El modo de gozar determina la sexualización
¿Cómo adviene el sexo en niños?
El psicoanálisis lacaniano sigue haciendo lugar al tiempo de la construcción de ficciones e invenciones de cada analizante en el lazo con su cuerpo. Laurent y J.A. Miller interpretan que los estudios de género responden al discurso universitario.
La convicción de estar del lado masculino o femenino parte de una decisión del ser.La convicción de estar del lado masculino o femenino parte de una decisión del ser.La convicción de estar del lado masculino o femenino parte de una decisión del ser.La convicción de estar del lado masculino o femenino parte de una decisión del ser.La convicción de estar del lado masculino o femenino parte de una decisión del ser.
La convicción de estar del lado masculino o femenino parte de una decisión del ser. 

La temática transexual se enlaza al interrogante que nos hizo hace unos años Mme. Judith Miller a los grupos de la nueva red Centro de Investigación sobre el Niño en el Discurso Analítico (Cereda): ¿Cómo adviene el sexo en los niños?

En el último capítulo de "Piezas sueltas", titulado "La relación corporal", en un diálogo con Eric Laurent, Jacques‑Alain Miller dice: "Sabemos que Lacan formuló que no hay relación sexual y deberíamos darnos cuenta que decir no hay identidad sólo es un paso más. En efecto, no se puede decir que no hay relación sexual y creer que dejamos intacta la cuestión de la identidad. No obstante, como bien lo señalaste, el propio Lacan tocó la identidad sexual al formular que La Mujer no existe. ¿No será que estos estudios efectúan una segunda generalización que extienden La Mujer no existe a todo el dominio de la sexualidad? La Mujer no existe y el hombre tampoco. Al fin de cuentas esa es la vuelta que agregan esos discursos que solo reconocen semblantes."

Eric Laurent y J.A. Miller interpretan que los estudios de género responden al discurso universitario, y que sustituyen identidad por el término identificación (los estudios de género pretenden que la identificación comande la identidad).

Del lado de la identificación hay artificio, semblante y modelo a partir del cual opera el proceso identificatorio. Así, se considera que para ser una mujer o un hombre se dependería del registro de las identificaciones.

Para el psicoanálisis, el hecho de tener un cuerpo implica que ese cuerpo goza. Nos sexualizamos a través del goce, del modo de gozar.

La convicción de estar del lado masculino o femenino parte de una insondable decisión del ser, de la que los analizantes adultos testimonian que se produjo en su temprana niñez.

En Argentina, otros ámbitos como el jurídico dieron curso legal al cambio de género en la documentación de niños que no están de acuerdo con su sexo anatómico.

Cada psicoanálisis constata que tener un pene o una vagina no determina la elección de Un goce u Otro, como tampoco ser hombre o mujer depende de nuestras identificaciones al imaginario social. La lógica de la sexuación de Lacan se basa en la función fálica y el goce, no sobre las identificaciones.

En el Seminario "Les non dupes errent" (Los no incautos yerran), Lacan afirma que el ser sexuado se autoriza por sí mismo. Y que la conclusión de cada uno no depende de la anatomía que le ha tocado en suerte ni de las identificaciones de género.

En "Biología Lacaniana", J.A. Miller subraya que cada niña o niño tiene que inventar su manera de imaginar su sexo y el Otro, de acercarse o huir de él. No hay, a nivel de la vida inconsciente, complementariedad ni armonía.

Si para los seres hablantes el sexo adviene siempre en la niñez al modo traumático, las ofertas legales y científicas actuales sobre cambio de género y de órgano sexual no alojan la dimensión traumática.

El Psicoanálisis lacaniano sí, en tanto sigue haciendo lugar al tiempo de la construcción de ficciones e invenciones de cada analizante en el lazo con su cuerpo.

*Psicoanalista, miembro EOL y AMP y del Instituto Erinda (espacio rosarino de investigación del niño en el discurso analítico).

Texto publicado en la revista virtual Rayuela, Red Hispanohablante Cereda, número 2, junio 2017.