escribió Lemebel en su Manifiesto. Hablemos de amor. Justamente, en un mundo cada vez más individualista en el que tanto parece costar establecer vínculos y hablar de afectos. Amor al arte, a la poesía, al oficio, amor erótico, el que quieran, el que les salga. Hagamos una pausa y digamos alguna cosa sobre el amor.

M.F.: —Amor es un mordisco de un perro pitbull que le quitó el muslo a Laurinha y la mejilla a Felipe. El amor es el tiro que se disparó en el pecho del hijo de doña Madalena y el pecho del niño parecía una flor. Amor, el mismo Cristo que nos enseñó: si no hay sangre, hijo mío, no es amor. Todo para decir que se habla mucho del amor y se practica muy poco. La iglesia no practica casi nada de amor. La política está en contra del amor. El dinero pone precio al amor. Quiero inventar otra palabra para el amor. Por eso escribo…

F.N.: —El amor todo lo cura y a veces también se vuelve todo locura. Yo elijo el amor por la poesía, sin el cual nada existe no sólo en las artes sino en cualquier asunto, aunque estamos todavía muy lejos de que ese amor sin comillas sea más poderoso que el horror con el cual pareciera competir. De cualquier modo, apuesto toda mi vida a que siempre acabará venciendo. Fuerte como la muerte es el amor, dicen las profecías y allí, al fin, logran dar en el blanco.

Freire y Noy, dos artistas poderosos y multifacéticos que fueron tocando todos los palos. También dos agitadores -o agitados- culturales. Fernando fue invitado a la “Toca Literária” organizada por Marcelino hace un año, ambos coincidirán este viernes 4 de marzo en el evento “Lecturas cruzadas. Poetas profanos”, en Casa Brandon.

Noy y Freire estarán cruzando lecturas esta noche en Brandon

 

La urgencia del agite cultural


¿Cómo ven la movida cultural local y cuál es el rol de la gestión cultural en estos agitados tiempos pandémicos?

F.N.: —Todos los sótanos el mismo cénit, porque le crecieron alas como a un fénix de arco iris y eternidad. Allí vamos siempre juntos a Batato - Perlongher-Lemebel- Urdapilleta- Markova-Berkins- Sacayán -Gumier Maier, por sólo enumerar algunos nombres de nuestras Cimas Perpetuas , sin soslayar los que en verdad siempre nos tuvieron en cuenta y que ni pienso definir con ese rótulo infame como "heterosexualidad" que sólo intenta dividir y alejar lo que atávicamente es una misma, hoy tan dolorosa y castigada humanidad.

M.F.: Susy Shock, Naty Menstrual, Camila Sosa Villada, Victoria Antola, Le Tité. Hace poco vi al gran artista que es Le Tité (Noy fue quien me lo presentó). La revolución artística viene de ahí. Allá en Brasil tenemos a las maravillosas travestis Valéria Barcellos, Linn da Quebrada, Luh Maza, Amara Amoira (que será estrenada en Argentina por Mandacaru con traducción de Lucía Tennina). Tenemos que decir cada vez más de qué lado estamos en esta lucha. Llegó la pandemia y nos pidió esto. Mi respuesta es: veo todo lo que me rodea con ojos de hermandad, de complicidad, de urgencia. Mi agitación cultural es cada vez más LGBTQIA+, contra el racismo, contra los reaccionarios. Y es tan bueno saber que no estamos solos, solos, solos…

Por último, un adelanto del “cruzadito” que nos espera el viernes: Marcelino Freire, ¿quién es Fernando Noy? / Fernando Noy, ¿quién es Marcelino Freire?

F.N.: —Ese "cruzadito" es nada menos algo que vos misma acabás de mencionar con la rutilante y preciosa, aunque algo soslayada, palabra “sarao”, ahora también devenida charla- show, carnaval de recuerdos en la punta de la lengua, de lo cuales incluso algunos se vuelven futuro. Así como desde siempre me fasciné por ir escuchando a lo largo del tiempo todo aquello que me llamaba la atención, junto a "Marcelinoy y Fernanreire" nos iremos intercambiando maracas y antifaces para que celebrar otra vez se vuelva posible. Nada menos que por medio del lenguaje, ese poderoso "boca a boca" siempre necesario. Como una especie de encuentro entre Troles Notables coincidiendo con Peter Brook y su insoslayable film inspirado por Gurdieff. O, también, "Conocimiento por los abismos", del magistral poeta Henry Michaux. Etc. Al mismo tiempo, fusionar ambos países tan poderosos dentro de Nuestra Patria Grande que por suerte ahora nos toca develar reunidos por medio del coloquio y una inusual celebración sin límites previstos. ¡Así sea!

M.F.: —Fernando Noy es "Nosotros". "Nóis" es una expresión utilizada en Brasil por la periferia, para decir que en esta lucha "somos nosotros para nosotros". Es Noy para nosotros. Noy siempre. Noy es plural. Noy va más allá. Noy está al frente, siempre lo ha estado. Vi a Le Tité llamar a Noy "mamá". Noy es la madre de todos, todos, todos nosotros. Quien me presentó a Noy fue Pedro Lemebel, otra poderosa inspiración en nuestro camino. Llevé a Noy a la Balada Literária, en 2014, y tuvo mucho éxito allá en São Paulo. Noy y Lemebel son parte de mi familia. Verdadera "familia", no la familia instituida. Hablo de la familia desvalida, de la familia "descontenta", AMEN.

“Lecturas cruzadas. Poetas profanos”

Marcelino Freire (Brasil) y Fernando Noy (Argentina)

Viernes 4 de marzo 21hs

Casa Brandon: Luis María Drago 236. Villa Crespo.

*Entrada a colaboración*