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Las manos a las obras
La cámara de la uruguaya Delfina Martínez captura imágenes de mujeres trans y travestis en sus horarios laborales en clubes, hospitales, fábricas y oficinas.

Recorrió pasillos legislativos, oficinas, hospitales y clubes. Peluquerías, fábricas y escuelas. Durante dos meses, con una Nikon prestada en el bolso, el ojo de Delfina Martínez caminó por Uruguay con la mirada fija en un objetivo: captar a identidades T en trabajos formales, sin pose, con una perspectiva casual dentro de sus horarios laborales: “Atravesada sobre todo por el hecho de que soy una mujer trans, lo hice con la búsqueda de sacar de la oscuridad a eso que resulta tan poco frecuente de ver, que es el acceso a un sustento por fuera de la prostitución”, dijo a SOY acerca de “Cuando travajar se escribe con v”, una muestra que se presenta hasta el 25 de junio en Casa Brandon. 

Según Delfina, sus fotos no son la “gran realidad”, más bien excepciones que merecen ser contadas, espacios donde se filtra un haz para la esperanza. La selección -de grano medio, en blanco y negro-, guarda un concepto: esta esperanza no quiere condescendencias ni actos de fe, sino abrirse paso desde una fuerza curtida en años de expulsiones del hogar, de esquinas frías, de adicciones para tapar el dolor. “La muestra se levanta como un documento social que reivindica el acceso a otras formas de ser. Cuando tu vida está 24 horas un contexto que te excluye, cuando tenés que pensar en ganarte un peso para solucionar lo que vas a comer mañana o pagar un día más de habitación, no te queda tiempo para ver que hay otras realidades posibles. Lo mismo pasa en el caso de los hombres trans, que directamente son invisibilizados y no se los reconoce. Apenas aparece alguna posibilidad, te das cuenta de que existen cosas que te gusta hacer y por pequeñas que sean te cambian la vida”, cuenta Delfina. 

Hace dos semanas que el parlamento uruguayo analiza una propuesta integral para personas travestis y trans, que incluye desde cupo laboral hasta acceso a la cultura, pasando por otras necesidades básicas como la vivienda. “Es muy difícil para nuestra comunidad, con todas las limitaciones que se dan, traspasar los 40 años. Desde la organización de la que formo parte, la Unión Trans del Uruguay, estamos activando para que esta ley se apruebe cuanto antes”, dice Delfina. Otro de los puntos de esta normativa habla de una reparación histórica: quienes hayan nacido hasta el 31 de diciembre de 1975 podrán solicitar un resarcimiento por haber sufrido criminalización  sistemática desde el Estado. Por otra parte, se reclama una modificación de la ley de identidad de género, que a diferencia de la argentina no se limita a un trámite administrativo y precisa de una aprobación judicial.

¿Proyectos? Delfina tiene muchos. Uno es hacer una reconstrucción audiovisual de la memoria trans en Uruguay, “para que aquellas que empezaron el movimiento cuenten en primera persona su historia y las peleas que han dado para afirmar su identidad”. También, a corto plazo, proyecta dedicarse al periodismo cultural, haciendo un curso primero y después entrando a la carrera de comunicación: “Quiero aportar desde el arte, disputar cuestiones dadas y dejar ver que todos y todas somos parte de la cultura”. 

Invitan: Unión Trans del Uruguay y Colectiva Lohana Berkins. Entrada gratuita y los horarios varían: pueden consultarse en facebook.com/casabrandon