El procurador general bonaerense, es decir el jefe de todos los fiscales de la Provincia de Buenos, Julio Conte Grand, acusó al fiscal Fernando Cartasegna de una larga serie de cargos y pidió su destitución ante el Jurado de Enjuiciamiento. Como siempre lo sostuvo PáginaI12, Cartasegna falsificó panfletos en los que se ponía él mismo en víctima, diciendo que iba a ser el próximo Alberto Nisman. Dos fiscales investigaron el hecho y concluyeron que los panfletos se escribieron y armaron en una computadora de Cartasegna y que los dejó él, personalmente, en los baños del edificio del Poder Judicial durante el feriado del 1º de mayo. También las fiscales demostraron —como adelantó este diario— que Cartasegna mintió respecto de los tres ataques que supuestamente sufrió, por lo que le imputaron falsa denuncia y falso testimonio agravado. En uno de esos ataques intentó también usar el caso Nisman en forma fraudulenta. Por último, otro fiscal relevó una enorme cantidad de irregularidades –causas de prostíbulos y cabarets, acoso sexual y pedofilia sospechosamente guardadas–; dinero faltante de procedimientos; desaparición de drogas recogidas en allanamientos y la aparición de material para armar causas falsas. Con semejante cúmulo de evidencias, parece muy probable que la presidenta de la Corte bonaerense, Hilda Kogan, pondrá en marcha el proceso de destitución. 

Maniobras

Hoy en día, Cartasegna sigue internado en un neuropsiquiátrico y de licencia como fiscal, con un regreso ya improbable porque su fiscalía, la número 4 de La Plata, fue disuelta.

La hipótesis de las maniobras es que Cartasegna se quiso fabricar un perfil de héroe, perseguido, mientras por abajo arreglaba causas, y como señaló el fiscal Alvaro Garganta, retrasó sospechosamente causas de trata de mujeres y pedofilia. O sea que producía una enorme sobreactuación de supuestas amenazas, mientras negociaba con imputados de delitos graves.

El procurador Conte Grand no quiso revelar ayer el contenido de la denuncia y lo hará recién al regreso de la feria judicial. En ese momento se pondrá en movimiento todo el mecanismo. Si la presidenta de la Corte impulsa la denuncia, opinará un Tribunal de Enjuiciamiento, que en una primera instancia estará compuesta por senadores y luego en la instancia definitiva por abogados, senadores, diputados y la presidenta del máximo tribunal bonaerense, Hilda Kogan. 

Todo indica que el mecanismo se pondrá indefectiblemente en marcha porque la cantidad de pruebas es abrumadora y la acusación proviene de tres fiscales distintos, avalados por el jefe de los fiscales platenses. Cartasegna ya designó un abogado mediático –y caro– para defenderlo, Fernando Burlando. 

Nisman

La grotesca manipulación puesta en marcha por Cartasegna tuvo repercusión nacional entre otras cosas porque pretendió usar el caso Nisman.

A principios de mayo aparecieron panfletos, en tamaño oficio, con la foto de Cartasegna y de Nisman. El texto decía “conozca al próximo Nisman”, dando a entender que al fiscal del caso AMIA lo habían asesinado –los peritajes por ahora dicen lo contrario– y que otra víctima sería Cartasegna. Desde un primer momento PáginaI12 señaló que se trataba de una gravísima maniobra. Eran tiempos en que gran parte de los medios ponían a Cartasegna del lado de los héroes enfrentando a supuestas mafias.

Las desconfianzas empezaron cuando se descubrió a un empleado de Cartasegna saliendo de un baño en el que estaban los panfletos. El empleado argumentó que él fue a sacar los volantes e, instantes después, en la fiscalía dijeron que ellos arreglarían el tema. Es decir, trataron de esconderlo. 

Finalmente la Gendarmería presentó un peritaje en el que se acreditó que los panfletos fueron impresos en la fiscalía de Cartasegna. Pero, después, las fiscales Ana Medina y Betina Lacki acreditaron que la orden de impresión salió de la computadora de uso exclusivo de Cartasegna. Y, además, denunciaron que el fiscal hizo desaparecer otra laptop con evidencias.

Para redondear la imputación, las fiscales descubrieron que fue el propio Cartasegna el que colocó los volantes en los baños aprovechando que no había nadie en el edificio durante el feriado del 1º de mayo. Después se hizo una enorme alharaca nacional con esos panfletos.

