LIBRO
Saltan las fichas
La División de Inteligencia de la Policía de la provincia de Buenos Aires funcionó entre 1957 y 1998. Para escribir Fichados, Cristian Prieto recorrió sus archivos desclasificados en busca de amores clandestinos e historias de persecución y espionaje.

Es marzo de 1980 y el parte policial anuncia que La Rami fue detenidx por la Brigada I de Morón, in fraganti, por infracción al artículo 68 de la ley 8031: HOMOSEXUAL. La Rami, Ramiro Frabrici en la vida pública, tiene un cargo respetado en la Comisión de Energía Atómica de Ezeiza, tarjeta que lx salva la mayoría de las veces de espantar las dudas sobre su moralidad. Por eso, hasta entonces no había pensado que con sólo entrar a un baño y acercarse a los mingitorios lx arrestarían, sin posibilidad a defensa, bajo la sospecha de incitar menores a la pederastía. A partir de esa noche decide dejar de nombrar a su Dios, a la Virgen y a los santos eyaculadores. Ya no cree. Y le cuesta pensarse a sí como una fruta podrida por el simple hecho de enamorarse de hombres, por desear a su mejor amigo, por buscar sexo en los baños como una pulsión de vida. La historia de La Rami es uno de los capítulos de “Fichados. Crónicas de amores clandestinos” (Editorial Pixel), el libro de Cristian Prieto que acaba de ser publicado y se suma a una bibliografía de revisión LGBT del pasado reciente.

Prieto se inspiró para sus historias en las horas y horas de catalogar fichas y expedientes junto al equipo de la Comisión Provincial por la Memoria, dentro de los cuatro millones de documentos que guardan los archivos de la ex División de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA), que funcionó entre 1957 y 1998. “Desde 2012 comencé un trabajo, en principio como inquietud personal, de buscar dentro de estos archivos palabras clave sobre persecución a la disidencia sexual en el periodo de la dictadura”, contó a SOY Prieto, que aprobó su tesis de Periodismo y Comunicación Social en la UNLP con este trabajo: “Como el caudal en esa época no era tan grande, empecé a investigar en todos los años en los que funcionó la DIPPBA. Al momento pude ver que con edictos, sin edictos, en dictadura y democracia, existen unos 200 registros de personas que fueron perseguidas por su ‘amoralidad’ o ‘conducta sexual desviada’. Pero todavía seguimos digitalizando esos archivos, ya que la cantidad de papeles es tremendamente grande”. 

En Fichados hay tres relatos que, si bien guardan el registro de ficción y preservan los nombres de los protagonistas, hacen guiño al estilo de los fichajes de la DIPPBA. Así como La Rami, por ejemplo, es catalogadx como pederasta, un profesor de Bellas Artes de la ciudad de La Plata comienza a ser investigado en 1967 y se lo registra como un “amoral sexual, que suele pernoctar con hombres de su edad y no se le conoce relación alguna con mujer”. También, entre persecuciones policiales y buchoneadas civiles, el libro filtra escenas de total calentura que fueron reales. La relación de amor clandestino que se narra entre un joven militante de nacionalidad alemana, recién llegado al país, y un oficial principal de la Bonaerense, fue desclasificada de los archivos para incluirse en el juicio que en 2011 inculpó a Luis Abelardo Patti, cuando se probaron sus vínculos con torturas en la comisaría de Escobar. 

En estas crónicas se retoma una pregunta que se repite en los estudios e investigaciones recientes de la época, acerca de si el aparato represivo tuvo un plan sistemático para personas LGBT. 

Desde tu experiencia en los archivos, ¿crees que existió tal plan?

Cristian Prieto: Hay muy escaso material, en el periodo de dictadura, de registro de las detenciones que se hacían a las maricas. Esto lleva a pensar que esas detenciones se hacían lo mismo, pero no había registro porque en ese momento parecía importar más dejar fichado si la persona detenida era un montonero, un miembro del ERP o de cualquier otra militancia política. Según los registros de DIPPBA, en cuanto a la persecución concretamente en la última dictadura, no podemos dar cuenta de algo sistemático. Sí en todo el período de los archivos podemos comprobar que más allá que no se tuvieran carpetas con una edición específica de amorales, el trabajo se hacía ‘de hecho’. Por ejemplo, se perseguía a una persona por razones políticas y de repente esa persona era amanerada o no se juntaba con personas del sexo opuesto: entonces se sumaba a la ficha que era homosexual o amoral sexual, lo que constituía un delito.

Pero lo sistemático también puede pensarse bajo otros parámetros: por ejemplo, pensar que las formas de organización en busca del deseo sexual fueron ignoradas en la historia por parecer, a priori, de poca importancia. “Si hiciéramos un museo de la memoria marica con cada uno de los calificativos con que nos han nombrado, con cada una de las aberraciones vividas en nuestros hogares, con los legajos de las mariposas en las instituciones educativas, eclesiales, policiales y empresariales, ¿quién nos podría discutir la persecución sistemática hacia nuestras cuerpas?”, se pregunta Prieto en la introducción.  

Estas crónicas tienen todas a homosexuales como protagonistas y se leen muy rápido, tanto que unx se puede quedar con ganas de más, a lo que Prieto promete que sí: “La idea es que haya al menos una segunda parte, tomando como eje el caudal de información que hay de tortas y travas, que también es muy grande y merece ser contado”.

Fichados se presenta el viernes 7 de julio a las 19 en La Grieta, 71 esquina 18 (La Plata).