Argentina es tierra de títeres y de titiriteros. Lo verifica un repaso por la gran producción que pudo verse este año en cartelera, y también por creadores fundantes como Javier Villafañe. Un premio que lleva su nombre –único en el país y en Latinoamérica dedicado a la disciplina– pone de relieve este arte, en lo que significa todo un reconocimiento a este desarrollo. Hoy a las 19.30, en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543), tendrá lugar la tercera edición del Premio Nacional Javier Villafañe a espectáculos de títeres y objetos para niños y adultos. La entrega de los galardones, que reunirá a artistas de todo el país, promete ser una celebración: la de una tradición en constante desarrollo y expansión. 
El motor del premio es el C. C. de la Cooperación Floreal Gorini, que no sólo mantiene todo el año una programación de alta calidad (con el desarrollo de compañías como El Nudo y el Grupo Kukla) sino que también sostiene un área de investigación teórica y práctica, un programa educativo que invita a escuelas de zonas de bajos recursos a funciones gratuitas, y edita libros como Títeres en palabras, antología que reúne obras para niños y adultos (El sueño del pibe, de Laura  Gutman, Rey Mono vs. Madame Esqueleto, de Ignacio Huang, Un hipo desafinado, de Mariana Trajtenberg, entre otras). Desde hace poco, además, el hall de entrada muestra un homenaje con una vitrina que exhibe los títeres de Javier Villafañe, donados por la familia del titiritero y escritor.
“Desde su creación este centro tuvo una opción muy importante por el títere y el teatro infantil; fue una decisión de tratar de aportar a este género milenario, que muchas veces estuvo subordinado”, destaca Juan Carlos Junio, director del espacio, a PáginaI12. “Somos un polo de la titiritesca en esta ciudad. Y en Villafañe, como en figuras como Osvaldo Pugliese o Tuñón, tenemos paradigmas, símbolos que elegimos para representarnos. Soñamos este premio desde siempre, pero esperamos diez años para instituirlo, en 2012: consideramos que teníamos que tener un grado de legitimidad para otorgar un premio. Y aquí estamos, en la tercera edición”, se enorgullece.
Antoaneta Madjarova es el alma mater de este “polo titiritesco”, con su trabajo coordinando el área de espectáculos para niños y el programa educativo del centro, y también dirigiendo premiados espectáculos como Circo Fokus Bokus. “Vine a un festival de títeres, 26 años atrás, y me fui quedando…”, se ríe la búlgara, que en su país estudió la disciplina a nivel universitario y aquí es docente en la Licenciatura en Artes Escénicas, enfocada al teatro de títeres y objetos, de la Universidad de San Martín. Otro entrevistado aporta al desarrollo del premio y de este centro cultural: el poeta Juano Villafañe, director artístico del Floreal Gorini e hijo de la figura homenajeada. 
–¿Cuál es la importancia de un premio para el títere?
Juano Villafañe
: –Todo premio es un campo de legitimidad y genera una relación de promociones sobre la disciplina. El títere forma parte del teatro, con una tradición romántica ambulatoria, que fue escuela en la Argentina con mi padre, también desde el concepto de la educación y el arte en la escuela. Mi padre fundó 700 teatros de títeres en 1940 en el país, lo que generó un acontecimiento artístico y permitió una tradición. Como campo de legitimidad el títere se incorpora a la cámara, al gran espectáculo, en los 60, con Ariel Bufano en el San Martín, se transforma en vanguardia con El Periférico de Objetos, con el antecedente de Elba Fábregas, mi madre, que fue la primera que sacó al títere de retablo. Con toda esta historia, todos los títeres, de marioneta, de guante, de varilla, de mesa, se multiplican en espacios escénicos nacionales, adquieren un nivel de producción muy grande. El premio se instala de alguna forma nuevamente en la promoción de ese hacer del títere. Es un estimulo a esa producción que viene desde hace años. 
Antoaneta Madjarova: –En la Argentina hay mucha producción de espectáculos para niños, en todos los géneros, y cuando nos premian, nos mezclan con los demás géneros. Ante tanta producción e investigación (aquí hay una carrera de formación universitaria en la Unsam, única en Latinoamérica, y ahora en el instituto de Artes Escénicas de la UBA también hay un área de títeres), nos pareció importante tener un premio que involucre a todos los creadores, no solo a los titiriteros: actores, escenógrafos, dramaturgos, realizadores, músicos, editores. Y darle alcance nacional, para apoyar la tradición artística de todas las provincias. En esta convocatoria participó el doble de provincias que en 2014. 
–¿Qué encontraron en este panorama nacional?
A. M.
: –Mucha calidad. Parece una frase hecha, pero nos fue difícil de verdad definir nominados y ganadores. 
Juan Carlos Junio: –Trabajamos mucho para estar en este lugar legitimado de decir “nosotros premiamos”. Convocamos un jurado de excelencia que trabajó mucho. Y observamos con alegría esa calidad de la que habla Antoaneta. Lo hacemos desde una visión ideológica, pero lo que te legitima no es eso, sino sostener una obra de gran calidad. Ahí está la clave: no solo colocar al títere en la calle Corrientes, también dejar desde este centro cultural una impronta. 
–¿Cuál es la potencia del títere, por qué genera esa magia?
J. V.
: –El títere funciona como un personaje inimputable, tiene todas las condiciones para ser protagonista para cualquier verdad crítica. Los más inimputables, los más revoltosos, han sido los títeres de guante. Fueron los que criticaron el poder. Y se puede meter preso al titiritero pero no al títere, que es el que dice las cosas. 



Quince rubros para festejar

El Premio Javier Villafañe resulta, ya en sus nominaciones, un gran reconocimiento para los que hacen títeres en la Argentina (y en el mundo, ya que este año se sumó la categoría “espectáculo extranjero” para las compañías que pasan por el país). En quince rubros, se premian las obras, los actores, actrices y titiriteros que las protagonizan, y también la producción de títeres y objetos, la escenografía, iluminación, coreografía, música y audiovisual, en lo que implica el trabajo de una cantidad de artistas de diferentes disciplinas. Habrá además un premio mayor a la producción completa (para adultos y para niños), premios a la trayectoria, excelencia artística y cantidad de público, y menciones especiales a Mauricio Kartun, Coco Romero, Los Títeres Bonomo, La Mirilla Producciones y Javier García, entre otros artistas y espacios. Y, por último, un premio especial otorgado por niños, de diferentes edades, que vieron 25 espectáculos y votaron por mayoría. Entre los nominados figuran este año obras para todo público como Los caminos invisibles de Silvina Reinaudi y Anatolia de Ana Alvarado, otras “para adultos” como Salvajada de Mauricio Kartun y La bella de los poetas de Eva Halac. También compañías como La Gorda Azul de Santa Fe, Tire y Afloje de Misiones, La Faranda de  Salta, Enclenque de Mendoza, Patatas XL de Entre Ríos, Fresca Viruta Títeres de Córdoba, Libertablas, El Nudo, el Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín y el elenco de la Universidad de San Martín.