Minutos después de firmar la compra de la finca, el ministro de Justicia y Derechos Humanos Ricardo Silberstein celebró la "enorme importancia" que tiene para el gobierno provincial que el ex centro clandestino de detención denominado Quinta de Funes haya pasado a manos del Estado. En el próximo paso, adelantó el funcionario, se llamará a licitación "para la creación de un proyecto" con el objetivo de tenerlo finalizado y concretado en dos años. Por lo pronto se sabe que se desarrollará "un centro de educación y cultura abierto al público en general, con directa relación con las escuelas, un centro de reproducción y recreación de los valores de la vida, la democracia y una sociedad mejor". Silberstein negó, a la vez, que se vaya a construir una escuela secundaria, como contempla la ley que sancionó la Legislatura.

"Para los santafesinos guarda un profundo dolor la Quinta", empezó Ramón Verón, subsecretario de Derechos Humanos. "Hubo muchos jóvenes que lucharon por un mundo mejor y pagaron caro su espíritu, sus objetivos, sus pretensiones, con la propia vida. Hay nietos todavía que buscamos de esos hechos, un hijo de Raquel Negro (se encuentra desaparecida, fue llevada embarazada a ese centro clandestino y desde allí fue trasladada al hospital Militar de Paraná donde dio a luz mellizos. La joven fue dada en adopción y recuperó su identidad en 2009, no así su hermano que continúa apropiado), esa lucha está presente y sigue teniendo la vigencia en la firma que hicimos", celebró.

El acto se realizó en el salón de usos múltiples de la sede de la Gobernación de Rosario, otro espacio recuperado donde funcionaba la ex alcaidía de mujeres, y, llamativamente, no contó con la presencia de organizaciones de derechos humanos. Acompañó la diputada Alicia Gutiérrez, autora del proyecto de ley de expropiación, familiares de detenidos‑desaparecidos que pasaron por la Quinta, un puñado de funcionarios y dirigentes funenses de Unidad Popular, el partido distrital que impulsó la ordenanza a nivel local, y el socialismo. Tampoco asistieron autoridades funenses, ni el intendente del PRO León Barreto, ni siquiera un represente de su gabinete y ninguno de los seis concejales.

Verón bregó por una "tarea importante", la de poder "transmitir a las nuevas generaciones" las políticas de memoria. "Estas marcas, señales, que conservan estos sitios de memoria, van a ser en el futuro los mojones donde cada uno se pueda reflejar", añadió. Lo siguió en el discurso el secretario del área, Marcelo Trucco, que acumula dos meses en el cargo. El flamante funcionario definió la expropiación como un "hecho importante" que "refuerza esta idea de potenciar políticas en materia de derechos humanos".

"Las construcciones de valores se hacen a partir de una estructura piramidal, y encima de todo están los derechos humanos. No hay justicia verdadera y real sin que se respeten los derechos humanos", arrancó el ministro, que desde que comenzó su gestión se ganó el enfrentamiento de las organizaciones por una suerte de desmantelamiento de la Secretaría (ver aparte).

"Estos actos son símbolos para que no vuelva a haber dictadura, tortura, para continuar luchando contra la desigualdad social, para que tengamos una sociedad democrática. A partir de la señalización y los recuerdos del pasado, de los valores de la vida, de la democracia, de alguna manera es que podemos reconstruir y tener un proyecto de futuro", consideró el ex decano de la Facultad de Derecho.

Luego del discurso, enfrentó a los medios y dio algunos detalles del proyecto que pondrá en marcha el gobierno provincial. Se lanzará un concurso para la creación de un centro educativo y cultural, pero no se construirá una escuela. Casi al mismo tiempo, desde el gobierno se comunicaba que la Quinta había sido afectada a expropiación por una ley provincial aprobada el año pasado (Nº 13.530/16) y las instalaciones serán destinadas a la constitución de un espacio de memoria histórica de interés municipal y a un establecimiento educativo público que se denominará "Ana María Gurmendi", en homenaje a una detenida desaparecida funense.