Un cortometraje santafesino en la Cinemateca Francesa, la posibilidad de abrir fronteras
El cine es una patria aparte
El cineasta Emiliano Ovejero coordina con un colegio un proyecto sobre la relación de los chicos con el cine y lo lleva a Francia.
Ovejero y los estudiantes sanlorencinos durante la elaboración del proyecto.Ovejero y los estudiantes sanlorencinos durante la elaboración del proyecto.Ovejero y los estudiantes sanlorencinos durante la elaboración del proyecto.Ovejero y los estudiantes sanlorencinos durante la elaboración del proyecto.Ovejero y los estudiantes sanlorencinos durante la elaboración del proyecto.
Ovejero y los estudiantes sanlorencinos durante la elaboración del proyecto. 

"La Cinemateca Francesa de París tiene el placer de invitarlo a la 23ª edición de Cinema, cent ans de jeunesse", dice la tarjeta. Allí se lee sobre los países partícipes; entre ellos, Argentina. Es un encuentro internacional organizado para niños y adolescentes. El miércoles próximo, la pantalla mítica de ese lugar dará luz al cortometraje Vueltas inesperadas, realizado por alumnos de 4º y 5º año del Colegio San Carlos, de la ciudad de San Lorenzo. El impulsor de tamaña tarea es Emiliano Ovejero.

"Es un trabajo, una dedicación, una voluntad, es algo ligado al amor al cine, a los chicos, a construir espacios que estén buenos, en donde se pueda, a partir de un esquema de trabajo, encontrar al cine en tanto arte", le dice Ovejero a Rosario/12. El corto es consecuencia de un programa pedagógico que la Cinemateca Francesa impulsa desde 1995, dedicado a "desarrollar en espacios educativos la enseñanza del cine en tanto arte; son talleres que se desarrollan durante el ciclo lectivo, para chicos de 6 a 18 años. Actualmente hay 14 países, la mayoría europeos, también de Asia, están Cuba, México, dos escuelas de Brasil, y por primera vez la Argentina participa a través del trabajo que estamos desarrollando con el colegio San Carlos", explica Ovejero.

Los chicos que visiten Francia el miércoles contarán con "visitas a la Cinemateca, al Museo de esa institución, a exposiciones, ellos mismos presentarán la película y van a estar con chicos de todo el mundo. Todo es a partir del cine. No valen las etiquetas, los géneros, sino algo muy interno, que tiene que ver con una huella que te genera las formas: escuchar algo, ver algo, establecer relaciones entre eso que se ve, por qué, cuestionarse", dice Ovejero. "A partir de octubre, el cortometraje estará en la web de Cine.ar. Hay que tener en cuenta que son los chicos quienes hicieron cada plano, quienes confeccionaron todo. Si bien en la primera parte trabajamos con un decoupage, en la segunda les propuse improvisar y que resolvieran sobre la marcha, porque me parecía que esa es también la manera de resolver la propia vida, donde no todo es tan controlado ni tan férreo".

 

"Los chicos no pueden creer que hayan hecho una película fruto del amor, de comunicación con el otro, y no mercancía".

 

Del repaso de su vida, sobresale en Ovejero una sensibilidad que asume al cine como tarea colectiva, humanista. "Mi pasión por el cine surgió en Rosario, gracias a Emilio Toibero, y por cuestiones de tendencias naturales miré a Europa. Me fui muy joven, sin ningún tipo de estructura económica ni nada planificado, pero nunca dejé de pensar en la tierra donde me crié y en las diferencias que hay entre las dos sociedades. Nunca separé nada, nunca viví un proceso de nostalgia ni de idealización de Europa, al contrario, me sirvió para ver que las cosas están complicadas en todos lados. Yo soy una de las personas que creen que el cine es una patria aparte. Cada vez que venía a la Argentina trataba de desarrollar algo de lo que veía allá. El cine toca en lo profundo de los corazones de cada espectador. Es por eso que me pareció siempre interesante destinarlo a causas nobles y a colectivos donde realmente están necesitados un poco más de otro tipo de apertura y comprensión. He trabajado en centros de día, lugares de tránsito, geriátricos, con diferentes tipos de estratos sociales, siempre desde el cine y de manera voluntaria. Me di cuenta de que tenía un trayecto y de que la gente se interesaba por lo que hacía".

‑Para los chicos debe ser una sorpresa sin límites.

‑Tal cual, desde el momento en que se les ofreció esta posibilidad, estuvieron a la altura. Hoy vieron la película y no pueden creer que ellos hayan generado una película que es fruto del amor, y no como mercancía, como normalmente se la entiende, sino como un proceso creativo, de comunicación con el otro, a partir de transfigurar ciertas ideas que son inconscientesen poesía, en forma; detrás de esa simbología hay algo muy importante que los chicos están diciendo, hay que escucharlos. Ese mensaje se va a pasar en la Cinemateca Francesa, también en la Argentina. Pero más allá de la importancia que significa la Cinemateca, ellos ven que se hizo todo a pulmón, eso quiere decir que hay una tendencia a valorar realmente un fruto que surgede algo interior así como de valorar la capacidad de los chicos con respecto al lenguaje audiovisual.

Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