Ataque I

Las fiscales Medina y Lacki también demostraron las contradicciones en los testimonios de Cartasegna respecto del primer ataque que sufrió el sábado 29 de abril a la salida del boliche Almendra. Por el show armado alrededor de esa agresión las fiscales acusaron a Cartasegna por falsa denuncia y falso testimonio agravado en causa penal.

Según las fiscales, la verdadera historia es que Cartasegna no había ido a hacer un procedimiento contra el boliche, sino que estuvo allí como invitado y terminó peleándose, por razones personales, con otras personas. Sin embargo, para esconder lo ocurrido, Cartasegna esgrimió que fue víctima de un ataque mafioso, pero se fue contradiciendo a sí mismo.

Ataque II

El mayor de los shows lo protagonizó Cartasegna el miércoles 3 de mayo, cuando dijo que entraron a su fiscalía, lo maniataron, lo obligaron a escribir la palabra Nisman con azúcar e incluso lo forzaron a corregir alguna letra con la lengua. Todo el relato era incoherente y desbordaba falsedad, pese a lo cual gran cantidad de medios lo tomaron seriamente al principio. Era una forma de esos medios de seguir levantando la hipótesis política del homicidio de Nisman.

Las fiscales concluyeron que Cartasegna liberó la zona ese miércoles sacándose de encima a su custodia y enviándola a realizar trámites personales para él. La intención del fiscal era recibir a alguien a solas, sin testigos. Por supuesto que se especula con que el encuentro fue con alguien que tenía una causa, con la que hubo algún un arreglo y en ese arreglo algo falló.

Lo cierto es que todo indica que el encuentro terminó mal, en una agresión. Pero, después, para tapar la verdadera historia, Cartasegna armó el grotesco show de que no vio la cara del agresor (pese a que lo maniató por adelante) y toda la escena de la palabra Nisman con azúcar. Terminó el relato con la supuesta huida del atacante cerrando la puerta de la fiscalía por dentro, una maniobra que no tenía ningún sentido.

En este caso, Medina y Lacki dan a entender que la agresión existió, pero que todo el show fue un armado. Las fiscales le habrían mitigado un poco la acusación en este caso por el shock de la pelea con su visitante. Aun así, la imputación es por falsa denuncia y falso testimonio.

Auditoría

El fiscal general de La Plata, Héctor Vogliolo, ordenó una investigación sobre el funcionamiento de la fiscalía 4, la de Cartasegna. Los resultados fueron lapidarios y Vogliolo le entregó un informe a Conte Grand enumerando lo encontrado por Garganta.

  • Faltantes de dinero en la fiscalía, es decir plata secuestrada en procedimientos. 
  • Desaparición de droga también secuestrada en procedimientos. En algún caso el acta habla de cocaína y lo que aparece es marihuana, obviamente de muchísimo menor valor.
  • Desaparición de numerosos teléfonos celulares, también secuestrados en distintos expedientes
  • Causas frenadas, guardadas en un armario. El único colaborador de Cartasegna que declaró hasta ahora, el auxiliar letrado Juan Manuel Valdés, sostuvo que sólo el fiscal tenía acceso a ese armario. Allí había dormidas causas contra boliches, prostíbulos, de acoso sexual y de pedofilia.
  • Carátulas en blanco, impresas por sistema, que supuestamente corresponden a un delito y un imputado. Sin embargo, al estar en blanco le permitían al fiscal armar causas, o antedatar hechos para absorber causas que podrían perjudicar a una persona o boliche con los que mantenía relación. El sitio Infobae sostuvo que los prostíbulos allanados, unos 16, al poco tiempo se convertían en departamentos privados donde se ejercía la prostitución. Y se le imputa a Cartasegna cobrar coimas por esa maniobra.

Por todos estos elementos y otros, Garganta pidió que se impute a Cartasegna por los delitos de falsedad ideológica de documento público, violación de medios de prueba, incumplimiento de promover la persecución penal y represión del delito e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Además Garganta evalúa acusarlo por asociación ilícita. Medina y Lacki agregaron falsa denuncia y falso testimonio agravado en causa penal.

Por ahora, la Dirección de Sanidad de la Procuración le dio a Cartasegna un mes más de licencia. Transcurrido ese período seguramente el jury estará en marcha. Algunos dicen que el fiscal necesita defenderse porque no se puede jubilar, porque no le dan los años a cargo de la fiscalía. Otros sostienen que presentará la renuncia o pedirá una jubilación anticipada por supuesta enfermedad psiquiátrica.

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