Del otro lado del mundo

Frente al parque

Pablo Mehanna

Los restaurantes de comida china pululan por la ciudad, en versión fotocopiada, utilizando aceites quemados y kilos de ajinomoto. Allí están sus infinitas empanaditas prima-veras, sus chop suey, los arroces mixtos y los fideos salteados, cumpliendo el papel de placebo sobre la riqueza culinaria del país asiático. Por suerte, cada tanto, hay lugares que sobresalen a la media. Y Hui Yang Xuan es uno de ellos.  

Ubicado frente al Parque Centenario, el lugar tiene una poderosa estética ochentosa, con espejos en las columnas, grandes peceras, mantelería a cuadros, sillas de madera y piso de fórmica. No es bonito, pero sí da -y a fin de cuentas, es lo que importa- una imagen de limpieza y cuidado. 

Lo primero que llama la atención es que suele tener, al menos, un par de mesas ocupadas por miembros de la colectividad china local, una señal siempre promisoria. La segunda sorpresa ocurre al leer el menú: claro que hay arrolladitos primavera, chau mien (desde $90), chop suey, pollo con almendras ($160) y otros tantos best sellers reconocidos. Pero hay mucho más: por ejemplo, sopas varias, fideos crocantes (cocidos y luego fritos), fideos de arroz anchos y otros del tipo cabello de ángel, una especialidad que llaman carne a la plancha (son unas lonjas de carne con distintos hongos, ajíes y verduras, que burbujean en una olla de hierro candente y que se destapa directo en la mesa, llenando el ambiente de sus aromas, $195). Hay también pescados enteros (como un delicado –tal vez demasiado– pejerrey al vapor, a $230), varias preparaciones a base tofu (rondando los $140), un par de curries (como el chau mi fen al estilo Singapur) y el plato llamado Felicidades para todos ($250) que mezcla mezcla carnes, mariscos y verduras.

Hablar de una única cocina china es imposible: hay allí tantas regiones como climas, culturas y tradiciones. Y si bien Hui Yang Xuan no es el gran restaurante que logrará exponer la riqueza de ese país en Buenos Aires, sí es un buen lugar donde escapar a la fotocopia enrollada al modo de una empanadita primavera. 

Hui Yang Xuan queda en Av. Díaz Velez 4774. Teléfono: 4983-0255. Horarios de atención: miércoles a lunes, mediodía y noche. Menú del mediodía (no fines de semana) desde $130.


El primer paquistaní

Pablo Mehanna

Lahore Darbar es un caso atípico. Abrió hace un año, como el primer restaurante paquistaní de la ciudad, despertando la curiosidad de los amantes de las cocinas especiadas. Unos meses más tarde, cerró sus puertas, para reconvertirse en quiosko. Y reabrió hace unas semanas, ahora con una propuesta mixta: siguen allí las especialidades paquistaníes, sumaron además un shawarma (con el clásico spiedo vertical a la vista, a tan sólo $50) y ofrecen además... ¡parrilla libre por $149! Sí, un cambalache. Pero un cambalache que hay que visitar. 

Lo mejor de la casa pasa por la especialidad de sus dueños, una fami-lia paquistaní (buena parte de la cual todavía no habla caste-llano) que elabora platos honestos a precio inmejorable. La cocina de Pakistán recuerda a la de la India, por el uso del horno tandoor, por los curries y las especias, teñido todo por la cultura musulmán (en Lahore Darbar, por ejemplo, las carnes utilizadas respetan el halal, los preceptos de la ley islámica). El menú es amplio y variado. Conviene evitar los fritos e ir por el lado del tandoor, con entradas como los seekh kebab (a base de carne picada de cordero, carne o pollo, a $165) y el pollo tikka (brochettes de pollo maceradas en yogur y especias, a $145). Luego, ir por un chana masala (garbanzos, cebolla, tomate, cúrcuma, coriandro y otras especias, $160), un korma de pollo ($180) o la carne Karhai, estofado de cocción lenta y aromas ricos e intensos ($180). El nivel de picante sale a pedido (por default, es liviano) y las porciones, sin ser gigantes, son contundentes: tres platos, un arroz y un naan (el típico pan plano, cocinado en el tandoor) serán suficientes para que coman cuatro personas. 

La parrilla está ahí para satisfacer necesidades del barrio y economía del restaurante, y si bien es correcta, no vale por sí misma la visita. Salvo si es para aprovechar e ir con niños o con amigos, que tal vez no se animen a los sabores especiados. 

Vale la pena conocer Lahore Darbar: el local es amplio, limpio, co-rrecto. Los platos especiales, los aromas complejos y los precios amigos. 

Lahore Darbar queda en Av. Rivadavia 7317. Teléfono: 4613-5251. Horario de atención: martes a domingos, mediodía y noche (lunes sólo shawarma). 


Más allá del shawarma

Pablo Mehanna

Desde hace unos años, el shawarma, esa carne especiada y cocinada en un spiedo vertical que se repite, con variantes, en buena parte del Medio Oriente, es hoy un comodín de la cocina rápida porteña. Ya hay decenas de lugares que lo ofrecen, con precios que arrancan en los $50 y llegan hasta poco menos que $100, según el barrio, el tamaño y el combo que sumen. Muchos son realmente deliciosos; otros tantos, apenas un sándwich de carne. Pero, en general, no fallan. Y esa es la carta de presentación de Al Árabe, pequeño y simple local abierto hace unas semanas en pleno polo palermitano. “Vine a la Argentina hace ocho años, de Damasco, y trabajé mucho en gastronomía. Hace dos años vino también mi hermano, que es cocinero, y juntos decidimos independizarnos, abriendo nues-tro lugar”, cuenta Mohammed Ali Bathish, que va de la cocina al servicio, del servicio a cortar la carne del shawarma. 

Hay muchos shawarmas en Buenos Aires, sí, y el de Al Árabe está entre los que son muy ricos. La carne tiene un buen especiado, si se pide picante sale picante, el roll es generoso y el precio se ubica entre los más bajos ($60 en sándwich, $100 al plato). Pero esta vez vale la pena ir más allá: lo que diferencia a este lugar de su competencia es una buena oferta de platos de cocina, que demuestran la experiencia culinaria de esta familia: el mtabal (puré ahumado de berenjenas con pasta de sésamo, $60) es adictivo, los borak de queso (masa hojaldrada y frita rellena de queso, $40 las cinco unidades) son perfectos y sequitos. Hay también macluve (especialidad de la casa, un arroz con berenjena, carne y almendras, a $70), yabra (hoja de parra rellena, $60), kebbe crudo ($70), kafta (brochette de carne picada a $30 la unidad), entre más opciones. Y no hay que olvidar el baclava, que en tantos lugares suele hacerse con maní y ser muy empalagoso, pero que aquí (preparado por la mujer de Mohammed) es ligero y a base de nueces ($30 el cuadradito).

Pensar en una cocina nacional es, también, conocer los sabores inmigrantes. Al Árabe es un buen lugar donde comenzar el recorrido. 

Al Árabe queda en El Salvador 4999. Teléfono: 4833-0219. Horario de atención: de 12 a 24, todos los días.